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Elena Espinosa, ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación
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VA A SER FACIL DESMONTAR LA RED DE CLIENTELISMO CREADA POR EL PP EN LA
Es la ministra más gallega. Nacida en Orense hace 45 años no abandonó su tierra hasta que Zapatero la llamó para hacerse cargo del Ministerio de Agricultura y es por eso que, militante del PSOE desde su Juventud, ha vivido con especial intensidad los resultados de las recientes elecciones gallegas. Amiga personal del futuro presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, que fue su profesor en la Universidad de Santiago, es consciente de lo difícil que puede resultar desmontar tantos años de gobierno de¡ PP pero se muestra esperanzada por la nueva etapa. Hay quien la sitúa en la política gallega a medio plazo pero ahora ella se esfuerza en explicar el trasvase del Tajo al Segura y en modernizar nuestra agricultura. Por Inmaculada Sánchez Cómo celebró el resultado de las recientes elecciones gallegas? Hemos tenido dos celebraciones. La primera, el mismo día de las elecciones porque, aunque quedaba pendiente el voto emigrante, todo parecía indicar que los resultados se iban a consolidar. Y creo que fue un día de gran esperanza para Galicia. En la calle, sobre todo en las grandes ciudades, se palpaba esa necesidad de cambio, totalmente diferente a la política que estaba practicando el Partido Popular. Luego hubo una semana de angustia hasta no conocer los resultados finales y, después, ya conocidos, la celebración tuvo un menor impacto pero reabría el inicio de una nueva responsabilidad. Esa semana sirvió para que las personas que estamos vinculadas con la política gallega tuviéramos conciencia de nuestra responsabilidad. -¿Era usted de las optimistas? ¿Pensaba que iba a ser éste el margen por el que se podía ganar al Partido Popular? -Yo era optimista, aunque con ciertas reservas porque me conozco muy bien cómo funciona el PP en Galicia, los métodos que utiliza de captación y de coacción de voto, y sabía que eso en las ciudades nunca había dado resultado pero sí en el medio rural. Aunque la población rural está disminuyendo el resultado iba a depender muy mucho de cómo respondieran las ciudades. También era consciente de que el Bloque iba a perder votos, y lo dije, no es que lo diga ahora, a posterior¡. lo que no me imaginaba es que esa pérdida fuera tan grande. Si tuviera que hacer una quiniela de cómo pensaba que podían haber sido los resultados me situaría con dos diputados más por parte de] Bloque. -¿A qué atribuye que esa bajada M BNG haya sido tan importante? -Ha habido dos elementos determinan tes. Por un lado, la salida de Beiras y la forma en que se ha producido que su propio electorado creo que no lo ha aceptado. Y por otro, que todavía hay una cierta resaca de la situación municipal en Vigo. A pesar de que reconozco que el Bloque ha hecho una magnífica campaña. -¿A quién ve cómo jefe de la oposición en Galicia? ¿Cree que Fraga va a durar en ese puesto algo más de¡unos meses? -Fraga, creo, va a tener un deterioro físico importante a partir de ahora. Porque es una persona cuya forma de vida era la política y en el mundo en el que estaba viviendo. Los resultados electorales le producen una ruptura en su vida. Esto puede ser asimilable a lo que le pueda pasar a cualquier persona de su edad cuando sufre un shock personal o se le muere un familiar muy próximo. Se suele producir una caída espectacular de sus condiciones físicas. Esto puede ser lo que le lleve a una retirada de la oposición más rápida de lo que él hubiera querido. Dicho esto creo que se va a abrir un grave enfrentamiento dentro del PP, ya subyaciente ahora, por la sucesión. Las recientes declaraciones de Piqué a nivel nacional van a potenciar que este proceso se acelere. Tampoco descarto que no surja un nuevo partido político, que se produzca un desgaje de una determinada facción del PP. -¿Cómo cree que debería retirarse de la política Manuel Fraga? -Ese es un tema muy personal. Yo creo que debía haberse retirado antes de estas elecciones. Su retirada más digna hubiera sido no haberse presentado y que su paso a la historia hubiera sido como presidente de la Xunta y no desde la oposición. -¿Cuánto tiempo cree que tardará el nuevo gobierno gallego en desmontar una Administración construida después de tantos años al estilo y forma del PP gallego y con esos métodos que usted misma denuncia? -No va a ser fácil. Han tejido una red importante de clientelismo que ha llegado a la e Administración. Profesional izarla para que e esté al servicio de los ciudadanos y no de un e partido va a costar mucho. También va a ser a importante saber si, en paralelo, se podrán aplicar otras políticas porque no hayan dejado los presupuestos de la comunidad hipotecados a largo plazo. Eso sólo se puede conocer cuando entras en la Administración. Si tú estás mandando un mensaje de profesionalización de la Administración y puedes, al mismo tiempo, implantar una serie de políticas de infraestructuras y sociales diferentes y acordes con nuestro programa, es mucho más fácil el proceso que si, aunque lo quieras hacer, tienes que ralentizarlo porque te han dejado el presupuesto hipotecado para