Hemeroteca Esta semana
Nº 670
14/11/2005

Elena Sánchez, directora de Contenidos de Cuatro



"SEREMOS ARRIESGADOS, PERO LO JUSTO"


Tuvieron muy claro que el nombré sería Cuatro porque "está entre las dos privadas más competitivas Antena 3 y Telecinco". A pesar de lo duro de la tarea, Elena Sánchez reconoce sin ambages que está feliz y que el equipo directivo disfruta, "por mucho que nos abrume y agobie porque tenemos muchos frentes abiertos, nos sabemos unos privilegiados". El primer nuevo canal español del siglo XXI se ha impuesto ser innovador, la palabra más repetida a lo largo de esta conversación y que "el conjunto del proyecto, el estilo, el tono de la cadena y su lenguaje terminará consiguiendo que Cuatro molé". Es la meta de quienes están asumiendo el reto.

Por Karmen Garrido

Por qué eligieron simplemente Cuatro para la primer nuevo canal español del siglo XXI?
—No tuvimos ninguna duda. Entre las dos privadas más competitivas, Antena 3 y Telecinco, está cuatro y cuando pensábamos en Tele 4 o Canal 4 no nos gustaba, nos parecía infinitamente más actual, más moderno Cuatro, una palabra que además es bonita y sonora. Fue una de las primeras cosas que decidimos, cualquier empresa u operador lo hubiese elegido, lo milagroso es que todavía existiera ese hueco a estas alturas.

— ¿Cuáles son los objetivos de Cuatro?
— Gustar a cuanta más gente mejor. Somos una televisión comercial y queremos ser lo más generalistas posible. Buscamos audiencia sin ninguna duda pero no queremos conseguirla de cualquier manera. El segundo objetivo es que nos guste la televisión que hagamos, cuyos contenidos nos encantaría también fuesen del agrado de la sociedad española; desearíamos que, al final, no sólo los contenidos, sino el conjunto del proyecto, el estilo, el tono de la cadena y su lenguaje terminaran consiguiendo que Cuatro molara, que fuese una cadena que generase empatía y que respondiese a la expectativa de los que estamos deseando ver una determinada manera de hacer las cosas. La metaes conseguir esa mezcla de televisión entretenida, divertida, irónica, mordaz, atrevida, gamberra incluso, que sea creíble y cómplice con la sociedad. Queremos que Cuatro se caracterice por ser una televisión menos crispada y más positiva en general y hacer un entretenimiento general que no ponga etiquetas a las cosas. Seremos arriesgados pero lo justo.

— Los nervios hacen que, en ocasiones, se retiren programas que podrían funcionar con algo más de tiempo. ¿Serán ustedes más serenos?
— Somos nuevos, vamos a ser más pequeños y tenemos que ser serenos. Buscamos un entretenimiento inteligente, así que nuestro nivel de exigencia va a ser fuerte pero eso no quiere decir que no vayamos a darle tiempo a las cosas, se lo tenemos que dar. La tele comercial presiona muchísimo, los resultados se pueden ver casi al la par de la emisión y, desde el primer día, empezaremos a sufrir los resultados e intentaremos con el análisis de los datos, mejorarlos. Seremos una televisión con una cierta serenidad y, desde luego, con aquello de lo que estemos más convenidos y más orgullosos aún lo seremos más. En cualquier caso, no creemos que los resultados solo dependan de los programadores, dependen también de lo que la gente decide elegir en sus casas y, en ese sentido, nos encantaría que nos diesen una oportunidad.

— ¿De qué manera piensan motivar a los anunciantes para que les elijan y les incluyan en el reparto de la tarta publicitaria?
—Nos consta que en cuanto a publicidad estaban deseando que llegara algún operador nuevo y por tanto, era esperable que, en un principio, ayudaran a este arranque. El reparto final lo marcan los consumos y, más adelante, después de observar los resultados los anunciantes decidirán. Lo importante es el futuro, porque de nada serviría el apoyo de principio si no se mantuviese en el tiempo. No obstante, además de los resultados existen otros valores que tienen que ver con la calidad general de tu producto, con la afinidad y, en general, con una cierta empatía para que un anunciante desee estar en tu medio. Dicho esto tenemos, queremos agradecer la actitud de los anunciantes españoles, es impresionante ver las ganas con las que están abrazando la cadena. Estamos muy satisfechos. Y eso es que es complicado porque todavía estamos transmitiéndoles algo que no está materializado pero existe una confianza general ante el proyecto que a veces me abruma. Sentimos el deber de responder a ella, de demostrar que el proyecto es bueno y que la gente lo acoge porque, al final, quienes dictan el veredicto son los espectadores que no son conscientes de la fuerza que tienen porque si lo fuesen, tal vez, la utilizarían de otra manera.

