Hemeroteca Esta semana
Nº 653
13/6/2005

Manuel Fraga, presidente de la Xunta de Galicia y candidato del PP:

 

“GALICIA NO PUEDE PERMITIRSE EXPERIMENTOS"

 

Las encuestas sitúan al candidato de los socialistas, Emilio Pérez Touriño, en la Xunta con el apoyo del Bloque Nacionalista Galego, formación con la que ya gobierna en distintas localidades con "muchas más luces que sombras". Critica duramente a Manuel Fraga -"no está en condiciones políticas de abordar el futuro"-, a su Gobierno -"paralizado, dividido"- y al Partido Popular, cuya crisis interna "está simplemente aplazada" y al que invita a resolver su proceso de sucesión desde la oposición, ya que así "no tendremos los gallegos que cargar con las consecuencias". Respecto a la reforma del Estatuto, afirma que el presidente sólo después de convocadas las elecciones "se acordó de que Galicia también en esto se está quedando atrás".

A pocos días de enfrentarse a las urnas para lograr su quinta victoria en la Xunta, Manuel Fraga afirma que Galicia no se puede permitir “experimentos llamados al fracaso”, en referencia a un hipotético gobierno participado por el PSdeG y BNG y justifica el adelanto de las elecciones –“las más agresivas desde que estoy en Galicia”– porque “el Gobierno central puso en marcha una auténtica operación de marginación y derribo” contra su comunidad autónoma. Niega que el PP local viviera una “rebelión” hace unos meses y confía en el sentido de la responsabilidad de los gallegos, “que no querrán para sí una experiencia como la que, por ejemplo, se está viviendo en Cataluña” para dar la vuelta a las encuestas que le sitúan lejos de la mayoría absoluta que necesita para seguir gobernando.

 

Por Vera Castelló

Tras 15 años como presidente de la Xunta, ¿de donde saca fuerzas para querer seguir al mando?     

—Galicia atraviesa un momento de excepcional trascendencia. Tras el cambio histórico de estos 15 años de gobierno del Partido Popular nos jugamos nuestro futuro. Frente a la garantía de estabilidad institucional y de desarrollo en todos los órdenes que ofrece el PP, se presenta una coalición de socialistas y nacionalistas cuyo único elemento común son sus ansias de poder y el interés por desalojarnos de la Xunta. Sus programas y planteamientos políticos son diametralmente opuestos. Galicia no puede permitirse experimentos llamados al fracaso, como sucedió en Vigo tras un pacto de Gobierno que se rompió en mil pedazos. Comprenderá usted que, ante este reto, no quiera quedarme de brazos cruzados.

—Tras negar en varias ocasiones que adelantaría las elecciones, ¿qué le llevó a convocar estos comicios anticipados?

—El clima político de Galicia se ha ido enrareciendo en los últimos meses. El Gobierno central puso en marcha una auténtica operación de marginación y derribo contra Galicia. Se niegan a ejecutar el Plan Galicia, un compromiso de Estado, aprobado en un Consejo de Ministros celebrado precisamente en A Coruña, en un municipio gobernado por el PSOE, y hasta la señora ministra de Fomento se permitió insultarnos al hablar del Plan Galicia de mierda. Todo ello, con el consentimiento y el aplauso del candidato socialista a la Presidencia de la Xunta. Llegados a esta situación comprendí que lo mejor era dar la palabra al pueblo gallego. En todo caso, no se puede hablar de adelanto en sentido estricto, ya que el curso parlamentario estaba prácticamente concluido.

—¿Tuvo presente en esta decisión la delicada situación por la que ha pasado el BNG tras el portazo de Beiras?

—A la hora de tomar una decisión de esta alcance, hay que analizar todos los escenarios posibles. Pero, como no podía ser de otra forma, primaron los intereses de Galicia por encima de las cuestiones internas de cada formación.

—¿Son estas las elecciones más duras a las que se ha enfrentado?

—Desde luego son las más agresivas desde que estoy en Galicia. En ninguna otra convocatoria anterior había sido objeto de tantos insultos y descalificaciones.

—¿A quien se ha encomendado para que le ayude a recuperar la mayoría absoluta que le niegan las encuestas?

—La única encuesta favorable será la del día 19, cuando el electorado se pronuncie en las urnas. Le recuerdo que no es ésta la primera ocasión en la que las encuestas pronostican resultados desfavorables para el PP y siempre les dimos la vuelta. Me encomiendo, como es natural, al Apóstol Santiago, patrón de Galicia y patrón de España, no por mí, sino por la estabilidad que esta tierra necesita. Y, por encima de todo, al pueblo gallego, testigo de la gestión honesta y eficaz desarrollada en estos años.

