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Carlos Westendorp, embajador de España en Washington
"LA
RELACIÓN CON ESTADOS UNIDOS
ES COMO DEBE SER, DE IGUALES, SIN SUMISIÓN"
Carlos Westendorp
ocupa uno de los puestos más importantes de la diplomacia española.
Lo aceptó, dice, porque le gustan los retos. Y enmendar las relaciones
con Estados Unidos es un desafío. Se define como europeísta
convencido, aunque afirma que el amor por Europa no está reñido
con unas magníficas relaciones con Estados Unidos. Tiene fama de
hombre trabajador y afable, inteligente, amigo de sus amigos y algo presumido.
Por Gador
Manzano
(Washington)
Llegó a Washington como embajador en un momento difícil
en las relaciones entre España y Estados 'Unidos. ¿Cómo
están las cosas ahora?
-Está claro que la necesidad de cumplir una promesa electoral de
la retirada de tropas de Iraq causó una profunda decepción
y esto creó un enfriamiento de unas relaciones que habían
ido muy lejos. Incluso yo me atrevería a decir que demasiado lejos
en el período anterior.
-¿Qué quiere decir con demasiado lejos?
-Muy lejos ya que se participó en una operación en la que
el 90% de la ciudadanía no estaba convencida de que España
debía estar allí. La retirada de las tropas creó
un enfriamiento de las relaciones a nivel político, sobre todo
por parte de Estados Unidos. Pero la realidad se ha ido imponiendo poco
a poco y ahora hay una cooperación en todos los terrenos.
-Si las relaciones han vuelto a la normalidad, la pregunta obligada es,
¿cuándo se producirá una primera reunión entre
]osé Luis Rodríguez Zapatero y George W. Bush?
-Esta es una pregunta legítima, lo que pasa
es que la contestación no es fácil ya que depende de dos
personas, que son Zapatero y Bush. Esas dos personas todavía no
han decidido cuándo se van a ver. Pero lo harán. Yo estoy
convencido, sin duda alguna, de que lo harán cuando lo crean conveniente
y oportuno. Pero es algo que, desde luego, por ninguna de las dos partes,
por lo menos por lo que se refiere a la parte española, existe
ninguna obsesión ni ansiedad por que eso se produzca. Creemos que
lo que importa son las relaciones objetivas, que están ahí.
Después, bueno, está este pequeño detalle de relaciones
personales, a alto nivel, que estoy convencido de que se va a producir.
Incluso hasta podría apostar que se va a producir, digamos... en
esta legislatura, pero evidentemente aún no se ha decidido.
-¿Reconocería que es importante que este encuentro se produjera?
-Es tan importante para nosotros como para Estados Unidos.
-En España se siguen oyendo que las relaciones con EE UU no son
buenas. Hace unos días Ana Botella sugerió que Madrid no
es sede de los Juegos Olímpicos de 2012 debido al desplante que
hizo Zapatero a la bandera estadounidense. ¿Cuál es su reacción?
-En primer
lugar, su jefe, el alcalde del Madrid, Gallardón, no dijo eso.
Incluso vino a desautorizar lo que dijo la alcaldesa en funciones. Lo
que dijo la alcaldesa en funciones tiene poco valor. A mí me da
la impresión que se ha cometido un error. Primero, un error de
apreciación. No tiene nada que ver lo que puedan decir unos delegados
del COI con lo que voten otros delegados. El gobierno de los Estados Unidos
no tiene esa influencia, si la hubiera querido ejercer en esos delegados.
Esta afirmación se hace con el intento de recuperar algún
voto perdido, ya que los están perdiendo a chorros. Me da la impresión
de que es un insulto a la¡ inteligencia de los españoles.
A mi juicio se han equivocado y les aconsejaría que no insistieran
más en el error.
-Usted, un hombre que se define como europeísta, que presidió
las negociaciones para el ingreso de España en la Unión
Europea. ¿Qué valoración hace de los noes que ha
recibido la Constitución Europea en países como Francia
y Holanda?
Da la impresión de que los que han votado no a la Constitución
han votado no al proyecto de la construcción europea. Y no es así.
Psicológicamente existe, en este momento, una situación
de gran depresión, por parte de todos los que somos europeístas,
por que se pueda interpretar que algo se ha hecho mal.
-Pero sí hay algo que ha fallado en estos referendos.
-Probablemente lo que se ha hecho mal es algo que ya se veía venir,
y q e algunos habíamos dicho. Lo que pasa es que no nos hicieron
caso. No puedes someter a referendos nacionales un tema tan colectivo
como es el del proyecto europeo. Si se hubiese hecho un referéndum
se debería haber hecho a nivel global europeo, no en cada país.
Y, después, en cada país, que se hubiera ratificado por
los parlamentos.
Se quiso legitimar el proyecto a través de referendos nacionales
y, salvo en casos como los de España, no ha sido un referéndurn
sobre la Constitución, es un referéndum sobre el gobierno
que está en el poder. Y esto ha sido el caso en Francia, que ha
sido un referéndum anti-Chirac. En Holanda ha sido un referéndum,
en parte, contra un gobierno que le ha dado una Constitución de
400 páginas pero no ha sabido explicarles la ampliación.
Es decir, la ampliación, que es el tema verdaderamente fundamental,
se decide sin referéndum, y, sin embargo, me someten a consulta
un texto constitucional abstracto, que yo no entiendo. Hombre, esto no
se hace.
