Hemeroteca Esta semana
Nº 673
5/12/2005

Ana Rosa Migoya, consejera de Cultura y Turismo, y portavoz del Gobierno de Asturias


"EL GOBIERNO DEL PP MENOSPRECIABA A ASTURIAS; CON ZAPATERO TENEMOS RESPUESTAS"


Pertenece a la generación de José Luis Rodríguez Zapatero y, quizá por eso, se muestra tan entusiasmada con su gobierno, aunque también porque, después de años de menosprecios por parte del Ejecutivo de Aznar, ahora, según cuenta, tienen respuestas y compromisos. Esta licenciada en Geografía que se inició en política como concejala en su Piloña natal asumió la portavocía del gobierno de Vicente Álvarez Areces al tiempo que la Consejería de Cultura, Comunicación Social y Turismo. Asegura que Asturias tiene aún que crecer como destino turístico pero que lo va a hacer cuidando su costa y la calidad de su oferta.

Por I. S.

Asturias lleva tiempo creciendo como objetivo turístico. ¿Dónde tiene puesto el tope el Gobierno del Principado?
— Cifras exactas son difíciles de predecir. Lo que sí sabemos es que tenemos posibilidades de crecimiento. De hecho, desde 1999 hemos ido creciendo de manera paulatina, sin ninguna caída, a ritmo constante y sostenido en el tiempo. En los últimos tres años el ritmo ha sido más rápido y creo que encaja perfectamente con los cambios en los gustos de los viajeros que buscan destinos más parecidos a lo que nosotros ofrecemos: destinos de naturaleza, tranquilos... y seguros, porque ésta es una comunidad muy segura. Además del paisaje y la gastronomía que, en nuestro caso, ejerce un fuerte tirón.

— ¿De qué porcentaje del tejido económico asturiano estamos hablando?
— Ahora mismo el turismo representa el 8,70 por ciento del Producto Interior Bruto de Asturias y nuestra meta es igualarnos a la media de España, que está en torno a un 12 por ciento.

—¿En qué tiempo considera que se podría alcanzar ese objetivo?
— En los últimos diez años hemos pasado de un 5 por ciento a ese 8,70. Luego, creo que en la próxima década, si nos resulta favorable y se sigue trabajando como hasta ahora, lo podremos conseguir.

— ¿Cuál es el tipo de turista que Asturias pretende captar?
— Hay de todo, pero la oferta de destino Asturias, fundamentalmente, llega más a un tipo de turista de clase media, con un cierto poder adquisitivo, que vive en las grandes ciudades y que busca un entorno tranquilo en el que pasar unos 7 ó 10 días, que ésa es la media de estancia en el Principado de este tipo de viajero. Luego están aquellos a los que les gusta el deporte de montaña y de aventura.

—¿Cuánta población vive ahora en Asturias del sector turístico?
— Genera 44.000 empleos, aunque hay que reconocer que una parte de este empleo es muy estacional. La actividad se centra en los meses de verano, Semana Santa y puentes, aunque está empezando a crecer en temporada baja.

— ¿Considera, entonces, el Gobierno asturiano que el turismo puede convertirse en alternativa a otros sectores económicos en declive en la región?
— A finales de los 80 y principios de los 90 Asturias sufrió una crisis muy profunda en todos sus sectores básicos. Confluyeron todos: la minería, la siderurgia, el sector naval, los fertilizantes, el armamento... a los que se unió la reconversión del medio rural por la Política Agraria Común de la Unión Europea. Fueron años muy difíciles. Afortunadamente Asturias, en este momento cada vez se va pareciendo más al resto de España y nuestra economía está muy diversificada. Es cierto que el turismo juega un papel importante. No es que haya sustituido en absoluto esa tradición industrial -el Gobierno autónomo está apostando por proyectos industriales de futuro porque necesita el peso de ese sector- pero el sector servicios ocupa un espacio muy importante que hace tan sólo 15 años era absolutamente despreciado.

— Hablar de turismo y de costa muchas veces equivale a hablar de desarrollo urbanístico desaforado. Hasta hace poco parecía un problema acotado al Mediterráneo pero los ecologistas ya señalan que el problema se está trasladando a la costa cantábrica. ¿Tienen algún plan para poder controlarlo?
— Sí. Aquí se ha trabajado mucho y bien. Lo podemos decir con orgullo. Es verdad que hay algunos malos ejemplos en la cornisa cantábrica a este respecto. En Asturias tenemos 300 kilómetros de costa privilegiada, en comparación con el resto del país, y por eso hemos hecho un esfuerzo en cuanto a ordenación y normas. Hemos puesto en marcha el Plan de Ordenación del Litoral Asturiano, conocido como el POLA, que contiene una ordenación restrictiva. A los 300 metros de protección que establece la Ley de Costas nosotros le hemos sumado, con este Plan, otros 200 más, de manera que la franja costera protegida llegue a 500 metros, lo que nos permite tener una zona litoral muy conservada ya que no es posible construir allí.

— El turismo rural es la otra "pata" de su desarrollo turístico, pero precisa inversiones y que quien se vaya a dedicar a él esté preparado. ¿Cómo lo afronta su gobierno?
— Hay que decir que Asturias ha sido pionera en España de este tipo de turismo. La explosión en número de plazas ha sido in-creíble: de 45 que había en 1991 ahora tenemos más de 5.000 en alojamientos rurales de distinto tipo. En este tiempo hemos trabajado mucho para conseguir una oferta de calidad. Para ello hemos creado unas marcas que hacen que establecimientos con determinados niveles de calidad puedan adoptarlas: para los de alrededor de 20 habitaciones y que estén en zonas rurales se creó la marca "Casonas Asturianas", y paralos de menor tamaño, la de "Casas de Aldea". Esto ha hecho que nuestra oferta sea muy valorada.

