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Francesc de Carreras, impulsor del Manifiesto Antinacionalista Catalán
"EL
TRIPARTITO HACE UNA POLITICA PLANIFICADA
Francesc de Carreras nació en Barcelona hace 62 años. Fue un activo militante antifranquista en los años 60 y se afilió en 1967 al PSUC, que en aquella época aglutinaba al grueso de la oposición a la dictadura. Hombre de izquierdas, se distanció de Iniciativa per Catalunya (IC) por discrepancias con su postura sobre el hecho nacional catalán. De Carreras es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), colabora en prensa con regularidad y no está afiliado a ningún partido, y durante 17 años fue miembro de un grupo de expertos de la Generalitat. Junto con personalidades como el director de teatro Albert Boadella, el escritor Félix de Azua y el periodista Arcadi Espada, De Carreras es el impulsor de un manifiesto dirigido a la sociedad catalana en el que sus autores critican con dureza el nacionalismo de Jordi Pujol y el del actual Gobierno tripartito y apelan a la fundación de un nuevo partido político. Por Paco Soto (Barcelona) Usted, junto con otros intelectuales, artistas y creadores catalanes, han lanzado un manifiesto anti nacionalista en el que critican al actual Gobierno de Pasqual Maragall, al que acusan de seguidista con la política de Jordi Pujol, y plantean la necesidad de crear un nuevo partido en Cataluña. ¿Por qué motivos? -El manifiesto es fruto de una profunda reflexión de un colectivo de personas y es consecuencia del cansancio político que se vive en Cataluña. El actual Gobierno del tripartito está siguiendo los pasos que dio hace 23 años Jordi Pujol. En muchos aspectos, he de decir que el nuevo Gobierno está haciendo una política aún más identitaria que Convergencia i Unió. Algunos ciudadanos, amigos y conocidos en ciertos casos, empezamos a reunirnos hace un año para analizar la nueva situación política. Creo que el Gobierno ha defraudado las ganas de cambio que había en este país. El manifiesto propone a la sociedad la creación de un nuevo partido situado en el centro-izquierda, que ocupe una franja social que hoy ocupa el Partido Socialista de Cataluña y esté liberado de la obsesión identitaria. El actual Gobierno de la Generalitat está obsesionado por los signos, los símbolos y las banderas y la representación exterior sin competencias. El Gobierno del tripartito está llevando a cabo una política perfectamente planificada de odio y rechazo a todo lo que suene a español o a España. Esto es inaceptable desde el punto de vista democrático. -¿Está de verdad convencido de que, en el ámbito de la identidad de Cataluña, el Gobierno de Pasqual Maragall no ha variado la estategia de Jordi Pujol? -Pensamos que la situación ha empeorado. El nuevo Gobierno ha acentuado la estrategia nacionalista en el último año. Nos pasamos la vida hablando de la lengua catalana en Europa, de las selecciones deportivas catalanas, los himnos y las banderas y olvidamos los graves problemas sociales y económicos que tiene Cataluña, la integración de los nuevos inmigrantes, la sanidad y la educación públicas, Y para postres, el tripartito quiere cambiar el Estatuto y el sistema de financiación. -¿No le parecen necesarios ambos cambios? -Sinceramente, no. Creo que el actual Estatuto es todavía válido.Otra cosa bien distinta es que los nuevos gobernantes quieran un nuevo Estatuto que nos diferencie M resto de las comunidades autónomas. Esto me parece una idea contraria a la España federal. En 2001, se aprobó un nuevo sistema de financiación, de acuerdo con el conjunto de las comunidades autónomas, y creo que este nuevo sistema sigue siendo bueno. Cataluña puede participar en muchos de los grandes impuestos estatales.Volver a plantear una reforma de[ sistema de financiación es un error que fomenta la insolidaridad con el resto de España. Por esto tanto la derecha como la izquierda española lo han criticado. -¿Cree que la política del tripartito catalán es fruto de una deriva nacionalista del PSC o consecuencia del pacto de legislatura y de gobierno que mantiene con ERC? -Pienso que son las dos cosas. El PSC ya pactó en 1999 con Esquerra Republicana para conseguir una reforma del Estatuto y un grupo parlamentario separado del PSOE en el Senado, entre socialistas catalanes y Esquerra. Esta política se ha acentuado con la llegada a la Generalitat. El PSC no se pensaba que ERC iba a ganar tantos votos en las últimas elecciones autonómicas, mientras que los socialistas perdieron 10 diputados. Esta realidad condiciona la política del PSC. ERC tiene mucha fuerza en el Gobierno de la General itat, sabe que es la fuerza clave y decisiva para la gobernabilidad. -La gobernabilidad de Cataluña, pero también del conjunto de España. -Por supuesto. Este es el problema. ERC sabe perfectamente que José Luis Rodríguez Zapatero necesita del apoyo de los independentistas catalanes para gobernar en Madrid. El apoyo de ERC le es absolutamente necesario. -Uno de sus compañeros de manifiesto, el escritor Félix de Azúa, sostiene que ERC representa a la extrema derecha en Cataluña. ¿No le parece una acusación fuera de lugar? -Habría que ver en qué contexto lo ha dicho Félix de Azúa. Esquerra Republicana, quizá en algunos aspectos sociales es un partido de izquierda, pero en la cuestión ¡dentitaria es un partido integrista. Quizá sea más adecuado hablar de partido integrista en lo identitario que extremista de derecha. El pensamiento de ERC en cuestiones identitarias es preliberal. -El