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Elena
Sánchez, directora de Contenidos de Cuatro
"SEREMOS ARRIESGADOS, PERO LO JUSTO"
Tuvieron muy claro que el nombré sería Cuatro porque "está
entre las dos privadas más competitivas Antena 3 y Telecinco".
A pesar de lo duro de la tarea, Elena Sánchez reconoce sin ambages
que está feliz y que el equipo directivo disfruta, "por mucho
que nos abrume y agobie porque tenemos muchos frentes abiertos, nos sabemos
unos privilegiados". El primer nuevo canal español del siglo
XXI se ha impuesto ser innovador, la palabra más repetida a lo
largo de esta conversación y que "el conjunto del proyecto,
el estilo, el tono de la cadena y su lenguaje terminará consiguiendo
que Cuatro molé". Es la meta de quienes están asumiendo
el reto.
Por
Karmen Garrido
Por
qué eligieron simplemente Cuatro para la primer nuevo canal español
del siglo XXI?
No tuvimos ninguna duda. Entre las dos privadas más competitivas,
Antena 3 y Telecinco, está cuatro y cuando pensábamos en
Tele 4 o Canal 4 no nos gustaba, nos parecía infinitamente más
actual, más moderno Cuatro, una palabra que además es bonita
y sonora. Fue una de las primeras cosas que decidimos, cualquier empresa
u operador lo hubiese elegido, lo milagroso es que todavía existiera
ese hueco a estas alturas.
¿Cuáles son los objetivos de Cuatro?
Gustar a cuanta más gente mejor. Somos una televisión
comercial y queremos ser lo más generalistas posible. Buscamos
audiencia sin ninguna duda pero no queremos conseguirla de cualquier manera.
El segundo objetivo es que nos guste la televisión que hagamos,
cuyos contenidos nos encantaría también fuesen del agrado
de la sociedad española; desearíamos que, al final, no sólo
los contenidos, sino el conjunto del proyecto, el estilo, el tono de la
cadena y su lenguaje terminaran consiguiendo que Cuatro molara, que fuese
una cadena que generase empatía y que respondiese a la expectativa
de los que estamos deseando ver una determinada manera de hacer las cosas.
La metaes conseguir esa mezcla de televisión entretenida, divertida,
irónica, mordaz, atrevida, gamberra incluso, que sea creíble
y cómplice con la sociedad. Queremos que Cuatro se caracterice
por ser una televisión menos crispada y más positiva en
general y hacer un entretenimiento general que no ponga etiquetas a las
cosas. Seremos arriesgados pero lo justo.
Los nervios hacen que, en ocasiones, se retiren programas que podrían
funcionar con algo más de tiempo. ¿Serán ustedes
más serenos?
Somos nuevos, vamos a ser más pequeños y tenemos
que ser serenos. Buscamos un entretenimiento inteligente, así que
nuestro nivel de exigencia va a ser fuerte pero eso no quiere decir que
no vayamos a darle tiempo a las cosas, se lo tenemos que dar. La tele
comercial presiona muchísimo, los resultados se pueden ver casi
al la par de la emisión y, desde el primer día, empezaremos
a sufrir los resultados e intentaremos con el análisis de los datos,
mejorarlos. Seremos una televisión con una cierta serenidad y,
desde luego, con aquello de lo que estemos más convenidos y más
orgullosos aún lo seremos más. En cualquier caso, no creemos
que los resultados solo dependan de los programadores, dependen también
de lo que la gente decide elegir en sus casas y, en ese sentido, nos encantaría
que nos diesen una oportunidad.
¿De qué manera piensan motivar a los anunciantes
para que les elijan y les incluyan en el reparto de la tarta publicitaria?
Nos consta que en cuanto a publicidad estaban deseando que llegara
algún operador nuevo y por tanto, era esperable que, en un principio,
ayudaran a este arranque. El reparto final lo marcan los consumos y, más
adelante, después de observar los resultados los anunciantes decidirán.
Lo importante es el futuro, porque de nada serviría el apoyo de
principio si no se mantuviese en el tiempo. No obstante, además
de los resultados existen otros valores que tienen que ver con la calidad
general de tu producto, con la afinidad y, en general, con una cierta
empatía para que un anunciante desee estar en tu medio. Dicho esto
tenemos, queremos agradecer la actitud de los anunciantes españoles,
es impresionante ver las ganas con las que están abrazando la cadena.
Estamos muy satisfechos. Y eso es que es complicado porque todavía
estamos transmitiéndoles algo que no está materializado
pero existe una confianza general ante el proyecto que a veces me abruma.