—¿Han tenido consenso político en las iniciativas políticas en torno a este sector? Ustedes gobiernan en coalición con Izquierda Unida y, en otros sitios, como se está viendo recientemente en el Cabo de Gata, incluso alcaldes del mismo partido del Gobierno central, del PSOE, se enfrentan al Ministerio de Medio Ambiente por un hotel construido a pie de playa.
—En general, puedo decir que hay buen entendimiento con la mayoría de los ayuntamientos. En estos años de experiencia hemos aprendido todos. En los ayuntamientos se han dado cuenta de que se trata de un sector importante que hay que cuidar y que si desde Asturias ofrecemos un paisaje privilegiado y una naturaleza extraordinaria, no envano nuestro lema es "Paraíso natural", no podemos perjudicarlo. Con los empresarios también trabajamos en comunicación a través de la Sociedad Regional de Turismo donde está representada su federación, además de los sindicatos, la universidad de Oviedo y la Administración autónoma. Allí hemos logrado consensuar todas las iniciativas de los últimos tiempos, incluido un plan estratégico para los próximos años que también ha sido aprobado por unanimidad en el Consejo Consultivo de Turismo, donde están todos los actores del sector. No puedo decir lo mismo del Partido Popular, que con esa estrategia de oposición que mantiene es incapaz de reconocer que algo va bien aunque sea comúnmente reconocido por todos. El PP se empeña en negarlo, pero creo que responde a su estrategia de acoso y derribo al Gobierno.

— Para un buen desarrollo turístico son fundamentales las infraestructuras. ¿Qué le reclama el gobierno asturiano al central?
— Al Gobierno de Rodríguez Zapatero no tenemos más que agradecerle el compromiso que ha tenido con nuestra región. En año y medio se han desbloqueado los principales problemas que teníamos. Se va a dar el impulso definitivo a la autovía del Cantábrico, que es fundamental. Pero no sólo eso sino también en las comunicaciones con la meseta a través del tren, o la vertebración de la Asturias interior con la autovía a Oviedo-Salas-La Espina, o la que se ha anunciado desde el suroccidente. También hemos visto comprometerse al Gobierno central con Asturias con la construcción en el monasterio de Corias, en Cangas de Narcea, del que va a ser el mayor parador de España, con una inversión de más de 24 millones de euros para una zona deprimida. Todo eso unido a otros compromisos en materia industrial o en el sector minero. Hemos encontrado respuesta a cuestiones que desde hace años veníamos planteando, y un gobierno leal y que colabora. Esto es muy importante porque no siempre ha sido así. Hemos vivido etapas en las que la Administración del Estado en manos del PP menospreciaba absolutamente al Gobierno de Asturias negándole incluso la posibilidad de reunirse con él.

— ¿Se han sentido maltratados por el anterior gobierno?
—Mucho. El desprecio no ha sido sólo al Gobierno de Asturias sino a sus ciudadanos que, de manera democrática, lo han votado.

—El gobierno de Zapatero ha prometí sí, pero para cumplir las promesas hace falta dinero. ¿El futuro Estatuto de Cataluña podría resultar lesivo, a efectos económicos, para otras autonomías? ¿Piensan en el Gobierno del Principado que el Estatuto catalán les puede llegar a perjudicar?
—Nosotros hemos sido muy claros al respecto: confiamos en que todas aquellas cuestiones que no encajen en el norte constitucional y que rompan los marcos de solidaridad establecidos entre los territorios que forman España como nación sean corregidos en el trámite parlamentario. Confiar plenamente en las instituciones democráticas y en el Gobierno de Zapatero. Estar seguros que el Estatuto que salga de las Cortes va ser respetuoso con nuestro ordenamiento jurídico y garante de la solidaridad entre territorios. El PSOE asturiano ya se pronunciado en este sentido: no puede haber privilegios ni acceso distinto a los servicios en función de donde se viva, y el Gobierno de Asturias ha asumido plenamente este planteamiento.

— Los empresarios de Baleares le regalaron al Rey un yate para que no dejara de veranear en las islas. ¿Tienen ustedes pensado proveerles de una residencia a los príncipes de Asturias para que les sigan siendo fieles ?
— Para que esa residencia fuese una re dad primero tiene que existir la voluntad manifiesta por parte de la Casa Real de que es su deseo. Y esta manifestación aún no se ha producido. Los príncipes vienen muy a menudo a Asturias y nosotros estamos cantados. Eso es bueno para Asturias de todos los puntos de vista pero como esa petición no se ha producido nosotros no podemos alterar las previsiones de la Casa al. Cuando vienen a título oficial se les suele acoger en un hotel de lujo en Oviedo y cuando lo hacen a título privado se alojan en casa de familiares. Deben estar encantados con esa situación y nosotros la respetamos profundamente.

—¿Y si se produjese en algún momento esa petición, hay ya alternativas para esa hipotética residencia de verano en Asturias?
— Por supuesto. El problema sería decidir entre varias alternativas y no sería fácil.

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