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Esteve, secretaio general de CDC
"ABANDONAR CIU ERA UN DERECHO Y MI DEBER" Hace tan sólo dos años era' secretario general de CDC y hombre de confianza de Jordi Pujol. El pasado 25 de septiembre decidió abandonar la militancia del que siempre fue su partido, hastiado de la "subordinación" de CiU al PR Lleva desde el año 2000 clamando por que su partido cambie de socio y mire hacia los independentistas de EFIC. Ahora, Pere Esteve, ha convulsionado no sólo su partido, sino el panorama político catalán, con su repentina marcha. Para sus detractores, su decisión tiene que ver con su pérdida de poder en el seno de la Federación CiU. Pero Esteve insiste: "era un derecho y mi deber abandonar CiT. Niega que prepare su salto a EFIC, como también se ha dicho, y observa con admiración al lehendakari lbarretxe, que es "el único que está aplicando el espíritu de la Declaración de Barcelona". - Menuda sacudida ha provocado usted en la política catalana al dar el portazo repentinamente... - No sé si hablar de una sacudida por la decisión en sí o por la interpretación que se le ha dado. Por lo que a mí respecta, mis razones están claras y así las expresé: no se planta cara al PP y no hay una reactivación de la política catalana. El binomio CiU-PSC no da una respuesta. Y yo no creo en este binomio. Si CiU estuviese en condiciones de reaccionar sobre esta circunstancia, yo no hubiera tenido que abandonar el partido. Pero, he llegado a la conclusión, después de mantener durante años (desde 2000, especialmente) la discrepancia con la línea seguida por CiU, de que no se reaccionará. No sólo era mi derecho, sino mi obligación abandonar CiU. Así puedo actuar en política para evitar lo que creo que no es bueno. Creo que lo que he hecho está bien. Ahora mismo estoy manteniendo contactos con diversas fuerzas políticas, con ciudadanos, etc. y todo el mundo me ha dado su apoyo. Nadie me ha llamado para decirme que me he equivocado. Creo que hay mucha gente que, como yo, piensa que existe un espacio de orfandad política. - ¿Se ha erigido usted en la voz de la conciencia del votante o del militante de CiU? - No sólo de CiU, que es de donde procedo, sino de un espacio que es central en la política catalana y que se siente huérfano. Es curioso, porque todos los politicos nos proponemos siempre ocupar ese espacio central. Pero en Cataluña lo hemos abandonado. Párece que hemos caído en la resignación y hay todo un espacio político abandonado a la abstención. - Algunas de las críticas de sus ex compañeros de partido... - Son las únicas críticas que he recibido: del partido, no de la sociedad. - Esas criticas señalan fundamentalmente que usted era secretario general cuando se firmó el primer acuerdo PP‑CiU, en 1996, y que tampoco se opuso cuando se reeditó en el 2000... - Es evidente que mis discrepancias surgieron en el año 2000. Mis advertencias eran anteriores, sin embargo. Además, no sólo estuve de acuerdo en el 96, sino que protagonicé los acuerdos CiU‑PP. ¡Y tuve que hacer centenares de asambleas para explicarlo, porque costó lo suyo! En el debate de investidura de Pujol, en 1999, intenté a toda costa cambiar el voto del PP y conseguir la abstención de ERC. Pero en 2000,cuando el PP obtuvo la mayoría absoluta, yo avisé: 'no podemos pactar con el PP, porque no nos necesitan y nosotros a ellos sí. Esto no puede ir bien y, según como lo orienten, puede tener consecuencias muy graves". Y esto es exactamente lo que ha pasado. El primer día no dije nada, pero viendo que la legislatura ha continuado y se mantienen los errores con tozudez, no tenia más remedio que marcharme. Quede claro que yo siempre he estado de acuerdo con la necesidad de hablar con el PP. Pero la subordinación al PP era innecesaria, además de un error clamoroso. - El Consejo Nacional de su partido respondía días después cerrando filas entorno a Artur Mas, con ovación cerrada incluida... - Es lógico. Era lo esperable, aunque podían haber aprovechado la coyuntura para llamar a la reflexión. En cualquier caso, yo no esperaba que la dirección de CiU aplaudiese mi decisión... - ¿Quién es el principal responsable de esta línea política subordinada al PP y errónea? ¿Pujol? ¿Mas? - No. Es la dirección. Y no estoy intentando escurrir el bulto. Ponga los nombres que quiera. Si quiere hablar de la dirección al más alto nivel, son sólo tres nombres: Pujol, Mas y Duran, tal como está estructurada la Federación. Si prefiere poner el listón más bajo, hablaríamos del Comité Ejecutivo o de los Consejos Nacionales, incluso. Pero siempre es la dirección la que debe ejecutar las líneas políticas que deciden los congresos. - ¿En su marcha han tenido algo que ver sus supuestas malas relaciones con Artur Mas? - Se diga lo que se diga, yo le cedí la secretaría general de CDC de buen grado. Y eso lo vio todo el mundo. No es cierto que me fuera a regañadientes. No creo qué mi relación con Mas sea tan mala... - Quien sí se ha enfadado mucho ha sido Jordi Pujol... - Sí, si. Me lo dijo a mí cuando hablé con él, el mismo día que me disponía a anunciar mi marcha. Tuvo un gran disgusto, evidentemente. Y me pidió que no lo hiciera. Pero es que yo no fui a consultarle. Fui a notificarle mi decisión irrevocable. Se lo comuniqué antes de hacerlo público.' - ¿A qué se refiere Pujol cuando dice que él podría decir muchas cosas de usted pero que se las calla? - No lo