Hemeroteca Esta semana
Nº 666
17/10/2005

Daniel Fernández, coordinador de los diputados y senadores del PSC


"SI EL ESTATUTO NO SALE,
SALDREMOS PERDIENDO TODOS"



Todavía es casi un desconocido parlamentario socialista que estrenó escaño en las últimas elecciones. Pero pronto dejará de serlo. Daniel Fernández es el diputado de confianza del ministro Montilla, de quien fue jefe de gabinete durante años en la Diputación de Barcelona, y por cuya decisión aterrizó en Madrid para coordinar a todos los diputados y senadores del PSC. En estos días intenta explicar a sus otros compañeros del PSOE las bondades del Estatuto que está convencido saldrá adelante sin rebelión de voto alguna en las filas socialistas. Asegura que todo se puede hablar y negociar, incluído el término "nación", pero que Cataluña necesita mejorar su financiación. Que su modelo es solidario y que nunca un socialista catalán habría votado un cupo como el vasco porque va contra su ideología.

Por Inmaculada Sánchez

Hace unos días, en la primera reunión del grupo socialista después de que el Estatuto catalán entrara en el Congreso, usted se dirigió a sus compañeros diputados en una reunión a puerta cerrada. ¿Qué les dijo?
— Básicamente, les comenté los contenidos fundamentales del Estatuto. Más allá de eso intenté explicar lo que se conoce menos fuera de Cataluña. Esto es, el contexto: cómo nace el actual proceso de reforma estatutaria, cuál ha sido históricamente la postura de los partidos catalanes, explicar el proceso de negociación... Y tratar de transmitir un mensaje: para que el Estatuto llegue a buen puerto es fundamental que se mantengan y fortalezcan los niveles de cohesión de la sociedad española, por tanto del socialismo catalán y el conjunto del socialismo español.

— ¿Y le creyeron?
—Creo que fue una reunión positiva. Todas las intervenciones que hubo fueron constructivas, sin excepción, y se me escuchaba con atención. A partir de ahí pienso que es-tamos en el inicio del proceso.

— No obstante son varios los dirigentes socialistas que se han manifestado abiertamente en contra de la actual redacción del Estatuto. También dentro del grupo parlamentario hay quien lo critica. ¿Tienen contabilizados a estos diputados? ¿Les preocupan?
— Yo no tengo esa percepción de que exista un número amplio de diputados socialistas que estén en contra. Es evidente que hay algunos sectores del PSOE preocupados y así se han manifestado. Otros, antes de fijar su posición, tienen necesidad de tener más información. Tenemos por delante unos meses apasionantes de diálogo.

—¿No teme que pueda haber diferencias de voto cuando haya que votar el Estatuto?
— Creo que no las va a haber. Soy optimista. Creo que habrá Estatuto, que el Estatuto de 2006 será bueno para Cataluña y para España. Como para que salga adelante tiene que contar con el apoyo de todos los diputados del PSC y del PSOE no contemplo que pueda haber diferencias de voto. Si esto ocurriera significaría que hemos fracasa-do, y eso no va a pasar. Vamos a conseguir una postura común en la que todo el mundo se sienta cómodo, sabiendo que todo el mundo va a tener que renunciar a algo.

—¿Estaría dispuesto el PSC a renunciar a la palabra "nación"?
— Nosotros vamos a defender el Estatuto tal como ha llegado al Congreso. Eso no quiere decir que no vayamos a buscar soluciones. En cuanto al término "nación" estamos dispuestos a hablar. Pero tal como lo re-coge el articulado ahora no implica ninguna consecuencia jurídica ni política. Si es necesario que eso quede más claro estamos dispuestos a hablar.

—¿Entonces cree que el presidente Zapatero va a conseguir esa fórmula mágica que pueda contentar a todos?
— Lo que es evidente es que llega la hora de la altura de miras y de los grandes consensos. Y ese gran consenso lo va a liderar, en España, el presidente Zapatero, y en Cataluña, el presidente Maragall. Históricamente, además, los grandes avancen en la autonomía de Cataluña, que han coincidido con avances en la España democrática, se han dado gracias a la alianza entre el catalanismo progresista y el socialismo español. Esto fue así en la República y también en la Transición. A nosotros nos gustaría que el PP de hoy jugase un papel parecido al que jugó la UCD en la Transición. Lamentablemente, todo parece indicar que no va a ser así.

—¿No cree que han puesto a Zapatero entre la espada y la pared?
— El presidente Maragall ya ha dicho que es consciente de la dificultad del reto. Pero también hay que recordar que el proyecto que lidera el presidente Zapatero tiene una serie de elementos nucleares: cambio en la política exterior, economía más productiva, nueva dimensión de la política social, nueva ciudadanía...Y junto a ellos no hay que olvidar que en el propio programa electoral del PSOE hay un quinto, el avance hacia la España plural. El impulso a las reformas para poner el Estado de las autonomías al día forma parte del programa del socialismo español y no es ajeno al proyecto político de José Luis Rodríguez Zapatero. La reforma de los estatutos está en el programa electoral del PSOE, como también la reforma del Senado, que para nosotros es fundamental.