—¿Sería tan catastrófico como augura un gobierno presidido por Pérez Touriño?

—A otras experiencias similares me remito. Una de los más recientes fue la de Vigo, donde el pacto municipal saltó por los aires, demostrando la disparidad de criterios y de planteamientos, como recordó recientemente el propio alcalde de A Coruña, el socialista Francisco Vázquez. Así las cosas, confío en el sentido de la responsabilidad de los gallegos, que no querrán para sí una experiencia como la que, por ejemplo, se está viviendo en Cataluña, con un pacto mal llevado entre socialistas y nacionalista radicales.

—¿Qué teme del BNG?

—Como se sabe, el Bloque Nacionalista Gallego está inmerso en un proceso de reconstrucción interna en el que está triunfando el ala más radical e independentista de la formación. Después de la moderación exhibida a lo largo de los últimos años y articulada, en parte, por el propio Beiras, ahora defenestrado, se avecinan tiempos de radicalidad. Recordemos que el propio Quintana fue condenado por el Tribunal Supremo por los incidentes que le llevaron a la alcaldía de su pueblo.

—Recientemente un miembro de su partido (la ex concejal de Ermua, Ana Crespo) ha vinculado al BNG con ETA, ¿es para tanto?

—Las reflexiones de una persona que ha sufrido en carne propia los efectos de la exclusión del nacionalismo radical, y que vivió directamente el asesinato de Miguel Ángel Blanco, tienen su valor, aunque ya han sido matizadas por la propia interesada.

—¿Cree posible la negociación con ETA si ésta deja las armas?

—El único diálogo posible con ETA es el que pasa por los juzgados. No hay más camino que el abandono de la violencia y la entrega de las armas. La Constitución española ofrece todas las vías de expresión y defensa, libre y democrática, de las ideas de cada uno.

—¿Se vio superado por la rebelión interna que vivió su partido en Galicia el otoño pasado?

—Decía mi abuela que los papeles traen lo que les ponen. No hubo tal rebelión, ni mucho menos. Lo que ocurre es que el PP es un partido sin mordazas, en el que cada uno puede expresar libremente sus ideas, cosa que en algunos casos puede dar lugar a interpretaciones exageradas. No le quepa la más mínima duda de que, en la actualidad, todos hacemos una piña.

—¿Tiene claro ya quien será su sucesor en el PP? ¿Lo designará usted, siguiendo el ejemplo Aznar, o mantendrá las formas dejándolo en manos de su partido?

—Al capitanear la sucesión en el PP nacional demostré que soy capaz de afrontar con éxito los procesos sucesorios. En Galicia ya he dado pasos en este sentido, nombrando a dos vicepresidentes, que están dando mucho juego y desarrollan una brillante labor. Llegado el momento, se seguirán los cauces reglamentarios, aunque supongo que mi opinión también será tenida en cuenta.

—¿Siente que los resultados que logre en estas elecciones repercutirán en el liderazgo de Mariano Rajoy?

—Una victoria será buena para todos, también para Mariano Rajoy. Sin embargo, al menos en el PP, todas las lecturas deben hacerse en clave únicamente gallega. Rajoy está realizando una magnífica labor de oposición, demostrando su capacidad como futuro presidente del Gobierno.

—¿Qué culpa puede haber tenido la catástrofe del Prestige en los resultados que le auguran las encuestas?

—El accidente del Prestige, en cuyo origen ni la Xunta ni el Gobierno central tienen la más mínima responsabilidad, se gestionó razonablemente y sus consecuencias están ampliamente superadas. Pero, naturalmente, el Prestige sirve de excusa para unos cuantos agitadores que, sirviéndose de la buena fe de la mayoría, intentan mantener la movilización permanente en contra del PP.

—¿Se siente más cómodo con Rajoy en Génova que antes con Aznar?

—Siempre he mantenido magníficas relaciones personales e institucionales con la dirección nacional del Partido Popular. No niego que, como gallego, me sienta orgulloso de que un paisano nuestro ostente una responsabilidad tan elevada.

—¿Qué tipo de Estatuto le gustaría?

—Desde el Partido Popular de Galicia somos conscientes de que ha llegado el momento de perfeccionar el contenido del Estatuto y, para ello, ponemos dos condiciones: que la reforma concite un consenso similar al de 1981 y que se efectúe respetando la Carta Magna.

—¿Qué opinión le merecen las recientes reformas estatutarias de Valencia o la inminente en otras Comunidades gobernadas por el PP?

—Siempre y cuando se muevan en el marco de la Constitución, encontrarán en mí a un entusiasta de la reforma. Fui de los primeros en felicitar al presidente Camps por el acuerdo alcanzado en Valencia y le pedí que me remitiese una copia para estudiarla.

