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Felipe Alcaraz, presidente del Comité Ejecutivo del PCE
"ZAPATERO PUEDE ACABAR CON NOSOTROS A BESOS "
El recientemente concluido XVII Congreso del Partido Comunista de España ha dejado en una debilitada posición al coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, que ni siquiera estará en la nueva dirección. A diferencia de la anterior Asamblea de IU el Congreso del PCE ha transcurrido por cauces de tranquilidad y el pacto entre el secretario general, Paco Frutos, y Felipe Alcaraz ha propiciado una mayoría sostenida por más del 80 por ciento de la organización. El presidente del Comité Ejecutivo -figura de nueva creación- de los comunistas habla de la situación de su organización y de la nueva fase política. Por P. A. N. Cuáles son su impresiones so re e reciente congreso del PCE ? -Tengo una impresión bastante buena, porque ha sido un congreso de gran unidad en torno a ideas claras. Esa gran unidad va a permitir gobernar lo que queremos, el relanzamiento a fondo del PCIE, con el fin de conseguir un partido fuerte para una izquierda Unida fuerte. Se trata de lograr una masa crítica suficiente para luchar por lo que vamos a luchar, por las tesis alternativas. También nos enfocamos a conectar con un montón de gente antisistema que está ahí, en una especie de izquierda sumergida, que suele abstenerse en las elecciones. Queremos ser el referente de todo ese movimiento. De¡ congreso salimos unidos, con mucha fuerza. -Siendo el PCE la fuerza mayoritaria en IU, ¿cómo se explica la unidad tan grande que se ha dado en este congreso frente a la profunda división de la última asamblea de Izquierda Unida? -Porque hemos detectado un problema que estaba en la hoja de ruta de este congreso: los partidos, no sólo el PCE, sino todos los que integran IU, deben tener su soberanía; y cuando M funciona como un partido, chocan las soberanías. Si el partido funciona como tal e M funciona como la he mos inscrito en el Registro de Asociaciones, como un movimiento político y social, evitaríamos ese choque. A veces, el PCE tampoco ha funcionado como un partido, sino como una especie de corriente dentro de Izquierda Unida. Hay que aclarar las cosas. Muchos de los problemas actuales se podrán empezar a solucionar de este modo. -Da la sensación de que hay diferencias profundas entre el planteamiento político que surge de este congreso del PCE y las tesis de la Asamblea de IU. -No. Esto que acabo de explicar ya se había planteado en las conclusiones de la asamblea de IU: la necesidad de recuperar lo que siempre ha sido, IU como movimiento político y social en torno a un programa participativo. Hay una cuestión táctica que sí crea problemas. Es la cuestión de nuestro perfil propio. Nosotros no tenemos una distancia que se regula según los casos, con respecto al PSOE. Tenemos una diferencia de naturaleza que no nos debe impedir coincidir en propuestas programáticas que marcan un giro a la izquierda. Pero para una fuerza que se ha quedado en el cinco por ciento del respaldo electoral, no perder el perfil propio es un asunto de primera magnitud. Es muy claro que no es lo mismo el PP que el PSOE, pero si perdemos ahora nuestro propio perfil nos vamos por el desagüe. -¿Cree que la relación que han mantenido con los socialistas el último año les hace perder esa identidad propia? -Sí lo creo. Hay una serie de acuerdos que se han suscrito que no han sido socializados, que no se conocen, que los hemos detectado a través de la televisión o de los medios, pero que no ha llegado a las bases cómo se han hecho. Incluso escuchamos voces que dicen que, en este sentido, Esquerra Republicana lo está haciendo mejor que nosotros. Hablo de la táctica. Se crearon comisiones entre el PSOE e IU que no han funcionado, que no han rendido cuentas. Hay un problema que hay que solucionar. Esto no se dice sólo en el PCE, sino también IU. -¿Ha habido en algún momento un riesgo de ruptura entre el PCE e IU? -No. No hay riesgo de ruptura. Para nosotros Izquierda Unida es una apuesta irreversible; es un proyecto de "tecnología punta" en el campo de la política europea. Pero sí, en muchas ocasiones, el partido ha funcionado como una corriente, e IU como un partido. Es la vieja idea que algunos sostuvieron, de que IU debería convertirse en un partido y, consecuentemente, no cabían los otros partidos que la integran. -¿Cuáles son las líneas fundamentales de lo aprobado en el congreso? -Un partido fuerte para una IU fuerte. Segundo, el partido como tal, con su soberanía, en el seno de IU, que no es un partido, sino un movimiento político y social con la soberanía compartida con otras fuerzas, otras corrientes, y con un 30 por ciento de independientes. Tercero, la reconstrucción organizativa del PCE. Se ha creado una estructura similar a la de la gran mayoría de los partidos en Europa, con una secretaría general y una presidencia ejecutiva, con competencias definidas en ambos casos, lo que va a permitir dar un impulso con mayor fuerza y evitar la división. -La creación de la figura de la Presidencia del Comité Ejecutivo, que usted ocupa, ¿No transmite una sensación de bicefalia? -No. En todos los partidos hay presidente y secretario general, con distintas competencias. la bicefalia no parte de ahí, sino de si uno u otro dan opiniones contradictorias con respecto a cuestiones políticas fundamentales. Y eso no va a ocurrir. -Otra sensación que se transmite tras el congreso es la posición muy minoritaria en que ha quedado Gaspar Llamazares. -Sí. Yo le plantee la necesidad de llegar a un acuerdo y no transmitir la idea de división. Pero el acuerdo no fue posible. Se irá superando en el trabajo diario, porque no ha sido un congreso de confrontación. -¿Cuáles serán