Nº 516
8/7/2002

Jesús Caldera, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista

“VAMOS A QUITAR LA CARETA AL GOBIERNO”

Es uno de los hombres de confianza de Zapatero, con quien el líder socialista prepara el Debate sobre el Estado de la Nación. Precisamente, Jesús Caldera no descarta que sea un debate crispado, a causa  del enojo de Aznar,  “porque las cosas no le van bien”. Asegura que Álvarez Cascos también ha detectado problemas para el PP y por ello ha provocado el debate interno en su partido. El portavoz socialista sale en defensa de Zapatero y califica de “patético” y “absurdo” el continuo recordatorio de su pasado como diputado socialista que está haciendo el Gobierno al recibir la más mínima crítica del PSOE.

Esther Jaén

La semana que viene se celebra el Debate sobre el Estado de la Nación ¿será un debate crispado, en la línea de las últimas sesiones?

—Ya veremos qué hace el Gobierno. Por nuestra parte, no. Pero Aznar está permanentemente enojado. No me extrañaría que viniera enojado al debate, porque las cosas no le están saliendo bien. Zapatero, en cambio, representará los intereses de los ciudadanos, frente a un gobierno autoritario. El PSOE hará un debate muy próximo a la gente.

—¿Van a hacer un debate “de pancarta”, como dice el PP?

—(Sonríe) Vamos a hacer el debate que los ciudadanos quieren que hagamos. El 20-J el PSOE estuvo donde tenía que estar: con la gente. Y el PP nos acusó de hacer una oposición de pancarta.

—Gobierno y oposición siguen discutiendo sobre si la huelga del 20-J fue un éxito o un fracaso…

—Pero los ciudadanos tienen claro que fue un notable éxito. ¿Qué más da entonces lo que diga el Gobierno o el PP? El Gobierno cree que el ciudadano es un telespectador al que le puede colocar su dosis de propaganda sin más. Se equivoca. El 20-J fue una movilización sin precedentes en los últimos 15 años. En España se movilizaron millones de personas. Si Aznar no lo ve, que Santa Lucía le conserve la vista.

—¿Han entendido los ciudadanos la postura del PSOE, que no convoca huelgas, pero encabeza las manifestaciones o que no hace huelga pero la reivindica en el Parlamento?

—Sí. El PSOE no convocó la huelga, porque no le corresponde. Pero es evidente que la ha apoyado. Sus representantes institucionales fuimos a apoyar la huelga al Parlamento. Y fue un acierto, porque pudimos denunciar que este Gobierno intenta manipular a los españoles.

—Ustedes han acuñado la frase “España iba bien” y atacan duramente la política económica del Gobierno, cuando la recesión es todavía incipiente. ¿No es arriesgado denunciar lo que la ciudadanía no nota en su bolsillo?

—Lo que decimos es que las cosas van peor. Vamos a quitar la careta con la que el Gobierno se presentó a las elecciones. Cuando España crecía al 4%, crecía todo el mundo al 4%. Ahora la media de crecimiento mundial es del 2%. Y España crece al 2%. Aquí no hay milagros. El PP ha sido campeón de la vuelta ciclista cuando la etapa era cuesta abajo, pero ahora que las cosas se ponen cuesta arriba, vemos los déficits y la falta de preparación y eficacia del PP.

—España ha crecido por encima de la media europea…

—Es cierto que hemos crecido un poquito por encima de la media europea. Ha habido periodos históricos del 85 al 91 en el que ese crecimiento fue superior al diferencial. Y además se tradujo en un mejor reparto de la riqueza. En el 88 hubo una huelga general, porque los sindicatos pedían un mejor reparto de los frutos del crecimiento económico. Y el Gobierno lo entendió. Ahora los sindicatos ni siquiera piden eso. Piden que no se les recorten derechos sociales: que me quede como estoy.

—El socialdemócrata Schröeder considera “tímida” la reforma laboral española y anuncia una más profunda en Alemania. ¿Conseguirá la socialdemocracia europea convertir la reforma española en la menos lesiva para los trabajadores?

—Eso es una interpretación interesada de la prensa conservadora. Lo que hace Alemania no tiene nada que ver con España. No se recorta una sola prestación y, además, son muy superiores a las prestaciones en España.

—El PP está recordando insistentemente a Zapatero su pasado como ponente en la ley de huelga del 94, el sentido de sus votaciones cuando gobernaba el PSOE. ¿Le supone un problema al PSOE asumir el pasado de Zapatero?

—No es ningún problema. Y suena a pueril que, como única respuesta para justificar el decretazo, cuando no ha sabido justificarlo con una sola medida en positivo, se recuerde que Zapatero fue ponente de una ley que ni siquiera se aprobó, hace 8 años. Es patético. En aquella época no hubo acuerdo con los sindicatos, por eso se paralizó el proyecto de ley. 

—Cada vez que un escándalo salpica al PP (Gescartera, BBVA), ellos les recuerdan a ustedes su pasado en materia de corrupciones… ¿es el actual PSOE prisionero de su pasado?

—Si el PP sigue mirando al retrovisor, se estrellará. Al hacer referencia al pasado, están hablando de una serie de decisiones refrendadas por los ciudadanos en las urnas. Ese mensaje es cada vez menos eficaz, porque es absurdo que a socialistas de 40 años se les responsabilice de situaciones que se produjeron hace 20.

—Por mirar hacia delante, ¿si el PP gana las elecciones de 2004, se habrán dirimido sus posibles responsabilidades políticas en casos como Gescartera…?