—¿Cree realmente que la unidad de España está en peligro?

—Desde luego, no da la sensación de que desde el Gobierno de la nación se estén haciendo muchos esfuerzos para preservarla. Bien es cierto que el Ejecutivo carece de una postura sólida en este terreno. Los intereses del president Maragall o del cabeza de lista del PSOE en las recientes Elecciones Autonómicas del País Vasco no parecen converger con la opinión de mi homólogo extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Y eso se traduce en la postura vacilante de Rodríguez Zapatero en este y en otros asuntos.

—¿Qué planes tiene en el caso de que los gallegos decidan que no continúe en la Presidencia?

—Esperemos, en todo caso, a que llegue el día de 19 de junio. Después, ya se verá.

Emilio Pérez Touriño, candidato del PSdG-PSOE  a la Xunta de Galicia

“El Gobierno de Fraga es el principal lastre que tiene Galicia”

Las encuestas sitúan al candidato de los socialistas, Emilio Pérez Touriño, en la Xunta con el apoyo del Bloque Nacionalista Galego, formación con la que ya gobierna en distintas localidades con “muchas más luces que sombras”. Critica duramente a Manuel Fraga –”no está en condiciones políticas de abordar el futuro”–, a su Gobierno –”paralizado, dividido”– y al Partido Popular, cuya crisis interna “está simplemente aplazada” y al que invita a resolver su proceso de sucesión desde la oposición, ya que así “no tendremos los gallegos que cargar con las consecuencias”. Respecto a la reforma del Estatuto, afirma que el presidente sólo después de convocadas las elecciones “se acordó de que Galicia también en esto se está quedando atrás”.

Por V. C.

H a aprendido ya urbanidad, el requisito que le podía Fraga para someterse a un debate televisado?

—En la actualidad, en Galicia se dan todas las condiciones para no privar a los gallegos del derecho democrático de contar con debates entre los candidatos a la Presidencia de la Xunta en este proceso electoral. Sólo falta que Fraga no se arrugue.

—En los anteriores comicios fue capaz de lograr 17 escaños, ¿cuál es el objetivo ahora?

—Lograr la confianza de la mayoría de los gallegos para conseguir una mayoría suficiente para gobernar y afrontar los grandes retos de futuro que tiene Galicia, por lo que pido no sólo el apoyo de los gallegos, sino su complicidad con el proyecto político que represento: el del entendimiento de que se trata de un proyecto de país antes que de partido.

—¿Les pilló desprevenidos la convocatoria de elecciones?

—La situación de parálisis e inestabilidad en la que vivió el gobierno del Partido Popular presidido por Fraga en los últimos años en Galicia hacía prever que las elecciones podrían celebrarse en cualquier momento. Por este motivo, no supuso para nosotros ninguna sorpresa especial el adelanto electoral.

—Rajoy se la juega en estos comicios, pero para Zapatero también es muy importante que los socialistas se hagan con un gobierno tan simbólico en Génova... ¿Quién ganaría estas elecciones? ¿Zapatero o usted?

—Las elecciones son gallegas y en ellas se va a afrontar el futuro de Galicia. Por muchos intentos que haga el Partido Popular para evitar el debate sobre Galicia y el futuro de los gallegos, éstos saben muy bien que son sus elecciones, que son sus derechos y sus aspiraciones los que están en juego. Por eso estoy seguro de que las elecciones las ganarán los gallegos y las gallegas apostando por el cambio y el futuro, pasando la página del pasado.

—¿Qué le ofrecería al BNG para que le apoyara y gobernar en la Xunta?

—Lo que ofrezco en esta campaña a todos los gallegos: participar y comprometerse en un gran proyecto de país que mire al futuro sin ninguna ira sobre el pasado, para producir la renovación política y la modernización de Galicia.

—La pasada semana Anxo Quintana afirmaba en esta revista que usted sabe que es fácil entenderse con él ¿Se entendía peor con Beiras?

—No entiendo la cooperación y el acuerdo para afrontar el futuro de Galicia en clave personal, sino de compromiso y lealtad a las legítimas aspiraciones de los gallegos y las gallegas.

—¿Les preocupa que la crisis reciente del BNG repercuta en el voto nacionalista?

—No suelo ocuparme de las crisis de otras formaciones políticas y, en todo caso, mi preocupación es mostrar a los gallegos la solidez del proyecto del PSdeG-PSOE como fuerza política estable y preparada para afrontar con garantías el próximo gobierno de Galicia.

—Que se dé por hecho que el BNG apoyaría al PSOE para gobernar, ¿le resta o le suma votos?