las primeras medidas para frenar esa tendencia que deja tan cerca del cinco por ciento a IU, porque eso es la vida o la muerte de la formación , no cree? -Sí. Ahí no voy a andar con moderación. Si nosotros no reaccionamos, nos vamos por el desagüe. Hay un vendaval bipartidista tremendo, y ese vendaval bipartidista está muy apoyado por la Ley Electoral. Nosotros, con un un cinco por ciento tendríamos que tener 16 diputados. También está la cuestión de nuestro perfil propio, en base a un programa participativo, como hablábamos anteriormente, constituye una condición fundamental para salir de esta situación. Nosotros somos una fuerza antisistema; queremos ampliar la democracia, pero estamos frente al sistema capitalista y al modelo social de la Constitución Europea que, afortunadamente, se ha venido abajo. Ahora todo el mundo se ha movido hacia la derecha. Incluso los socialistas son ahora social-liberales, dejando libre el terreno de la socialdemocracia. Nuestra idea no es ocupar ese terreno, sino ir a un proyecto alternativo, de izquierda transformadora, en la línea de ese movimiento antisistema, que es muy fuerte en países como Francia o Italia. Esos son los elementos fundamentales de una recuperación, que también tiene un paso obligado, que es nuestra fuerza organizativa, en el PCE, en IU, en las agrupaciones de base. -¿Esa rehabilitación pasa por que los partidos que están en IU recuperen sus propios canales de comunicación con la sociedad? -Sí, en parte sí. Se está dando así desde siempre. los partidos tienen un espacio importante de soberanía que les conecta directamente con la sociedad. Por ejemplo, 1 nuestra militancia sindical o en la altergIo balización. -Corriente Roja, liderada por Ángeles Maestro, ha abandonado el partido en este congreso, Ellos planteaban una refundación del PCE, quizá al estilo de Refundacione Comunista en Italia. -Yo creo que no van por ahí. Ellos se habían ido de CCOO, de IU Venían a decir que el PCE ya no tenía sentido. Era una co rriente que estaba ahí; la nota de prensa dice que se marchan 56. -¿Por qué cree que han tomado esa decisión? ¿Planteaban la salida de IU del PCE? -Y más cosas. Ya estaban en una posición en la que Maestro había pedido el voto pa ra EHAK en las elecciones vascas. Son cosas que los habían situado fuera de nuestro proyecto, con todos los respetos hacia el suyo. -Otro elemento importante de este congreso es el retorno de Julio Anguita. -Julio se integra en el Comité Federal desde la cuota de Andalucía. Va a realizar un importantísimo trabajo, la coordinación de un Manifiesto Programa ideológico, político y social: "Qué es ser comunista en el siglo XXI". Este manifiesto va ser construido durante varios años; se va a discutir con la base. Tenga en cuenta que el último manifiesto lo hicimos en 1975. -Puede que esa sea la pregunta clave, cuando confluyen tantas líneas de opinión en el mundo proclamando que el comunismo ya no tiene sentido. -Claro. Desde Fukuyarna, la caída del Muro, la disolución de las estructuras de los países del socialismo real, no se ha parado de hacer ese planteamiento. Pero nosotros pensamos que cada vez tiene más sentido ser comunista. Ser comunista teniendo en cuenta las contradicciones concretas de la vida actual. Por razones de clase, del conflicto ecológico; de la relación entre el primer y el tercer mundo, Estamos dispuestos a relanzar la idea sin complejos. Lo dijimos en el congreso: estructurar nuestra posición ante la sociedad es recuperar el orgullo de ser comunista en el siglo XXI. -El PCE ha pagado en cierta forma lo sucedido en el Este, pero poco tuvo que ver con los comunistas del socialismo real. -Claro. Cuando Pepe Díaz (secretario general del PCE en los años 30) va a la Unión Soviética, lo primero que dice es: "Aquí se viene a aprender lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer'. Siempre fuimos muy críticos y muy específicos. Por eso vamos a crear una secretaría para la Recuperación de la Memoria. Esta democracia no es una democracia otorgada -en función del silencio que se desprende del pacto de la Transición; es una democracia muy luchada por ex¡líados, fusilados, torturados, encarcelados. Esa memoria es oro político para nosotros, y la vamos a recuperar, porque es la verdadera historia de este país. -¿Cómo juzga la actuación en el poder del Partido Socialista? -Primero hubo un triunfo social. Se incorporan más de dos millones de votantes con el pensamiento de quitar a Aznar del poder. Desde ahí se inicia un recorrido donde, en políticas civiles y en libertades se producen cosas interesantes, también el regreso de las tropas. Pero hay un elemento penoso acerca de la posibilidad de que George Bush reciba al presidente español, pareciendo un poco mendicantes. Pero en política económica y social, van en la misma línea que el PP. También hemos tenido un corte demarcatorio muy fuerte con respecto a la Constitución Europea. -¿Observa diferencias entre este PSOE y el liderado por Felipe González? -Sí. Hay diferencias. González no valoraba ni entendía la diversidad de la izquierda. Quería tragarse todo lo que hubiera a su izquierda. Ahora aparece un respeto a la diversidad, con un riesgo, Felipe intentaba acabar con nosotros, porque a la izquierda ~según su criterio- no tenía que haber nadie, y Zapatero puede acabar con nosotros a besos. Por eso comentaba antes lo del perfil diferenciado. La necesidad de que nosotros, aunque pactemos todo lo que se pueda conseguir, de manera muy transparente y con la ayuda de la movilización social, pero sin perder nuestro perfil, lo que somos y la diferencia de naturaleza que existe entre el PSOE e IU. Aunque es fundamental evitar un retorno del PP al poder, eso no debe implicar la pérdida de nuestro perfil propio. |