—No. Las responsabilidades políticas se dirimen en las urnas, pero cuando el ciudadano tiene todos los elementos de juicio a su alcance. Si en 2004 se vota mayoritariamente al PP el caso Gescartera no queda borrado, porque hay muchas cosas que el PP y el Gobierno han ocultado. Quedan muchas cosas por investigar y por saber. Pero se sabrán.

Nosotros vamos a darle mucha relevancia en el debate sobre el Estado de la Nación al asunto de la corrupción. Lo que hoy ocurre pone de manifiesto una situación provocada por el modelo de privatizaciones del PP

—Ustedes han hecho primarias y el PP encuestas. ¿Cree que la protesta de Cascos sobre la utilización de encuestas se restringe a una cuestión procedimental?

—Cascos utiliza una excusa formal, porque el PP atraviesa una crisis. El PSOE ha recuperado una parte de la confianza de los ciudadanos. Y el PP no lo está haciendo bien, entre otras cosas, por su talante, ya que se enfrenta a todos y a todo: a los estudiantes, a los profesores, a los desempleados, a los obispos, a los jueces. Y no tienen suficiente fuera. Ahora se enfrentan entre ellos. Esa crítica de Cascos tiene poco que ver con la cuestión orgánica y mucho con el malestar interno que hay en el PP por su gestión pública. Cascos, como otra gente del PP, no se cree que las cosas vayan tan bien. Y esa es su forma de expresarlo.

—Hablando de enfados, el PP y CiU están enfadados y reflexionando sobre su futuro. ¿Está en riesgo la gobernabilidad de Cataluña?

—Creo que CiU y PP pactaron el desacuerdo y se les ha ido de las manos, porque hay que ver cómo reacciona el PP… No soporta que nadie tenga criterio propio. CiU está siendo muy ambigua y no ha jugado limpio, pero el PP tampoco. Aquí cada uno está jugando a fortalecer su posición. La respuesta a la convocatoria del 20-J en Cataluña fue masiva. Y creo que los ciudadanos no sólo protestaron por la política del PP, sino también por la del Gobierno catalán.

—Pues el PP entiende que CiU se alineó con Maragall…

 —CiU jugó, como siempre, a nadar y guardar la ropa. Y en esto no valen medias tintas.

—A la hora de aplicar la ley de partidos en una hipotética ilegalización de Batasuna, ¿van a conseguir el mismo apoyo que obtuvo finalmente la reforma legal?

—De entrada, la apoyó CiU y ahora dice que se va a desmarcar de una posible petición parlamentaria para iniciar los trámites de ilegalización de Batasuna. El Parlamento le ha dado un instrumento para poner al margen de la ley a quien utilice determinadas conductas de forma reiterada y grave. Si esto ocurre, se iniciará el expediente. ¿Cuándo? Dependerá de Batasuna. Lo ideal sería no tener que aplicar la ley de partidos. Seguramente, si Batasuna sigue por el camino que ha mantenido hasta ahora, pasarán unos meses antes de de que se inicie ningún expediente.

—¿Descarta que se reproduzcan antiguas fricciones con el Gobierno a la hora de decidir cuándo se debe aplicar la ley de partidos?

—Espero que no. La ley es clara en los supuestos de ilegalización.

—¿Suspender las elecciones vascas, como propuso Ramón Jáuregui, es una posibilidad contemplada por la Ejecutiva Federal del PSOE?

—Ramón hace una propuesta muy honesta y lo entiendo, Pero lo que tienen que hacer el PP, el PSOE y el resto de los partidos democráticos es reforzar las garantías de quienes se presentan a las elecciones en nombre de la Constitución y la libertad. El PSOE hará un esfuerzo enorme (supongo que también el PP) para presentar el máximo número de candidaturas y las instituciones tienen que garantizar la libertad de quien vota y la seguridad de quien se presenta. Suspender las elecciones sería una derrota de la democracia.

—¿Descarta usted que su partido alcance algún acuerdo con el PNV tras las elecciones municipales?

—Es muy pronto para pronosticarlo, pero tal y como están las cosas, lo veo muy difícil, por no decir imposible. Es evidente que el PNV ha elegido por socios de viaje a EA y a IU y que no están haciendo lo suficiente para luchar contra los violentos.

—¿Qué opina de las quejas del alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, porque el Gobierno del PP le suelta inmigrantes en sus calles?

—Es el mejor ejemplo de la hipocresía del PP, porque el alcalde es del PP. El PP gobierna con CC en la Canarias y la política de extranjería depende del gobierno del PP. ¿A quién critica Soria?¿Es que los responsables de estos desaguisados son extraterrestres? El responsable es el Gobierno del PP, que ha fracasado en su política de inmigración y que está dando lugar a actuaciones inaceptables, como la del alcalde de Las Palmas, e intolerables desde el punto de vista humanitario.

—Manuel Chaves también pide que se aplique la Ley de extranjería que recurrió el PSOE. ¿Eso no es un contrasentido?

—No. La ley está para ser cumplida. Y un inmigrante ilegal tiene que ser deportado.

—¿Eso es lo que hay que hacer con los encerrados en la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla?

—Sí, claro. Si una persona está en situación de ilegalidad y no puede disfrutar de los procedimientos de integración en la sociedad española se está haciendo daño a sí mismo y al sistema. Por eso existen unos mecanismos de devolución establecidos. Y queremos que se apliquen con todas las garantías. No queremos una política de puertas abiertas. Si eres irregular, no tienes derecho a quedarte.

—Aznar ha anunciado una reforma en la actual Ley de Extranjería acorde con la política común europea…

—Sí. Y fue a la Cumbre de Sevilla con una sola propuesta: castigar a los países pobres quitándoles cooperación. Si eso se hace, habrá más inmigrantes, como le dijo Chirac. Aznar va de fracaso en fracaso: fracasó su ley y también sus recetas para Europa.

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