—Me presento a estas elecciones con una vocación clara de un proyecto mayoritario, por lo que pido a los ciudadanos su apoyo para una mayoría que me permita ponerlo en marcha con las máximas garantías.

—También hay gente dentro del PSdG que se opondría a la entrada del BNG en la Xunta ¿Cómo les convencería?

—El proyecto que represento, dentro de su vocación claramente mayoritaria, no pondrá límites al cambio en Galicia, por ser la principal prioridad expresada por los ciudadanos, motivo por el cual administraré con la máxima fidelidad la opinión mayoritaria de los ciudadanos expresada en las urnas.

—¿Cómo valora estos años de gobierno conjunto o de apoyo en distintas localidades?

—Con muchas más luces que sombras. Los alcaldes socialistas aparecen como los mejor valorados por los ciudadanos y las políticas de los gobiernos municipales están permitiendo grandes transformaciones en las ciudades, villas y pueblos con gobiernos progresistas.

—¿Cuál es su propuesta de Estatuto?

—Considero que Galicia ha de hacer una aportación decisiva a la propuesta del Presidente del Gobierno para afirmar y reforzar la España plural. Mi propuesta es la de compatibilizar el reconocimiento de la diversidad con la necesaria cohesión social y territorial, donde apuesto mejorar y ampliar nuestra capacidad de autogobierno con un objetivo principal: resolver mejor y con más eficacia los problemas de los gallegos y las gallegas.

—Fraga dice apoyar la reforma estatutaria, ¿se lo cree?

—El único dato incontestable es que Fraga impidió durante estos últimos cuatro años cualquier posibilidad de crear un grupo de trabajo en el Parlamento de Galicia para abordar la reforma del Estatuto de Autonomía. Sólo después de convocadas las elecciones se acordó de que Galicia también en esto se está quedando atrás, por lo que considero imprescindible para poder abordar un gran acuerdo sobre la necesaria reforma de nuestro Estatuto el que Fraga no pueda impedirlo desde el gobierno de la Xunta.

—¿No le parece políticamente incorrecto argumentar la edad de Fraga para invalidarle, tal y como se ha hecho en alguna ocasión?

—Yo nunca utilicé la edad de Fraga para invalidarle políticamente. Sí, todo el mundo sabe que no está en condiciones políticas de abordar el futuro de Galicia. Lo ha demostrado estos últimos cuatro años presidiendo un gobierno paralizado, dividido y sin ningún tipo de capacidad de iniciativa, hasta el punto de que el gobierno presidido por Fraga es hoy el principal lastre que tiene Galicia para su desarrollo y modernización.

—¿Cree cerradas las heridas en el PP tras la rebelión de este otoño?

—La guerra abierta en el PP hace un año, que obligó a Fraga a amenazar incluso con la convocatoria anticipada de elecciones, está simplemente aplazada hasta que termine el proceso electoral.

—¿Cómo quedaría el PP si perdiera estas elecciones?

—En condiciones de resolver, como es normal, su proceso de sucesión desde la oposición. De esta forma, no tendremos los gallegos que cargar con las consecuencias que tendría éste para el gobierno de nuestra comunidad.

—¿Madrid está incumpliendo el Plan Galicia, tal y como ha estado denunciando el PP?

—El Gobierno de España puso recursos y plazos de ejecución acordados por el Parlamento sobre todas y cada una de las actuaciones anunciadas en el Plan Galicia, junto con otras que ha diseñado el actual Gobierno que no estaban contempladas en el mismo. En estos momentos el Plan Galicia se encuentra en un considerable estado de ejecución en la mayoría de sus proyectos.

—En el caso de llegar a presidente ¿Cómo gestionará la posible pérdida de los fondos europeos para Galicia?

—No doy por perdida la batalla de seguir contando con fondos europeos para Galicia como región objetivo uno, no obstante considero imprescindible una reorientación de la utilización de estos fondos buscando la máxima eficacia en su gestión y rentabilizando al máximo sus consecuencias en la modernización de Galicia.

—¿Se siente satisfecho con tener en el Gobierno una ministra gallega, Elena Espinosa, que, además, fue alumna suya?

—Sin duda, Elena Espinosa además de gallega es una gran ministra de Agricultura y Pesca, dos sectores claves para la economía de Galicia, por lo que estoy seguro de que la mayoría de los gallegos como yo se sienten orgullosos de su gestión y su presencia en el Gobierno de España.

—¿Cuántas mujeres habría en su Gobierno?

—El mismo número que de hombres.

—¿Cómo imagina a Fraga dentro de unos meses si le arrebata la Presidencia?

—Como una persona que contará con mi respeto y aprecio personal y ejerciendo un papel que le propondré como miembro del Consello Consultivo de Galicia

 

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