Sentimos el deber de responder a ella, de demostrar que el proyecto es
bueno y que la gente lo acoge porque, al final, quienes dictan el veredicto
son los espectadores que no son conscientes de la fuerza que tienen porque
si lo fuesen, tal vez, la utilizarían de otra manera.
¿Veremos realities en la programación de Cuatro?
La televisión más verdad que puede existir es la
que, de alguna forma, entra en el retrato más auténtico
y honesto posible de la gente, de sus inquietudes, de sus ilusiones, de
sus dificultades y hay muchos formatos en nuestra parrilla que se pegan
mucho a la vida y a la piel de la gente. En ese sentido y lo decimos con
mucho orgullo, claro que vamos a hacer televisión realidad pero
no en los formatos a los que estamos acostumbra-dos en este país
y, en el futuro, desarrollaremos formatos que jugarán en territorios
similares que no parecidos porque queremos ser innovadores y, de alguna
forma, ser la tele en la que haya formatos y lenguajes nuevos. En principio
no despreciamos ningún tipo de contenido para este proyecto, no
es problema de qué sino de cómo; creemos que la clave está
en el respeto y en la forma en la que los ciudadanos perciben las cosas
en sus casas porque la gente cada día es más lista y sabe
diferenciar muy bien. Analizaremos y estudiaremos las propuestas que nos
lleguen y la que nos emocione, sorprenda e ilusione, la abordaremos.
¿Recurrirán a las cámaras ocultas?
Consideramos que es un territorio que hay que tratar con muchísima
delicadeza.
Tampoco voy a decir, porque no me gustan los dogmas y porque nadie está
en posesión de la verdad, que me parezcan inadmisibles pero creo
que hay que ser muy sensible a su uso y nosotros, en principio, no las
vamos a usar. Haremos reporterismo e investigación; ya es público
que Jon Sistiaga ha dejado Telecinco y se ha venido a Cuatro para abordar
este campo, apostaremos por el género reportaje y nos gustaría
que en Cuatro se estrenasen los mejores del mundo, algún documental
también pero procuraremos que sean de alto impacto para que le
apetezca verlos a mucha gente.
Han fichado a todo el staff de CrónicasMarcianas. Resulta
algo sospechoso que Sardá se haya retirado en el momento en que
lo hizo. ¿Es acaso Sardá el as en la manga de Cuatro para
la noche?
Eva H con Globomedia, con un equipo maravilloso de guionistas y
seis reporteros colaboradores va a defender nuestro late night. Esta es
nuestra apuesta. Tuvimos la suerte de que el equipo de Crónicas
Marcianas que cuenta con los profesionales más competitivos quedó
disponible y le pedimos que hiciesen algo tan diferente como construir
nuestra tarde, una franja autorregulada y en el horario más blanco
de nuestra televisión, lo que les obligó, claro está,
a cambiar absolutamente el tratamiento y si son capaces de trasladar a
nuestra tarde esa alegría y ese disfrute el público será
maravilloso, porque esa es la tarde que queremos ofrecer y no una tarde
donde se explotan los sentimientos y donde los participantes se dedican
a dilucidar con quien sale el tercer hijo de la cuarta señora que
estuvo en la casa de no sé quien. Si conseguimos convertir la tarde
en una fiesta habremos alcanzado nuestro objetivo. Tenemos además
del staff, el plató, el equipo técnico, el de dirección,
a Boris Izaguirre y a Juan Carlos Ortega.
El espectador busca y los medios ofrecen imparcialidad e independencia.
¿En Cuatro ofrecerán más imparcialidad, consideran
que son más independientes que otras cadenas?
No sé si es posible alcanzar la imparcialidad. Desde luego
creo que la objetividad no existe porque el puro trabajo de editor es
un trabajo subjetivo en sí mismo pero por encima de todo está
la profesionalidad. Evidentemente nos enmarcamos en un grupo de comunicación
pero por encima de la posición ideológica de los grupos
está, insisto, su profesionalidad. No sé si hoy en día
se puede hablar de independencia y de objetividad, me parecen palabras
demasiado exigentes. De lo que sí debemos responsabilizarnos los
profesionales es de defender por encima de todo la profesionalidad en
el ejercicio de lo que hacemos y de responder a los intereses de los espectadores
que nos ven, a quienes nos debemos y para quienes hacemos nuestro trabajo
con la mayor honestidad. Un medio, ya sea público o privado que
defienda y respete estos principios estará actuando de la mejor
manera posible.
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