manifiesto que han presentado y la propuesta de crear una nueva formación política en Cataluña han sido rechazados y criticados por todos los partidos del arco parlamentario, excepto el Partido Popular. ¿Se esperaba esta reacción? -Por supuesto que sí. Ya lo sabíamos. Si la reacción hubiera sido diferente, habría demostrado que nos equivocamos en nuestras críticas al nacionalismo y al tripartito. Nosotros hemos manifestado una serie de opiniones y hemos emplazado a la sociedad catalana a que reaccione y sea capaz de regenerar la vida política. Una parte significativa de la sociedad catalana comparte nuestras opiniones, Nosotros somos disidentes de la clase política, pero no de la sociedad. En una semana hemos recibido más de 2.000 adhesiones al manifiesto. Nos apoya gente muy variada. Algunos no se atreven a manifestar públicamente su apoyo por miedo a las represalias. Nos apoya mucha gente de izquierda, pero también gente de partidos a nacionalistas que no están de acuerdo con la actual política identitaria que se lleva a cabo en Cataluña. -Se les acusa de ambigüedad e incluso de cierto connivencia con el PP. Usted, públicamente, ha apoyado al ex presidente del PP de Cataluña, Aleix Vidal-Quadras. -¿De qué año me está hablando? A mediados de los 90, Vidal-Quadras era un político demonizado en Cataluña. Yo, simple- mente, dije que es un ciudadano catalán que tiene todo el derecho de expresar sus opniones en público y no ser agredido. De la misma forma que Carod-Rovira tiene que tener todo el derecho y la seguridad de decir lo que le parezca en Salamanca. Esto es algo esencial en democracia. En la campaña de las últimas elecciones catalanas, el PP no pudo celebrar ningún acto público o lo tuvo que hacer protegido por la policía. Yo lo denuncié y lo seguiré denunciando. No estoy a favor ideológicamente del PP, pero estoy a favor de que en Cataluña existan unas mínimas reglas democráticas. -No pretenderá decir que Cataluña vive bajo un Estado de excepción nacionalista. -Claro que no. No estoy diciendo que vivamos una situación de opresión política. Digo, simplemente, que hay ciertos comportamientos intolerantes que impiden el pleno desarrollo de la democracia. La mayoría de la sociedad es ajena a estas prácticas. Es inaceptable que Carod-Rovira sea insultado y amenazado de muerte en una manifestación en Salamanca, pero el señor Carod también tendría que decir que no se puede excluir al PP de la vida política catalana. Defenderé siempre el derecho de las personas a poder expresarse libremente. ¿Por qué el señor Fernando Savater no puede hacer conferencias en las universidades del País Vasco y de Cataluña? Pues, porque hay un problema de democracia. Es lo que denuncio. Los que reaccionan diciendo que soy del PP, lo hacen porque carecen de argumentos y porque en Cataluña, en algunos sectores de la vida política, se han generado corrientes intolerantes. En la sociedad no hay problemas. Es como en el tema de la lengua, la mayoría de la gente no tiene problemas, habla la lengua que le da la gana. Es la clase política la que ha generado problemas. Tener oficinas de denuncia por incumplimiento de la Ley de Normalización Lingüística es inaudito. Es algo profundamente reaccionario y totalitario. -¿No le parece que lo que denuncia ocurre en el resto de España, donde hay nacionalistas españoles intolerantes que defienden una idea de nación en la que no caben todos aquellos que no piensan como ellos? - Por supuesto que hay nacionalistas españoles intolerantes e integristas Y también en Francia, en Portugal, en Italia... Pero creo que en el conjunto de España estas actitudes son muy minoritarias. Yo, de todos modos, defiendo la nación de ciudadanos. Además, quiero recordar que en los últimos 20 años España es el Estado que más se ha descentralizado en toda Europa. Asimismo, el Estado español ha cedido muchas competencias a Europa. No se puede obviar esta realidad. En Cataluña, tenemos muchos fantasmas y los agitamos de vez en cuando. A algunos, que tienen mucho poder político y mediático, les gusta tener siempre presente la idea del enemigo anticatalán. Creo que las cosas en España no son como dicen estos personajes en Cataluña. -¿Es consciente del daño político que su colectivo pude hacerle al PSC? -Sabemos que nuestra propuesta es problemática para el PSC. El PSC no puede obviar que muchos militantes, votantes e incluso dirigentes no están de acuerdo con su actual estrategia nacionalista. Esto es así en Barcelona y en todas las ciudades del área metropolitana, pero también en muchas otras ciudades. Muchos militantes y votantes socialistas no se identifican con la política de Maragall. Esta gente tiene que encontrar un nuevo referente político. Lo que hacemos nosotros es una buena manera de contribuir a una mayor pluralidad en Cataluña. -Pues el President Maragall ha decidido recibir a una delegación de su colectivo. ¿Qué le parece esta decisión? -Me parece una decisión acertada y positiva. Hubo una primera reacción del PSC muy crítica con nosotros. Se nos dijo incluso que nuestro manifiesto afectaba a la convivencia ciudadana. Yo he tenido contacto con dirigentes socialistas y se han desmarcado de la primera reacción oficial. Maragall dice ahora que nuestras opiniones son respetables. Nosotros, simplemente, queremos fomentar debate de ideas en Cataluña, es legítimo. No somos anticatalanes, ni queremos romper la convivencia, somos catalanes que discrepamos del nacionalismo y de la actual política del Gobierno del tripartito. |