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Emilia Herranz, presidenta de Médicos sin Fronteras
"LAS
MEDIDAS CONTRA EL SIDA POSIBILITAN EL AUMENTO DE INFECCIONES"
La 60º
Asamblea General de las Naciones Unidas ha concluido sin que los Estados
miembros hayan alcanzado un compromiso real y efectivo contra la pobreza.
La valoración de la presidenta de Médicos sin Fronteras
en España (MSF-E), Emilia Herranz, es que "después
de esta Cumbre no se puede concluir que vayamos por muy buen camino; los
objetivos enunciados no son nada" si no se acompañan de medidas
concretas y ayudas técnicas. La principal responsable de la organización,
miembro de la coordinadora de ONGs en nuestro país y una de las
más importantes de todo el mundo con dos millones de asociados,
da la bienvenida a las iniciativas para atajar la malaria, el sida y la
tuberculosis, pero recuerda que hay otras enfermedades olvidadas que siguen
matando a miles de personas en las zonas más desfavorecidas. En
cuanto a las medidas anunciadas por el presidente Rodríguez Zapatero
en la ONU, confía en que no endeuden más a los países
pobres.
Por V. M.
Los acuerdos
alcanzados en la Asamblea General de la ONU son esperanzadores o esperaban
un mayor compromiso?
En 2000, cuando se fijaron los objetivos del milenio, eran esperanzadores.
Desde el punto de vista médico, sí podían reducir
la mortalidad materna e infantil o la mortalidad y morbilidad asociada
a enfermedades como el sida, la malaria o la tuberculosis. Pero después
de esta cumbre no se puede concluir que vayamos por muy buen camino; los
objetivos enunciados no son nada si no se acompañan de medidas.
Te voy a poner un ejemplo concreto. En el caso del sida, las cifras de
infectados aumentan cada año. Pero, ¿qué medidas
se toman? En nuestra opinión, no favorecen su disminución,
sino que posibilitan que las cifras vayan aumentando; se han reducido
los precios de los medicamentos, pero cada vez se restringe más
la entrada en el mercado de productores de genéricos. Ahora mismo,
con la perspectiva de las leyes de patentes, tendremos otra vez una segunda
línea de medicamentos con precios desorbitados sin ninguna posibilidad
de bajarlos. Otro ejemplo. Una de ¡as causas que producen mortalidad
infantil es la malaria; estamos hablando de una enfermedad que mata un
niño cada medio segundo. ¿Cómo se puede reducir esta
cifra? Teniendo buenas herramientas terapéuticas y diagnósticas.
Sin embargo, no se está avanzando en esa dirección; se está
favoreciendo el monopolio de productores de los fármacos, de modo
que los precios están tan altos que la gente no puede comprarlos
y se muere. Es decir, las declaraciones están bien, pero las medidas
que se tienen que poner en práctica para conseguir los objetivos
brillan por su ausencia y, en algunos casos como estos, van en contra
de la consecución de los propios objetivos.
-¿Cuál era el problema más acuciante en la cumbre
que sin embargo se ha quedado sin respuesta?
-Respecto a las enfermedades olvidadas o que afectan a sectores de población
muy pobres, no ha habido ningún avance, En algunas más llamativas
como el sida los avances han sido muy escasos y, además, la tendencia
no ha sido la de ayudar a las poblaciones más desfavorecidas. En
el aspecto sanitario, no se habla de personas que sufren ni de muertes
evitables. Eso es lo que hemos echado de menos.
-¿Hasta que la ONU no acometa una reforma en su Consejo, no será
posible conseguir los objetivos planteados?
-No nos pronunciamos sobre si una reforma mejorará, lo que sí
constatamos ¿es que algunas de sus agencias no funcionan de forma
ágil o no puede responder, tal y como está estructurada,
al mandato que han recibido.
-¿Cómo valora los compromisos alcanzados en la cumbre sobre
ayuda y deuda externa? ¿Cómo debe afectar a España?
-Ha habido una declaración sobre el incremento de las ayudas en
España. Bienvenida sea. Pero ojalá no se limite a destinar
más fondos sin saber el cauce que van a seguir, los países
ricos tenemos experiencia y gente muy preparada que puede formar a otras
personas en los países que perciben las ayudas. Por ello espero
que esos fondos se traduzcan también en ayuda técnica.
-¿Qué le parecen las propuestas del presidente Zapatero?
Dijo que aportará 240 millones de dólares durante 20 años
al proyecto Alianza Global para Vacunas e Inmunización y que la
quinta parte de dinero de España a la Ayuda Oficial al Desarrollo
a servicios sociales básicos como nutrición, salud o educación.
-Efectivamente hacen falta fondos, pero a veces el dinero no sirve de
mucho si no sabe qué hacer con él, En este caso está
bien canalizado, se trata de destinar la ayuda económica a una
iniciativa concreta que ya tiene unos objetivos y una forma de trabajar.
En principio se trata de una cantidad modesta, pero si diferentes cantidades
modestas se unen ofrecen la posibilidad de seguir trabajando.
-España y los socios de "Iniciativa contra el Hambre y la
Pobreza", Francia, Alemania, Brasil y Chile, han acordado recaudar
fondos contra enfermedades como el sida, la tuberculosis y la malaria.
-Para empezar está muy bien. La malaria, el sida y la tuberculosis
son las tres enfermedades que juntas, generan un altísimo número
de muertos; el sida mata a alrededor de cinco millones de personas, la
tuberculosis se calcula que a dos millones y la malaria a un millón
de personas al año. Y son cifras su- bestimadas. Pero nos gustaría
ver que avanzan en otras enfermedades 100% endémicas de los países
más pobres a las que casi nadie hace caso. Por ejemplo la leismaniasis
o la enfermedad del sueño, que afecta al África subsahariana,
o la enfermedad de chagas, que afecta a América Latina. Un estímulo
a la investigación y desarrollo de nuevos fármacos y medios
diagnósticos para todas estas enfermedades salvaría muchas
vidas en estas zonas del planeta.
