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Joaquín Leguina, diputado del PSOE y autor de 'Conocer gente' ''RECUPERAR LA MEMORÍA NO IMPLICA LA REPETICIÓN DE ERRORES DEL PASADO"
El diputado socialista y escritor Joaquín Leguina recuerda en su último libro, Conocer gente (Aguilar), algunos de los momentos y personajes que más le han marcado desde que participara en las primeras elecciones democráticas. Ahora considera que los veteranos del PSOE han sido arrinconados, pero no guardan rencor a un Gobierno que "lo está haciendo bien". El autor también asegura que la recuperación de la memoria histórica no nace de un espíritu de venganza, pero que "ha llegado el momento de dejar las cosas claras"..
Por Virginia Miranda En el libro aparecen recuerdos estrechamente relacionados con su actividad política, con sus relaciones con otros personajes, sean de su partido o de otra formación, que parecen formar parte de su experiencia vital. A muchos de ellos dedica cariñosas dedicatorias, a otros, calificativos más ácidos. ¿Quién, de todos ellos, le ha merecido mayor reconocimiento? Y por el contrario, con quién preferiría no haberse cruzado. -El que más he tratado y al que más elogios dedico es a Tierno [Galván], porque he querido mostrar una faceta de su carácter que no es muy conocida. Pero hablo más de Felipe González aquí y allá, que es la persona que políticamente más me ha marcado, y no sólo a mí. No hablo más que de políticos, en efecto. He conocido en esta etapa de mi vida a mucha gente de la cultura; cito, porque venía al caso, a Berenstein, pero eso lo he querido dejar fuera. En cuanto a aquellos que me han dejado recuerdos amargos, esos no los cito. Con alguno me tomo una mínima vendetta porque me hizo pasarlas muy mal, como Agustín Rodríguez Sahagún, pero en general no les trato mal. -También cuenta muchas anécdotas. -A mí las que más gracia me hacían eran las de Tierno, que pronunciaba unos discursos con gran contenido cultural pero en lo político andaba por libre. -En el libro recuerda algunos hitos históricos que dieron comienzo durante la Transición y en los que usted tomó parte activa. ¿De qué papel protagonista está más orgulloso? -De dos, del Ayuntamiento y de la creación de la Comunidad de Madrid. También intervine en los Pactos de la Moncloa, aunque fui a acompañar a González. Pero de lo que más orgulloso me siento es de las 40.000 viviendas de protección que hicimos en Madrid. 40.000 viviendas, eso es más que la ciudad de Teruel. No quiero que me lo agradezca nadie pero yo me siento muy contento conmigo mismo. -Sobre todo ahora que encontrar una vivienda es tan complicado. -Por ejemplo. -¿Qué piensa entonces de las viviendas de 30 metros cuadrados? -La prensa ha destomillado lo que dijo la ministra y el público se ha portado mal con ella. Cuando uno tiene 20 años y le dan una vivienda de 30 metros está encantado. Además, no dijo que esas sean las viviendas que se van a hacer. De todas formas, María Antonia Trujillo, que la va a hacer porque la ha anunciado ya, debería haber empezado por hacer una ley del suelo nada más llegar al ministerio. -¿Qué le parece la actuación de los ayuntamientos respecto al tema del suelo? Pues los ayuntamientos hacen lo que pueden, unos lo hacen bien y otros lo hacen fatal. Pero claro, el pensamiento liberal, que es tremendo, les echa una culpa que no tienen porque ellos son propietarios de una parte pequeña del suelo. Por ejemplo, en Madrid capital hay muy poco suelo público, aquí toda la política de vivienda que hizo Álvarez del Manzano se hizo a través de los privados. Y ahí están los resultados, resultados horribles. Primero, porque el precio de la vivienda está por las nubes y segundo, porque hay zonas de Madrid donde dentro de unos años, cuando la gente viva allí, la situación va a ser imposible. Es una política ultraliberal y los resultados a la vista están. -¿Y de qué se arrepiente o qué le parece más cuestionable de cuanto hicieron los Gobiernos socialistas en los que participó? -En eso he sido bastante honrado intelectualmente porque en el libro hablo de los grandes tropiezos que tuvimos, desde la huelga general que montaron UGT y Comisiones Obreras, hasta lo del 3%, la moción de censura que fue un escándalo... Todo lo malo que me ha pasado está en el libro, no he ido a ponerme medallas y creo que lo he conseguido. -Párece asumir el papel de Pepito Grillo dentro del partido, ¿eso no le ha generado problemas? -No me siento ningún Pepito Grillo, pero siempre he dicho algunas cosas que no estaban en el guión. ¿Qué me ha traído problemas? Pues sí, pero no persecuciones. Mirando hacia atrás sin ira me parece que el partido socialista me ha tratado muy bien. -¿Qué tal lo lleva con el Gobierno de Zapatero? Parece lamentar que los jóvenes hallan arrinconado a los de su quinta. -Es la verdad. El PSOE tiene una pirámide de edades bastante envejecida, en torno al 65% de los afiliados tienen más de 50 años. No estoy llamando a la rebelión de viejos, simplemente digo que real ese error. En cuanto a mí, en este momento estoy muy contento, me siento politicamente ninguneado pero no maltratado. -¿Existe entonces cierta sensación de frustración entre los mayores? -Yo tengo otras salidas; escribo libros, soy