muchos años. Esta es la gran incógnita, que no se va a saber hasta que los responsables puedan tomar posesión. -Emilio Pérez Touriño es amigo suyo e, incluso, fue profesor suyo en la facultad. ¿Cuáles cree que van a ser sus rasgos como presidente? -Emilio es una persona que, a lo mejor, no es demasiado conocida para el cien por cien de los gallegos pero que merece la pena ser conocida. Es una persona muy trabajadora, que tiene muy claras las ideas políticas, que siempre, en sus diferentes responsabilidades, ha luchado siempre por Galicia y cree en ella. Aunque esta parte de su personalidad sí se conoce, hay que conocer la otra, la humana, que es muy importante. -¿Va a ser Anxo Quintana su dolor de muelas? -No, creo que no. Hay ejemplos a lo largo de la autonomía gallega, con ayuntamientos gobernando en coalición y en los que no ha habido mayores problemas y que han sido ejemplos de cambio y modernidad. Podemos hablar de Lugo, por ejemplo, aunque ahora gobierne el PSOE con mayoría, antes hubo una coalición con el BNG. Para eso me parece muy importante que, antes de reparto alguno de consejerías, se haga un programa unificado, que es lo que han acordado Pérez Touriño y Quintana en su última reunión. -Galicia iniciará ahora su debate para la reforma estatutaria. Algunos compañeros suyos de partido en Cataluña esperan que se les entienda mejor a ellos cuando empiecen en Galicia a reclamar cambios. ¿Va a necesitar Galicia, también, definirse como 'nación? ¿Cómo de tensa estima que puede plantearse la reforma del estatuto gallego? -Conociendo la realidad gallega y la catalana yo diría que el concepto de nacionalismo ni está tan arraigado ni tiene las mismas connotaciones en Galicia que en Cataluña. Si uno está en Galicia no siente la presión de la ciudadanía de una mayor identidad nacional como se puede sentir en Cataluña. Los políticos, al final, tienen que ser también transmisores de lo que su pueblo demanda y necesita. -¿No va a haber entonces discusión sobre el término "nación" en Galicia? -Creo que es un tema que habrá que pactar. Pero "nación" en el sentido en que lo quiere utilizar Cataluña, yo apostaría que no. -En lo que sí hay sentimientos encontrados es en Castilla-La Mancha y Murcia respecto al agua. ¿Cuál fue su posición en el Consejo de Ministros que decidió trasvasar 80 hectómetros cúbicos a la cuenca del Segura cuando pedían, recordemos, que fueran sólo 30, desde Toledo, y 120 desde Murcia? -La decisión fue unánime por parte de todos ¡os ministros. Hemos trabajado juntos el ministerio de Medio Ambiente y el de Agricultura con datos, que yo denominaría absolutamente asépticos, para trasladarlos al resto del Consejo. Los datos partían de los recursos hidrológicos, los consumos previstos y las probabilidades de lluvia en función de unas series históricas, desde las opciones más optimistas hasta las más pesimistas. En cuanto los demás ministros conocieron los datos, que ponían una ralla límite donde no se podía ir, no hubo ninguna discrepancia. Creo, sinceramente, que ha sido la decisión más justa que se podía haber tomado, independientemente de que no le haya gustado a ninguna de las dos comunidades afectadas. Como decimos vulgarmente, si ninguna de las dos están satisfechas, a lo mejor es que hemos acertado. -En la batalla previa a esta decisión, e incluso, después, Castilla-La mancha, ha insistido en la existencia de balsas de agua de particulares en Murcia no contabilizadas en los datos oficiales. ¿Cuenta su ministerio con que existe uso de agua o cultivos no controlados? -Creo que no debemos entrar en esta polémica por responsabilidad de gobierno. ¿Por qué? Porque si hablamos de balsas de agua en una comunidad tendríamos que hablar de pozos en la otra. Podríamos hacer paralelismos que, al final, estarían equilibrados perfectamente. Sí quiero hacer una puntualización respecto a las balsas: que parte de ellas son de regulación y no para regar. El regadío es a goteo y no voy a extenderme en un tema muy técnico, pero sí quiero que quede claro que estas balsas se sitúan a una altura determinada para que, por la presión, el agua pueda llegar a los cultivos con un gasto mínimo. Nuestros esfuerzos, en ambas comunidades, a partir de ahora, deben ir a explicar la decisión tomada y seguir avan zando en varios frentes, entre ellos, la modernización de regadíos para que se pueda seguir regando a largo plazo. Con el año y pico que llevamos en el Gobierno con nuestras actuaciones en regadío estamos próximos al 40 por ciento de ahorro en agua. Esta cifra no es igual en todas las autonomías pero sí he de decir que Murcia es, quizás, la que más esfuerzos ha hecho en modernización de regadíos. En estos momentos, el ahorro conseguido es superior a lo que acumula el embalse de Entrepeñas. -¿No fue una metedura de pata de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, decir que en Murcia se riega con aguas fecales para justificar el trasvase? -Hombre, esto es como decir ¿en España no defrauda nadie a Hacienda?. Bueno, puede haber defraudadores pero... En este caso, puede haber algún desalmado que riegue así pero en ningún momento es algo generalizado, ni muchísimo menos. Es más, sobre la denuncia que se ha hecho en Finlandia respecto a la posible contaminación de unas lechugas españolas