entiendo bien. Es una expresión no muy positiva, por decirlo de algún modo. Sólo puedo decir que, hasta el miércoles, teníamos una buena relación. Y entre dos personas que mantienen una buena relación este tipo de cosas se comentan... No sé a qué se refiere, francamente. - ¿Le preocupa entonces que una figura de la talla política de Pujol tenga que terminar su carrera política en una posición de subordinación al PP? - Soy el primero que lamenta esta situación. Cuando en 2000 planteé la conveniencia, no por razones nacionalistas, sino estratégicas, de establecer un acuerdo con ERC, me do¡ íó que no se tuviera en cuenta, no sólo por el partido, sino por Jordi Pujol en particular. Porque el primero en reconocer que no está satisfecho con el resultado de esta legislatura es él. - Si lleva tanto tiempo viendo claro el resultado ¿por qué ha esperado este momento para su salida? - P¿rque una decisión de este calado no se puede tomar en un día. Además, no hace ni 2 años que dejé la secretaría general de mi partido. Y he formalizado mi decisión cuando mi trabajo como eurodiputado me lo ha permitido, porque yo tenía que dejar cerrados los temas en los que estaba trabajando. - Se ha dicho que usted prepara su desembarco en ERC... - No. No tengo intención de militar en ningún otro partido. Tampoco en ERC. - ¿Pero podría ir en una lista de ERC en calidad de independiente? - No vayamos tan lejos. lo que seguro que mantendré es mi convicción de que hay que trabajar en colaboración con ERC. lo he defendido durante años y no cambiaré ahora de línea. - 0 sea, que no lo descarta... - Bueno, decir que voy a involucrarme tanto con ERC es prematuro. De entrada, esa no es mi intención... - ¿Con su marcha, se firma el certificado de defunción de la Declaración de Barcelona y se acaba la aventura de la unidad de acción de los partidos nacionalistas en sus reivindicaciones? - Yo no lo deseo. Espero que siga vigente, porque la Declaración de Barcelona es una acción para desarrollar una cultura política de plurinacionalidad. Yo la inventé. Y creo que ahora es más necesaria que nunca. Esto es lo que estoy transmitiendo a mis colegas con los que estoy manteniendo encuentros en estos días. El hecho de que el padre no esté no significa que la Declaración de Barcelona se quede huérfana. Es más, me gustaría que creciera con la incorporación de mallorquines y valencianos. Tenemos que cultivar nuestra pluralidad, no reducirla a la mínima expresión. Porque es una riqueza y no un pasivo, como cree José María Aznar. Él entiende la pluralidad en Europa, pero dentro de España basa las diferencias en los coros y danzas... - Su gesto de abandonar Ci U no ha forzado en cualquier caso una reflexión dentro de la Federación, sino un cierre de filas contra usted... - Lo sé. Si hubiese habido una reflexión quizá hubiera llegado a pensar que me equivoqué. Pero no la ha habido. Sin embargo, muchos militantes me dicen que están de acuerdo con el diagnóstico, aunque discrepen respecto de mi forma de salir del partido. Pero en CiU se niegan a debatir lo que es un clamor entre la militancia. ‑Desde CiU también se ha señalado que usted deja el partido inmediatamente después de ser relegado de las listas electorales... - ¡Por favor! Que esté o no en un equipo electoral es irrelevante. Estamos hablando de mi país, de la democracia en España... Esa versión es sencillamente ridícula [se ríe]. - ¿Qué escenario político augura para las elecciones catalanas de 2003 y sus posteriores pactos? - Ahora mismo, las encuestas se decantan moderadamente por los socialistas, aunque todo es posible: que gobierne CiU o el PSC. Pero si no hay una sacudida que, varíe este esquema, Cataluña caerá en el continuismo a partir de 2003, incluso si el PP perdiera la mayoría absoluta en 2004. Porque hay gente que, ingenuamente, piensa que si el PP pierde la mayoría absoluta volverá a comportarse como en el 96. Eso no se lo cree nadie. - ¿Qué opinión le merece la actuación del lehendakari Ibarretxe, anunciando la asunción unilateral de las competencias pendientes, la celebración de un referéndum ... ? - Creo que plantea actuaciones desde una postura de Gobierno, para buscar algún tipo de encaje de Euskadi en el Estado. Eso sintoniza con el espíritu de la Declaración de Barcelona y de sus planteamientos de soberanía compartida. Creo que es el único Gobierno que se lo ha planteado. Es cierto que es muy difícil separarlo del problema del terrorismo que padecen en Euskadi, pero los planteamientos de lbarretxe están en el espíritu de la Declaración de Barcelona. ‑¿Es el único que ha tenido agallas para llevar a cabo lo que firmó, quiere decir? - Bueno, el BNG hace lo que puede, pero no está en el Gobierno. Desde el Gobierno, el único que está defendiendo el espíritu de la Declaración de Barcelona es el PNV - Sin embargo, esa actitud sobrepasa ampliamente el marco constitucional, según muchos expertos y según el propio presidente del Tribunal Constitucional... - Yo no soy jurista, pero sí he estudiado a fondo la soberanía compartida. No hablo de los métodos de lbarretxe, sino de la propia soberanía compartida, que es perfectamente constitucional. - Da la impresión que usted se sentiría mucho más cómodo en el PNV que en CiU... ‑[sonriel No. Yo donde me siento bien y quiero estar es en Cataluña. Y lo que me preocupa es Cataluña; una Cataluña abierta al mundo. |
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