funcionario de la Administración, no tengo problemas. Pero hay otros que se han dedicado a esto en exclusiva, se han dejado las pestañas y no creo que estén a gusto. Pero es un problema personal, políticamente estamos de acuerdo. La prueba de ello es que apoyamos al Gobierno que yo creo que lo está haciendo bien. Este primer año ha sido bueno porque Zapatero ha cumplido lo que prometió, a parte de que naturalmente estoy de acuerdo con las promesas que había hecho. -Con el tema de la paridad no tanto... -En el tema de la paridad estoy completamente de acuerdo. Con lo que no estoy de acuerdo es con que eso sea así definitivamente porque tiene efectos perversos. Lo que llaman discriminación positiva debe tener plazo de caducidad. Para acceder a los cargos de la Administración, la Constitución dice que hay que tener en cuenta el mérito y la capacidad. Si se aprobara el reparto de funcionarios y funcionarias de forma parita ria, que espero no se aprobará, se haría una gran faena a las mujeres, que son quienes en este momento sacan las mejores notas en la Universidad y están ocupando los grandes cuerpos de la Administración por mérito, por estudio y por esfuerzo. -¿Cree que ahora que algunos políticos y periodistas interesados que insisten en revisar la historia y enconar las relaciones entre lo que tradicionalmente se han llamado las dos Españas conseguirán hacer mella en la política de Estado? -Creo que no, y también creo que es necesario recuperar la memoria colectiva. Recuperar la verdad histórica no tiene por qué implicar la repetición de los errores del pasado. Hay todavía muchos muertos en las cunetas, hay que sacarlos de ahí y reconocer lo que ocurrió. Eso no tiene que suscitar ninguna venganza ni ningún arreglo de cuentas, pero hombre, hay que hacerlo por la dignidad de los muertos. -Episodios violentos como los que acaban de ocurrir, ¿son hechos aislados de un pequeno grupo ruidoso o podrían tener cierto peso social? -Los símbolos siempre tienen cierta trascendencia. Hay aquí en Madrid dos cosas que me llaman poderosamente la atención y me sacan de quicio. Uno es el arco del triunfo que hay en Moncloa, elogioso para el vencedor de la Guerra Civil. Además es el sitio donde los nacionales perdieron una de las batallas más importantes como fue la de Madrid, y no hay ni una sola placa en recuerdo a los que murieron del otro lado. Y hay otra más anecdótica que no se conoce mucho y que es la siguiente; Madrid es la única ciudad del mundo que tiene una calle dedicada a Charles Maurras, que era ni más ni menos que el líder de la extrema derecha francesa de un partido que se llamaba Action Française y cuya revista del mismo nombre fue incluida en el índice de los libros prohibidos del Papa correspondiente, imagínese usted qué contenido tenia aquello. Ahí sigue la calle y mira que la he intentado cambiar cuando mandaba algo. Claro que le han quitado el nombre de Charles para ponerle Carlos, muy a la española. Y mientras, la embajada francesa se aguanta por tener la fiesta en paz. -Zapatero debería echar mano de la experiencia de los veteranos, muchos de los cuales participaron activamente en el proceso de la Transición, para recuperar la memoria sin reabrir heridas? -Zapatero ha creado una comisión donde hay gente de todo tipo, gente que estuvo muchos años en la cárcel como Miguel Núñez, del PCE. Eso es lo que hizo nada más llegar, así que no creo que haya nada que reprocharle. Al abuelo de Zapatero, que era militar, le fusilaron. lo dijo una vez y no lo ha vuelto a repetir, por tanto no hay ningún espíritu de venganza en él. -La Transición dejó cosas por hacer... -La Transición dejó entre otros cabos sueltos como éste. En aquel momento no se quisieron remover, pero creo que ha llegado el momento de dejar las cosas claras. -Dice que Felipe González le ha marcado, ¿Zapatero es un buen sucesor? -Ganó las elecciones, lo cual no era nada fácil. Y para juzgar a Zapatero lo mínimo que se le puede exigir al personal es que se espere. Lo que he juzgado yo es el primer año y me parece satisfactorio. Vamos a ver. -También habla en el libro de Aznar, que dice que ha cambiado el carácter. -Cuando él estaba recién llegado al Congreso le traté mucho. A lo mejor estoy equivocado pero da la impresión que ha cambiado el carácter, tenía otra forma de comportarse. Debe ser, como decía el viejo Marx, que el ser social determina la conciencia. Es extraño lo de Aznar. No políticamente, porque por supuesto no estoy de acuerdo con él, pero es un personaje que me interesa literariamente. -¿Qué le queda por hacer en política? ¿Le quedan ambiciones por cumplir en Madrid o en el Gobierno central? -Cuando me preguntan, "¿volverías a la Comunidad de Madrid?", contesto: "ni entre dos guardias civiles". No, no volvería a hacerlo si me dieran hipotéticamente la oportunidad, haría otras cosas. Me siento satisfecho porque los cargos públicos me han dado la ocasión, entre otras cosas, de conocer gente, la condición humana y la política. -¿Política o literatura? -La literatura. ¿La política da satisfacciones? Sin duda, pero siempre son satisfacciones colectivas. Una novela no la ha hecho más que el que la ha escrito y, seamos sinceros, es mucho más satisfactorio lo individual que lo colectivo. |