-¿Cómo valora la intervención de Zapatero en la ONU
y su política exterior respecto a los temas que les competen?
-Sus declaraciones van encaminadas al cumplimiento de los compromisos
que nosotros consideramos necesarios y a atajar algunos de los problemas
que también hemos comprobado. lo único que tendríamos
que decir al respecto es que esa ayuda al desarrollo que ha prometido
el presidente de] Gobierno no endeude más a los países.
Esa es a veces la trampa de la ayuda al desarrollo; créditos que
después los países tienen que pagar o que les comprometen
a comprar productos europeos. Obviamente esa ayuda, si procede de un país,
no es una ayuda neutral. Pero que tienda no sólo a favorecer a
las empresas españolas o a beneficiar al política exterior
española, sino a ayudar realmente a los que lo necesitan.
-Estados Unidos es el país más poderoso. Sin embargo, en
proporción, no parece el más comprometido contra la pobreza.
-Sus paquetes de ayuda a veces son bastante potentes y como iniciativas
no tenemos nada que decir. Pero, como la mayoría de países,
suele potenciar a sus empresas nacionales a la hora de dar estas ayudas,
mientras que si diversificara las fuentes de compra ayudaría a
más gente. Tiene políticas contradictorias como ésta
o como la de negociar acuerdos de comercio donde las patentes de los medicamentos
se extienden por más de 20 años, bloqueando la posibilidad
de compartir datos científicos para reproducir estos fármacos.
-¿Dónde reside la fuerza de las ONGs?
-Las ONGs tenemos la fuerza que la gente nos da. Hay muchas ONGs con diferentes
objetivos con una gran base social. Médicos sin Fronteras es una
de ellas; tenemos más de dos millones de socios en todo el mundo.
Cuando hablamos no lo hacemos sólo en nuestro nombre sino en el
de toda la gente que nos apoya y que nos confía su dinero para
que lo gestionemos bien. En ese sentido somos un interlocutor muy válido
porque representamos a una buena parte de la población y también
porque trabajamos a pie de obra. Cuando hablamos de que la gente se muere
de chagas no hablamos de la teoría que aparece en los libros, hablamos
de lo que vemos día a día, del sufrimiento de esta gente.
Esa proximidad a la población es lo que a muchos Gobiernos les
falta y por eso deben escucharnos.
-¿Mantienen contactos con el Gobierno?
-Sí. Para empezar, pertenecemos a la coordinadora de ONGs en España,
que está en contacto con la parte gubernamental responsable de
la cooperación. Y a veces mantenemos relaciones para casos más
puntuales. Si tenemos una preocupación específica compartimos
los datos con el Gobierno; luego hace lo que le parece, pero creemos que,
si hay una solución política, tenemos la obligación
de hacerlo.
-¿Y ha habido una respuesta positiva?
-Unas veces más que otras, pero sí. Recuerdo que, cuando
se estaba elaborando el plan director, logramos incluir el tema del acceso
a medicamentos a pesar de que no estaba en la agenda. Se trataba de un
problema gravísimo en los países donde estábamos
trabajando, ya que la población no tiene acceso a los fármacos
no sólo por falta de dinero, también porque a veces no existen,
no se investiga o se abandona la producción. También han
contemplado la acción humanitaria desarrollando una política
de cooperación al desarrollo.
-África es generadora de graves crisis, concretamente Níger.
-Los medios de comunicación hablan de Níger a causa de la
importante crisis nutricional que padece su población, pero hay
otros países que están igual de mal. Hay conflictos olvidados
en Somalia, el eterno olvidado; en la República Democrática
del Congo, que tiene unos índices de mortalidad, de morbilidad
y de víctimas de la violencia enorme; en Sudán, que también
estuvo en la agenda de los medios y que ahora aparece menos pero que sigue
con el mismo problema... hay muchos olvidados en África.
-El terrorismo era, con la pobreza, el otro gran asunto abordado en la
cumbre de la ONU. También afecta a MSF.
-Víctimas ha habido siempre, lo que está cambiando es la
población civil como objetivo, que es a la que nosotros atendemos
y que no siempre participan en las guerras. Antes era un efecto colateral,
a veces sufría bajas en las contiendas, pero las agresiones no
estaban dirigidas a la población civil. Ahora sí son atacadas
para causar daños al bando contrario. Y se atacan directamente
a los pueblos, y se viola a las mujeres, por eso la cantidad de víctimas
que vemos es mucho mayor que hace diez años. Por otra parte, las
ONGs tenemos una implantación mayor en los países europeos,
por eso nos identifican con los ejércitos de la parte occidental
y somos víctimas de los ataques. El año pasado mataron a
cinco personas de Médicos sin Fronteras en Afganistán, y
cuando cinco compañeros tuyos mueren y te tienes que ir porque
ya no puedes trabajar en condiciones de seguridad en un país, pierdes
tú, pero fundamentalmente pierde la población a la que estabas
atendiendo.
-¿La alianza de civilizaciones sería una posible solución?
-No sé si es una solución global. Lo que sí que es
cierto es que, por la experiencia que tenemos y por la experiencia que
tengo personalmente, cuando entiendes o intentas entender sin juzgar las
razones de otro, la comunicación es más fácil, los
malentendidos son menos y es mucho más factible trabajar juntos.
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