tenemos todos los informes sobre la trazabilidad de las empresas que han hecho la exportación. Cumplen con toda la normativa y, abierta todavía la investigación, se apunta a que podía ser un problema del manipulado en la comercialización. A corto plazo lo sabremos. Lo que sí se está usando, y es absolutamente legal, son las aguas depuradas, mezcladas con otras y con controles muy exhaustivos. -¿No hay razón, pues, para alarma alguna entre los consumidores? -No. Quiero trasmitir un mensaje de tranquilidad a los consumidores. Puede llamar la atención que en productos relativamente asequibles -estamos hablando de una lechuga, no de un jamón con denominación de origen- se sigan exactamente los mismos procesos de trazabilidad. En el caso que le cito nosotros sabemos los campos de los que proceden esas lechugas, cosa impensable hace unos años. Hemos llegado a detectar en qué finca concreta se cultivó esa lechuga. Esto significa que la gente es más responsable, que es mucho más difícil que se cometa un error y que, de haberlo, se puede detectar en el primer momento, no como cuando hemos padecido otras crisis. Realmente, el "mal de las vacas locas" ha marcado un antes y un después en la seguridad alimentaria de Europa y, por supuesto, de España. -A pesar de los proyectos de modernización de regadíos que comenta tenemos por delante unos periodos de sequía más prolongados y un aumento de la temperatura global, según nos anuncian desde el Ministerio de Medio Ambiente. ¿No habría que replantearse y reconvertir algunas zonas de regadíos en España para que su desarrollo estuviera más acorde con su climatología? -Ya se está haciendo. Las comunidades ya están trabajando en cultivos alternativos. También hay fenómenos que se están contraponiendo. En la costa mediterránea, sobre todo, hay un crecimiento de determinados cultivos agrícolas pero, a su vez, hay también una expansión de[ turismo. Lo que yo creo que tiene que haber es un equilibrio. No nos olvidemos que el turismo, que es fuente de riqueza, tiene que crecer bajo una sostenibilidad determinada... -Porque también necesita agua, y mucha... -También necesita agua. Y no tanto por los campos de golf de los que tanto se habla como por lo que arrastran determinadas instalaciones deportivas y las urbanizaciones que llevan un consumo muy elevado per capita de agua. La sostenibilidad tiene que venir dada por todos los sectores. Las plantas desaladoras, que corresponden más al ámbito del ministerio de Medio Ambiente, ayudarán a resolver el problema, pero son obras que requieren mucho tiempo. -¿Tiene futuro España como país agricola? -Ahora tenemos una actividad agrícola en España muy polarizada. Tenemos actividades donde somos los más productivos y los más rentables y otros que hay que seguir haciendo esfuerzos pero que pueden sobrevivir sin ayudas de la Unión Europea. No me gusta poner ejemplos pero puedo citar al sector de las fresas, que es líder mundial y no recibe ayuda alguna, y el del algodón, en la misma comunidad autónoma, donde estamos trabajando en una reestructuración del sector. Esto lo estamos haciendo sector a sector. Por encima de todo creo que tenemos que seguir manteniendo nuestra agricultura y nuestra ganadería porque si no se nos va a producir una desertización de España mayor de la que tenemos en estos momentos. También hay actividades, como el turismo rural, que todos valoramos, pero que no existiría si no se mantienen unas zonas agrícolas que son las que mantienen las condiciones medioambientales y un determinado paisaje. Por otro lado también hay que tener en cuenta la industria agroalimentaria española, muy importante y que sigue creciendo. No se mantendría, en muchos casos, si no tiene los inputs en nuestro país porque habría, inmediatamente, una deslocalización hacia otras zonas. -Pero en este futuro dependemos todavía mucho de la Unión europea. ¿Tenemos motivos para temer el semestre de presidencia que acaba de iniciar el primer ministro británico, Tony Blair, principal enemigo de las ayudas agrícolas de la Unión? -Más que la Unión yo creo que las que tienen que trabajar son las comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias. Con el mismo instrumento hay comunidades donde no están perdiendo población en zonas muy duras frente a otras en las que se produce lo contrario y los medios de los que disponían eran exactamente los mismos. Por supuesto que si seguimos recibiendo ayudas de la UE todo será más fácil pero, insisto, muchas veces, la responsabilidad está más en las comunidad autónoma que en Europa. -En Bruselas también se está debatiendo ahora un posible recorte a los grandes latifundios y a los grandes empresarios agrícolas. Aquí, en España, incluso lo han pedido reiteradamente organizaciones de pequeños agricultores. ¿Cuál es su posición? -Es una poi itica en la que se puede trabajar. De hecho, nosotros, como Estado miembro, ya hemos aplicado algo de esto en el margen que tenemos de la reforma de la PAC (Política Agrícola Común) en sectores como el del aceite. Se puede seguir trabajando en ello aunque no creo que tuviera consecuencias importantes en la agricultura española si no actuamos con un grado de consenso entre todos. No olvidemos que la mayor receptora de ayudas de la PAC es la reina de Inglaterra. |