Hemeroteca Esta semana
Nº 665
10/10/2005

Joan Ridao, portavoz de ERC en el Parlamento de Cataluña


"NO VAMOS A RENUNCIAR A NUESTROS
OBJETIVOS INDEPENDENTISTAS"


Joan Ridao entró a militar en Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en 1988 de la mano del que un año después fue nombrado secretario general del partido e imprimió una línea netamente independentista a dicha formación nacionalista, Angel Colom. El actual representante parlamentario de ERC ha sido durante años el portavoz del partido. Abogado de profesión, Ridao, que tiene 38 años, es también miembro de la Ejecutiva de ERC. En esta entrevista con EL SIGLO, Ridao afirma que "la Constitución Española es una auténtica traba para las naciones como Cataluña", y advierte que en el debate sobre el Estatuto en el Congreso "no podemos renunciar a aspectos clave como la definición de Cataluña como nación o el nuevo sistema de financiación". El portavoz parlamentario de ERC afirma que "CiU ha hecho un cálculo egoísta y ha intentado desde el primer momento dinamitar el proceso del Estatuto".

Por Paco Soto (Barcelona)

Cómo valora ERC el largo proceso de negociación que ha desembocado en la aprobación por el Parlamento autonómico del proyecto de nuevo Estatuto?
—Valoramos muy positivamente este proceso. Ha sido un año y medio muy tenso y la negociación y el trabajo han sido muy complejos. En primer lugar, porque hemos tenido que hacer un Estatuto en el marco de la Constitución, y esta Constitución se ha revelado como una auténtica camisa de fuerza. La Constitución española, aunque los partidos catalanes nos hemos visto obligados a hacer una lectura generosa, es una auténtica traba para las naciones como Cataluña. Consagra, por ejemplo, el papel de un Tribunal Constitucional, que no siempre es neutral, o ratifica un reparto de competencias a las comunidades autónomas muy desequilibrado. Por otra parte, ha sido un proceso complejo, porque necesitábamos un amplio consenso en Cataluña, y no ha sido fácil conciliar posiciones tan antagónicas con otros partidos como las que defiende ERC en cuanto a modelo de Estado o futuro de Cataluña. Una tercera dificultad es que algunos partidos han estado más centrados en defender sus intereses electorales y políticos que el nuevo Estatuto. Sin embargo, a pesar de todos estos condicionantes, creo que el trabajo que hemos hecho entre todos ha sido excelente.

— Pues el nuevo Estatuto catalán ha provocado reacciones muy críticas en toda España, no sólo por parte del PP y de algunos dirigentes del PSOE, sino también de la cúpula de las Fuerzas Armadas y otras instituciones e, indirectamente, del propio rey Juan Carlos. ¿Qué lectura hace ERC de esta oposición el texto estatutario?
— No nos extraña. Durante año y medio hemos recibido por parte de Madrid muchas críticas infundadas y amenazas más o menos veladas. Los poderes fácticos del Estado han actuado en todo momento. Nos tenemos que acostumbrar a estas reacciones. Esto ya ocurrió en 1919, en 1931 y en 1979. A mí, lo que más me preocupa es que no se rompa la unidad de acción que los partidos catalanes hemos conseguido en Cataluña y en el Parlamento.

— ¿Cree de verdad que los partidos cata nes podrán mantener la unidad de acción el debate sobre el Estatuto en el Congreso?
— Ya veremos. ERC lo desea más querida. De momento, hemos conseguido pres var la unidad en Cataluña, a pesar de las ficultades. Ahora, no contemplamos un sible escenario de desacuerdo. Hasta aho los desacuerdos han sido culpa de CiU, que ha actuado con rigidez en el proceso de negociación. También hubo alguna tentación por parte del PSC de laminar el proyecto Estatuto. Afortunadamente, hemos conjurado este peligro, y ahora viene la hora de verdad: la discusión en Madrid.

— ¿Y qué hará Esquerra Republicana?
— ERC ha tenido un peso decisivo en todo el proceso de reforma estatutaria. Nos sentimos muy cómodos con el texto que ha aprobado el Parlamento, porque una parte importante es nuestra. Tampoco olvidamos que los ocho votos de ERC en el Congreso serán decisivos para mantener la estabilidad y gobernabilidad del señor Rodríguez Zapatero. ERC, en primer lugar, quiere alertar a la opinión pública catalana sobre la posibilidad de un recorte importante del Estatuto; en segundo lugar, le vamos a pedir a Pasqual Maragall que lidere el proceso de unidad de las fuerzas catalanas.

— Pero si se trata de debatir y negociar texto aprobado en Cataluña todas las partí deberán hacer concesiones. ¿O no?
— Nosotros no estamos en contra de la negociación y estamos dispuestos a debatir toda una serie de cuestiones, pero lo que n podemos es renunciar a los aspectos clave del Estatuto, como la definición de Catalur' como nación o el nuevo sistema de final ciación, que está a caballo entre la soben nía y el federalismo fiscal. Es un sistema pe fectamente respetuoso con la Constituciói Podremos retocar y negociar aspectos sl cundarios, pero no lo que es fundamental.

