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Guillermo Fernández Vara, consejero de Sanidad de la Junta
de Extremadura
"NO
HAY OTRO SISTEMA SANITARIO EN EL MUNDO COMO EL ESPAÑOL"
Firme defensor
del sistema público de Salud, el consejero de Sanidad de la Junta
de Extremadura sostiene la necesaria solidaridad entre las regiones y
la racionalidad en la distribución de los distintos servicios para
"no multiplicar todo por 17". Explica el papel de la Sanidad
en el desarrollo económico y de la investigación y considera
una medida acertada la aportación de 1.677 millones de euros ofrecida
por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, aunque
también cree que las comunidades autónomas deben aumentar
sus aportaciones.
Por P. A.
N.
De dónde
surge este déficit sanitario tan acusado en todas las comunidades
autónomas?
-Es la suma de muchos elementos. Es el único servicio público
en España que es utilizado, prácticamente, por todo el mundo.
Ningún otro servicio arroja las cifras que éste. En Extremadura
somos un millón de habitantes, pues, por nuestros centros pasan
22 millones de personas al año, lo que significa que cada extremeño
lo usa 22 veces en ese periodo. Los servicios publicos universales y gratuitos,
por esa condición ya generan una demanda y, a veces, se abusa del
sistema.
-¿Pero por qué el crecimiento del gasto se incrementa tanto
en cada ejercicio?
-Está muy analizado el por qué este gasto crece por encima
de la evolución normal -dos puntos superior al PIB- de cualquier
otro departamento de la Administración: una parte es atribuible
a la población; en estos últimos años se ha producido
un aumento de la población. Pero también es cierto que los
informes elaborados no sólo atribuyen las causas a este crecimiento,
que sería responsable de un 20 por ciento del incremento de¡
gasto. El otro 80 por ciento es debido a dos factores; por un lado, el
envejecimiento. Cada tres años, la esperanza de vida sube uno.
Hace 20 años, cuando se tomó la decisión de proporcionar
los medicamentos gratuitamente a los pensionistas, la media de vida posterior
a la jubilación era de siete años, hoy son 20. En Extremadura
tenemos más de 200.000 personas con más de 65 años,
de las cuáles, 100.000 son mayores de 75 y 40.000 mayores de 80.
Los cálculos establecen que por cada euro consumido por una persona
en edad laboral, una persona de 80 años consume 3,4, y un individuo
de más de 80 consume 5 euros. Y la tendencia es creciente, con
un espectacular aumento de personas mayores muy mayores. El tercer factor
es la rapidez con la que el sistema sanitario español incorpora
los nuevos avances, tanto técnicos como farmacológicos.
Lo nuevo es más resolutivo y de más calidad, pero también
es mucho más caro, entre otras cosas, porque en los precios se
repercute lo invertido en investigación.
-Conociendo
esa tendencia, las administraciones debieran haberlo previsto a la hora
de destinar las partidas presupuestarias.
-Si hay algo bueno en esto que ha ocurrido es que surgiera el asunto ya
en la primera Conferencia de Presidentes Autonómicos y que se haya
tratado en profundidad en la segunda. Se empieza a ser consciente de lo
que la Sanidad provoca como motor de la economía. Los sectores
que están en contra de que los gastos sociales, incluidos los sanitarios,
crezcan, no se dan cuenta de que el gasto sanitario no sólo es
gasto social. Hay dos razones, una objetiva y otra subjetiva. La objetiva
es que, hoy en día, la sanidad contribuye al desarrollo económico
caSi tanto como la construcción. El empleo que genera, lo que retorna
a la Administración a través del IRPF, del IVA; lo que implica
en la innovación el I+D biomédico es muy importante; con
dinero de la sanidad están investigando las compañías
farmacéuticas. Subjetivamente, el crecimiento anual de nuestra
economía, aproximadamente un 3,4 por ciento, que depende en buena
medida del consumo interno, la adquisición de viviendas, de automóviles,
de bienes, de servicios, ¿podría mantener ese ritmo si la
gente no tuviera la sensación de que su salud está asegurada?
La gente no se atrevería a suscribir una hipoteca a 30 años
si tuviera la sensación de que dentro de 20 necesitaría
realizar un gran gasto en su propia salud. Debiéramos reflexionar
sobre ello.
-¿Las comunidades autónomas deben concienciarse de la necesidad
de aumentar el gasto sanitario?
-Claro. Además hay margen. El porcentaje que nuestro país
destina a esta partida se sitúa un punto por debajo de la media
de los países de la UE. Y eso no significa que tengamos una sanidad
de menor calidad; todo lo contrario. Hay ejemplos. la mortalidad infantil
en mi región, en 1977, era de 23 por 1.000. Hoy se sitúa
en el dos por mil. Nuestro sistema público de salud es envidiable.
No hay otro igual para cuestiones de gravedad, aunque luego podemos fallar
en lo cotidiano, se pierden historias clínicas o los análisis
realizados diez días antes. Pero cuando el sistema se pone en marcha
porque sucede algo grave, no hay otro en el mundo. Ya se vio durante la
tragedia del 11 -M.
- Los gobiernos
de algunas comunidades autónomas se quejan de que su servicio sanitario
atiende a mucha más población de la que les corresponde.