-¿Habló sobre esto con Zapatero? España fue el primer
país que realizó el referéndum.
-España fue el primer país que lo hizo, ya que sabíamos
que no era pregunta conflictiva, para nadie. La mayor parte de los españoles
estamos de acuerdo con este tinglado, aunque no nos hayamos estudiado
la Constitución, En España fue una victoria clara por parte
de¡ Gobierno ya que fue el que hizo de verdad campaña a favor
de¡ sí. La campaña del Partido Popular fue con la
boca pequeña. Si uno es votante del Partido Popular
y escucha que hay que votar que sí pero que el referéndum
ha sido organizado por Zapatero para su propia gloria y que en el fondo
no importa mucho lo que salga ya que siempre tenemos Niza y, por último,
que Niza es mejor que esa Constitución, ¿usted que hace?
Pues se queda en casa, o vota que no.
-¿No es el tratado de Niza más favorable a los intereses
de España que la Constitución Europea?
-Desde el punto de vista de poder bloquear
una decisión Niza nos da más capacidad. Si es que queremos,
con una unión de 27, que alguien pueda bloquear. Cuando lo que
queremos es lo contrario, que se puedan tomar decisiones, decidir por
mayoría, -y es así como se decide en democracia- , en este
sentido es mejor la Constitución. Pero Niza, ¿qué
problema tiene? Que aparte de que nos da una mayor posibilidad de bloqueo
en el Consejo nos quita un 20% de nuestra presencia en el Parlamento Europeo,
que va siendo cada vez mas una Cámara de decisión y de legislación.
Yo prefiero la Constitución a Niza.
-Volviendo a las relaciones entre España y Estados Unidos, un tema
sobre el que existen opiniones discrepantes es Cuba. Su homólogo
en España, el embajador Eduardo Aguirre, es un cubano-americano
que ha sido muy bien recibido por el Gobierno. Pero el tema de Cuba sigue
separándonos.
-La preocupación es común, tanto Espana como Estados Unidos
queremos que Cuba evolucione hacia la democracia. También ambos
estamos convencidos de que es difícil que eso ocurra mientras Fidel
Castro esté en el poder. Pero el mundo entero ve que la política
norteamericana de bloqueo no sólo no ha dado resultados, sino que
ha sido contraproducente. Y eso lo saben los americanos también.
Lo saben perfectamente, son cincuenta años de bloqueo.
-Si la Administración estadounidense sabe que no funciona, ¿por
qué no cambian la política
-Bueno, hay sectores cubanoamericanos que son partidarios de este bloqueo
y son sectores muy influyentes a la hora de unas elecciones.
-¿No es el embajador Aguirre parte de este sector?
-El no ha participado de los grupos que viven en Florida, el ha trabajado
toda su vida en Texas y es un hombre pragmático. Evidentemente
él no va a decir nada distinto de la opinión oficial. Pero
yo estoy convencido de que al ser un hombre inteligente y pragmático
le hubiera gustado que se hubiera seguido otro tipo de política
-Antes de venir a Estados Unidos como embajador, fue, por poco más
de un año, diputado en la Asamblea de Madrid. ¿Qué
recuerda de este período?
-Para mí fue una experiencia muy interesante, sobre todo humana.
Conocí a gente que normalmente no hubiera conocido, compañeros
en la Asamblea y en los pueblos. Yo visité Pinto, Parla y Getafe,
y me ha sorprendido muy favorablemente cómo ha evolucionado todo
aquello. Luego, evidentemente, tuve también otra experiencia interesante,
entre comillas, de esas que Confucio dice que evites "experiencias
interesantes".
-¿Se refiere al tamayazo?
-Sí, a Tamayo y a Sáez, a la traición de estos dos
personajes. Yo estaba presidiendo la Asamblea y tuve que tomar la decisión
de aplazarla momentáneamente para ver qué pasaba y los M
partido de la oposición me llamaron de todo por haber pedido un
cuarto de hora de receso. Aquello fue muy duro, fue tremendo y también
todo lo que vino después. Cada uno de nosotros tenemos una impresión
de lo que allí pasó, que no concuerda. Pero como no se puede
probar, nos quedamos cada uno con nuestra impresión.
-¿Qué es lo que cree usted que pasó?
-Prefiero guardármelo, pero todo el mundo se lo puede suponer.
-Faltan unos días para cumplir el año como embajador, ¿cual
es su balance?
-Muy positivo. Hemos tra aja o muc o, muy intensamente, y en el plano
personal estoy feliz. La verdad es que ha sido muy interesante. Y luego
lo que sí ha sido importante es que ese asunto recurrente del cronógrafo,
como yo le llamo, el ver por cuánto tiempo se ven los ministros
de ambos países, lo hemos superado. Es importante habernos quitado
la presión mediatica de si nos quieren o no nos quieren.
-¿Ya no hay presión?
-Yo me siento totalmente liberado.
-¿Y en Madrid?
-Yo no noto nada, y es buena señal. Estamos en una relación
como teníamos que estar, de iguales y de respeto mutuo. De iguales,
aunque no nos creemos lo que no somos. Sabemos guardar las proporciones
entre España y Estados Unidos. Pero si somos un país antiguo,
soberano, un país que tiene sus opiniones y su manera de hacer
las cosas, y a lo único que aspiramos es a que cuando disentimos
de algo se nos respete.
Eso es algo que se ha conseguido. Para mí las relaciones son como
tenían que ser. Sin sumisión, de igual a igual.
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