— De todas formas, quizá sería un error que el debate girase simplemente en torno a ur cuestión semántica. El propio Consell Coi sultiu de la Generalitat ha dictaminado ql definir a Cataluña como nación es compal ble con lo que dice la Constitución.
—Sí, desde luego. Nación es un término polisémico que admite diferentes interpretaciones, aunque también el concepto clásico de soberanía. Nación no equivale necesariamente a Estado. En Estados Unidos, hay territorios que se definen como Estados libres y soberanos y Baviera es un Estado libre y asociado a Alemania. Y no pasa nada. Las etiquetas no son lo más importante. Lo importante para que Cataluña sea un Estado en el futuro es el principio democrático de que una mayoría social decida independizarse de España. Nadie lo podrá impedir, ni el Estatuto, ni la Constitución. Ahora bien, lo importante en estos momentos era conseguir un mayor nivel de autogobierno y recuperar el espíritu nacional de Cataluña de 1978, que poco a poco se ha ido perdiendo. De todos modos, quiero recordar que en el apartado primero del Artículo 1 del nuevo Estatuto se dice que Cataluña es una nación, y el siguiente dice que es una comunidad autónoma.

—¿Contempla ERC la posibilidad de que el Congreso rechace el texto estatutario?
—Lo vemos como algo bastante improbable. Ahora bien, no descartamos que la mayoría de los partidos españoles propongan un recorte muy importante del Estatuto, lo que sería inaceptable para Cataluña. Hombre, no queremos ser aguafiestas, pero nunca se sabe... De todos modos, quiero recordar que el Pacto del Tinell (firnado por los tres partidos gobernantes en Cataluña) contiene una cláusula que deja claro que los partidos catalanes tendrían toda la legitimidad de consultar a la ciudadanía si fracasara el Estatuto. Habría que dar la palabra a los ciudadanos. Deseamos que este escenario no se produzca.

—¿Cómo analiza la actuación de CiU durante todo el proceso de negociación del nuevo marco de autogobierno catalán?
—CiU ya no es lo que era. Sigue siendo una fuerza política importante que representael pragmatismo y el posibilismo a ultranza. Ahora bien, ha dejado de ser la fuerza central en Cataluña. Seguimos sin saber cuál es el horizonte político de CiU, aunque dice que, a corto término, quiere un estatuto potente y ambicioso. Lo que pasa es que CiU ha hecho un cálculo egoísta y muy partidista y ha intentado desde el primer momento dinamitar el proceso del estatuto. Lo primera que intentó hacer CiU en la ponencia del Estatuto fue reventarla. Por ejemplo, planteando cuestiones como la autodeterminación, que no formaban parte del debate inicial. ERC, que ha jugado un papel de intentar atraer al PSC a posiciones de mayor compromiso catalanista, ha tenido que soportar muchas críticas injustas por parte de CiU. CiU se ha quedado descolocada. ¿Qué va hacer ahora? ¿Se convertirá en un partdo rupturista e independentista? Todo el mundo sabe que ERC es independentista y el PSC defiende un horizonte federal. Pero, ¿qué defiende CiU? Durante meses, CiU hizo todo lo posible para dinamitar el proceso, utilizó la crisis del Carmel para que todo se fuera abajo, y estuvo a punto de conseguirlo. Finalmente, diversos sectores económicos y gente de orden han obligado a Artur Mas a sumarse al consenso estatutario, en contra de una parte importante de Convergencia Democrática y del propio Jordi Pujol, y también de UDC y Duran i Lleida.

— ¿Quién ha cedido en mayor medida en este proceso, Pasqual Maragall o Artur Mas?
— Creo que el PSC ha hecho esfuerzos muy notables por sacar adelante el Estatuto. Hay que reconocerlo y decirlo. Ya veremos si el PSC es ahora capaz de defender lo que se ha pactado en Cataluña en el Congreso y en el Senado, donde tiene más fuerza que nosotros. Si el PSC hubiese estado en la oposición, no se habría embarcado en este proceso de reforma estatutaria, mientras que CiU habría hecho lo que estuvo haciendo durante casi 23 años. Hay que agradecerle al PSC el esfuerzo que ha hecho. Lamentablemente, CiU sólo ha demostrado flexibilidad al final y ha planteado debates nominalistas sin sentido, como el concierto económico.

— ¿Cree que puede surgir una división en el en seno del PSOE en torno al debate del Estatuto catalán?
— Mire, esto es un asunto del PSOE, y a nosotros nos nos incumbe decir nada al respecto. Pensamos que Rodríguez Zapatero está sinceramente comprometido con el modelo de la España plurinacional, pero no olvidamos que otros sectores de su partido y muchos dirigentes territoriales defienden una visión profundamente españolista y centralista y son hostiles a la política que lleva a cabo el actual Gobierno de la Generalitat.

— ¿ERC renunciaría a la independencia de Cataluña si España se convirtiera en un Estado federal?
— No. ERC es una fuerza independentista y busca que Cataluña se convierta en un Estado soberano y libre en el marco de la Unión Europea. Nos interesa una España federal, porque reequilibraría los poderes entre el centro y la periferia del Estado de una forma más justa, pero, como le acabo de decir, somos independentistas y no vamos a renunciar a nuestros objetivos políticos independentistas. Lo que pasa es que también somos conscientes de que sólo repesentamos al 16% del electorado. Mientras que esto sea así habrá que seguir trabajando para ensanchar nuestra base social.

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