-Eso lo quisiera ver yo. Madrid, por ejemplo, que es una delas que se
queja -y de las que menos se gasta en este capítulo-, tiene seis
millones y medio de habitantes, de los que uno y medio o dos, no hace
uso nunca del sistema público sanitario. Recibe financiación
para seis millones y medio, pero hay un millón y medio al que no
atiende nunca, porque el nivel de renta de esas personas les conduce a
la sanidad privada. ¿Cómo se explica si no la existencia
de tanta clínica privada en Madrid? En Extremadura realizamos la
cuarta parte de intervenciones quirúrgicas que en Madrid, pero
nuestra población seis veces y media inferior. Y esto vale para
Madrid, para Cataluña y para la Comunidad Valenciana. Nosotros
no atendemos a un uno por ciento de nuestra población. Tampoco
se dice que cuando aumenta la población, también aumenta
la recaudación tributaria, y la sanidad pública se financia
con impuestos. Otro factor es la dispersión de la población,
que en Extremadura es importante, Cuesta más llevar un médico
a una población de 300 habitantes que a otra de 3.000.
-También
se da el argumento de que hay comunidades que ofrecen más servicios
que otras.
-A eso no
le doy mucha importancia.
Yo defiendo
que no puede haber 17 servi- 1 cios de salud iguales en un país
donde hay comunidades con ocho millones de habitantes y otras con 250.000.
En España no podemos multiplicarlo todo por 17, ni el sistema público
de salud debe ser lo que quede cuando nos lo hayamos repartido entre 17.
Tiene que haber algo que organice y coordine el que lo que nosotros no
podamos tener con un millón de habitantes, alguien lo tenga y nuestros
ciudadanos puedan acceder a ese servicio. Si en mi co- munidad nace un
niño con una malformación cardiaca cada dos años,
sería absur- do que tuviéramos un servicio de cirugía
cardiaca infantil en Extremadura, pero sí 1 debe existir un sitio
al que poder llevarlo y articular un procedimiento para que eso sea posible.
Ahora, que haya servicios aexnovo, por decisión propia de esas
comunidades, es prácticamente simbólico, como Andalucía,
por ejemplo, que ha incluido e( cambio de sexo. Pero, prácticamente,
todos atendemos a lo mismo. Esa impresión que pueda tener alguien
de que en unas comunidades se atienden cosas que en otras no, no es verdad.
Puede que, por las razones que antes expuse, haya servicios en una comunidad
que no se encuentran en otra, pero es que los servicios que hay en la
Comunidad de Madrid, en Sevilla o en Barcelona, yo los siento también
como míos. Los casos de transplante renal infantil los enviamos
a Barcelona, por ejemplo. Hay que comprender que, aunque existan 17 servicios
de salud, no se puede trocear la sanidad en 17 partes. Tiene que seguir
existiendo un hilo conductor que es el Sistema Nacional de Salud. ¿Qué
haría La Rioja con 250.000 habitantes? ¿Tener de todo? No
se debería entrar en competencia entre las comunidades autónomas.
Cuando crece una, crecemos todas. Es cierto que desde Extremadura tenemos
que enviar pacientes a Madrid para ser tratados de ciertas patologías,
pero también es cierto que enviamos sangre, porque los hospitales
madrileños no son autosuficientes.
-¿Qué
opinión tiene de la oferta de aportación de 1.677 millones
de euros efectuada por el Gobierno?
-No se puede negar que ha inyectado al sistema un dinero adicional. Hay
una garantía PIB que ya había terminado y que nos permite
tener la tranquilidad de saber que, aunque tuviésemos un crecimiento
inferior al previsto, tendríamos garantizados los ingresos para
el sistema sanitario. Es una buena medida. Como defensor del sistema sanitario
público como elemento indispensable para la equidad en mi región,
tiene una segunda connotación: cuanto más financieramente
estable sea el sistema sanitario público, menos tentación
tendrá nadie de quererlo cambiar. Si no se hubiera actuado ahora,
seguramente, dentro de un par de años ya habría saltado
alguien hablando de lo insostenible del sistema y de la necesidad de modificar
el modelo para ir al famoso 'copago". También las comunidades
autónomas deberíamos comprometernos a poner nuestra cuota
aparte. En Extremadura no vamos a hacer uso de la capacidad normativa
que nos ofrecen, porque ya hemos hecho uso de ella. Con la posibilidad
de obtener nuestra recaudación sobre hidrocarburos y electricidad
podríamos obtener unos 45 millones de euros al año, pero
nosotros, por los impuestos a los solares sin edificar, a las eléctricas,
el impuesto cinegético y el impuesto bancario, recaudamos 50 millones.
-¿Serán necesarias nuevas aportaciones del Estado en el
futuro?
-Es el cuarto plan de saneamiento, después de los de 1994, 1997,
las transferencias a todas las comunidades, que conllevaron una aportación
económica, y éste es el cuarto. Cada cuatro años
se ha visto que el sistema necesita una ayuda. Que haya que volverlo a
hacer coincidiendo con la revisión del modelo prevista para dentro
de dos o tres años, bueno. Pero antes de eso, creo debiéramos
ponernos todos algunas tareas. Hay que llegar a un gran acuerdo entre
todas las comunidades en el Consejo Interterritorial para una nivelación
retributiva, dar mayor protagonismo a la Agencia de Evaluación
de Tecnología Sanitaria, para introducir las innovaciones en el
sistema que realmente sean útiles y no aquéllas que se incorporan
porque nos presionan.
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