— ¿Veremos realities en la programación de Cuatro?
— La televisión más verdad que puede existir es la que, de alguna forma, entra en el retrato más auténtico y honesto posible de la gente, de sus inquietudes, de sus ilusiones, de sus dificultades y hay muchos formatos en nuestra parrilla que se pegan mucho a la vida y a la piel de la gente. En ese sentido y lo decimos con mucho orgullo, claro que vamos a hacer televisión realidad pero no en los formatos a los que estamos acostumbra-dos en este país y, en el futuro, desarrollaremos formatos que jugarán en territorios similares que no parecidos porque queremos ser innovadores y, de alguna forma, ser la tele en la que haya formatos y lenguajes nuevos. En principio no despreciamos ningún tipo de contenido para este proyecto, no es problema de qué sino de cómo; creemos que la clave está en el respeto y en la forma en la que los ciudadanos perciben las cosas en sus casas porque la gente cada día es más lista y sabe diferenciar muy bien. Analizaremos y estudiaremos las propuestas que nos lleguen y la que nos emocione, sorprenda e ilusione, la abordaremos.

— ¿Recurrirán a las cámaras ocultas?
— Consideramos que es un territorio que hay que tratar con muchísima delicadeza.
Tampoco voy a decir, porque no me gustan los dogmas y porque nadie está en posesión de la verdad, que me parezcan inadmisibles pero creo que hay que ser muy sensible a su uso y nosotros, en principio, no las vamos a usar. Haremos reporterismo e investigación; ya es público que Jon Sistiaga ha dejado Telecinco y se ha venido a Cuatro para abordar este campo, apostaremos por el género reportaje y nos gustaría que en Cuatro se estrenasen los mejores del mundo, algún documental también pero procuraremos que sean de alto impacto para que le apetezca verlos a mucha gente.

—Han fichado a todo el staff de CrónicasMarcianas. Resulta algo sospechoso que Sardá se haya retirado en el momento en que lo hizo. ¿Es acaso Sardá el as en la manga de Cuatro para la noche?
— Eva H con Globomedia, con un equipo maravilloso de guionistas y seis reporteros colaboradores va a defender nuestro late night. Esta es nuestra apuesta. Tuvimos la suerte de que el equipo de Crónicas Marcianas que cuenta con los profesionales más competitivos quedó disponible y le pedimos que hiciesen algo tan diferente como construir nuestra tarde, una franja autorregulada y en el horario más blanco de nuestra televisión, lo que les obligó, claro está, a cambiar absolutamente el tratamiento y si son capaces de trasladar a nuestra tarde esa alegría y ese disfrute el público será maravilloso, porque esa es la tarde que queremos ofrecer y no una tarde donde se explotan los sentimientos y donde los participantes se dedican a dilucidar con quien sale el tercer hijo de la cuarta señora que estuvo en la casa de no sé quien. Si conseguimos convertir la tarde en una fiesta habremos alcanzado nuestro objetivo. Tenemos además del staff, el plató, el equipo técnico, el de dirección, a Boris Izaguirre y a Juan Carlos Ortega.

— El espectador busca y los medios ofrecen imparcialidad e independencia. ¿En Cuatro ofrecerán más imparcialidad, consideran que son más independientes que otras cadenas?
— No sé si es posible alcanzar la imparcialidad. Desde luego creo que la objetividad no existe porque el puro trabajo de editor es un trabajo subjetivo en sí mismo pero por encima de todo está la profesionalidad. Evidentemente nos enmarcamos en un grupo de comunicación pero por encima de la posición ideológica de los grupos está, insisto, su profesionalidad. No sé si hoy en día se puede hablar de independencia y de objetividad, me parecen palabras demasiado exigentes. De lo que sí debemos responsabilizarnos los profesionales es de defender por encima de todo la profesionalidad en el ejercicio de lo que hacemos y de responder a los intereses de los espectadores que nos ven, a quienes nos debemos y para quienes hacemos nuestro trabajo con la mayor honestidad. Un medio, ya sea público o privado que defienda y respete estos principios estará actuando de la mejor manera posible.

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