— ¿No entienden desde Cataluña que Zapatero ya ha incumplido la promesa que les hizo de apoyar un Estatuto que viniera avalado por una amplia mayoría en el Parlamento catalán?
—En el PSC radicalmente no. Desde algún otro partido a lo mejor están sugiriendo eso. Si hay, en estos momentos, una coincidencia masiva respecto a Zapatero es que cumple sus compromisos. Desde el PSC no tenemos ninguna duda de que también va a cumplir esta promesa que hizo. Ahora bien, si alguien quiere interpretar la promesa como que lo que ha llegado del Parlamento de Cataluña ha de salir de las Cortes generales sin tocar una coma o no quiere que haya Estatuto o, simplemente, tiene un desconocimiento radical de cómo funciona el sistema institucional de este país. Zapatero va a ser un motor, y lo está demostrando estos días, para que ese acuerdo llegue a buen puerto.

— Y para que ese acuerdo pueda llegar, ¿Sería capaz de explicarle a un extremeño o un andaluz que el Estatuto no les perjudica financieramente?
— Sí, naturalmente...

— Con pocas palabras...
—Eso ya es más difícil. Lo fundamental es que se entienda que con el nuevo modelo de financiación lo que pretendemos es aumentar nuestra capacidad de autogobierno. Lo que no tiene sentido es que hayamos constituido un Estado de las autonomías en el que la autonomía política haya alcanza-do un nivel más que razonable y, en cambio, la autonomía fiscal sea tan limitada. Porque, al final, lo que conseguimos con este modelo es que los gobiernos autónomos no sean responsables de la parte que tiene que ver con el ingreso, y sólo lo sean de la que tiene que ver con el gasto. Lo lógico es que cada nivel de gobierno, ayuntamiento, autonomía y Estado tenga responsabilidades sobre el gasto y también sobre el ingreso, para que luego los ciudadanos en las elecciones decidan. Además, este modelo que proponemos ha de poder ser generalizable a otras comunidades. Esto no tiene nada que ver con el concierto vasco, porque no hay cupo y porque mantiene el principio de solidaridad. Además, los socialistas catalanes jamás habríamos votado un modelo de concierto económico. Y no porque la Constitución lo haga imposible, que lo hace imposible, sino porque no forma parte de nuestra ideología ni de nuestra visión de lo que es España. Queremos mantener un modelo en el que el principio de solidaridad, que está en la Constitución se mantenga. Pero también queremos pactar un modelo que nos permita dar respuesta a un problema: en estos momentos la sociedad catalana tiene una serie de necesidades, fruto de su especificidad, por ejemplo, el nivel de inmigración que hemos alcanzado y que nos obliga a dar una respuesta en políticas sociales que otras autonomías no necesitan, que precisa una mejora en su financiación. Creemos que esa mejora es compatible con un modelo pactado en el que nadie salga perdiendo. Estamos convencidos de ello. Además hay un dato positivo. En la medida en que este país está creciendo al 3,3 por ciento del PIB esto va a ser posible.

—¿Cree que el PP puede llegar a participar en algún acuerdo?
— Lo lógico sería que en un asunto de tanta importancia para la arquitectura institucional del Estado el PP tuviera una un papel relevante. Los socialistas catalanes creemos que es negativo que nuestro futuro Estatuto tenga en contra en España al primer partido de la oposición. Nosotros no queremos dejar al PP fuera de juego. En Cataluña hemos intentado hasta el último momento que participara y el presidente Maragall ha tenido una especial deferencia con Josep Piqué. Pero ha tomado la decisión de no estar y otra aún más grave, la de convertir el Estatuto en un arma arrojadiza contra el Gobierno socialista y su presidente. Lamento que el PP de hoy se parezca más a la AP que no votó el Título Vlll de la Constitución que a la UCD que la hizo posible.

— Pero supongo que sabrán que, según diversos sondeos, hay una mayoría de españoles que apoya esta posición del PP ¿No cree que les han dado en bandeja una baza contra el Gobierno?
— Nos preocupa que pueda parecer que las encuestas reflejen un apoyo a estas tesis. Por eso estamos lanzando una campaña de explicación del Estatuto en toda España. Nosotros explicamos, no dividimos.

— ¿Qué tiempo le da a la negociación?
— El objetivo razonable sería que el Estatuto fuera aprobado en las Cortes antes del verano próximo. Y que el referéndum en Cataluña pudiera ser en julio o en septiembre.

— ¿Aceptarán desde ERC las mismas rebajas que el PSC en la negociación?
— Esquerra sabe que el Estatuto hay que negociarlo y no tengo ninguna duda de que, como está tan comprometida con él como nosotros, va a hacer todo lo posible para negociar aunque tenga que renunciar a algún planteamiento.

— ¿No se sienten prisioneros de ERC?
— En absoluto. Si queremos Estatuto éste tiene que ser apoyado por el conjunto del socialismo español. Esto es así. Quien no quiera verlo será que no quiere Estatuto.

— Si , finalmente, las Cortes aprueban un nuevo Estatuto para Cataluña, ¿quién será el gran triunfador?
—Cataluña y España en su conjunto. Aunque suene a retórica. Estoy convencido.

— Y si no logra salir adelante, ¿quién pierde más?
— Saldremos perdiendo todos.

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