Nº 513
17/6/2002

José María Fidalgo, secretario general de CC OO

“EL ÉXITO DEL 20-J SERÁ UNA BOFETADA AL GOBIERNO”

Defiende con vehemencia y convicción la convocatoria de huelga, a la que –matiza– no le ha empujado nadie más que Aznar y su reforma laboral. Convencido del éxito del 20-J, describe un Gobierno “nervioso”, “a la defensiva”, “obsesionado por neutralizar la huelga” y capaz de decretar servicios mínimos abusivos. De ser así, José María Fidalgo advierte de que está dispuesto no sólo a recurrirlos, sino también a llevar al Gobierno a los tribunales y de pedir a los trabajadores que sólo cumplan con los servicios propuestos por los sindicatos.

 

Por Esther Jaén

Quién se juega más en esta huelga, los trabajadores o los sindicatos? 

—No convocamos una huelga para comprobar cuáles son nuestras fuerzas. Queremos que el Gobierno retroceda en relación con el actual paquete de medidas, que recorta derechos laborales y sociales. Estábamos obligados a oponernos a un paquete de medidas gravísimas.

—Medidas necesarias, según el Gobierno, para crear empleo…

—Son medidas que, no sólo dejan a muchas personas sin protección al desempleo, sino que, con la supresión del salario de tramitación, favorecen el despido sin causa y borran la raya que había entre el despido procedente y el improcedente: un paso hacia el despido libre. La ampliación a todas las empresas y trabajadores para poder realizar un contrato de inserción, que es un contrato temporal sin causa, aumentará la temporalidad. La pérdida de protección al desempleo que van a tener los fijos discontinuos, por ejemplo, en zonas turísticas, supondrá que los trabajadores/as que durante sus períodos de inactividad tenían subsidio, lo pierdan. Miles y miles de trabajadores han perdido la protección por un decretazo.

—¿Qué considerará usted un éxito de la huelga del 20-J?

—Pues un paro laboral seguido mayoritariamente. Eso será la huelga general. Y el Gobierno lo sabe y lo está demostrando con un mensaje de miedo y con un discurso absolutamente agrio, diciendo cosas absolutamente impropias de un Gobierno democrático.

—¿Se refiere a las preguntas que les ha hecho a ustedes, sobre si están dispuestos a pagar para que quienes no quieren trabajar cobren el paro?

—La gente que tiene derecho al paro es porque ha cotizado previamente para ello y no porque otros paguen su subsidio. Por eso hay un 40% de parados que no tiene protección al desempleo, pese a que hay un superávit  de caja del INEM, todos los años, de medio billón de pesetas. Lo que hasta el decretazo era un derecho objetivo, ahora es una gracia que te concede el INEM si lo estima oportuno. Aznar lo sabe. Y no está explicando las medidas. Se limita a llamar vagos a los parados, como llama delincuentes a los inmigrantes. El éxito de la huelga del 20-J será una bofetada para el Gobierno.

—¿Aznar y su gestión se merecen esa bofetada?

—Aznar es el pararrayos. Dice que la huelga general va contra él, que queremos ensombrecer la imagen de España… Pero no es ni contra él ni contra el Gobierno. Confunde su prestigio  personal con el prestigio y la realidad de España. Pese al crecimiento del empleo, España sigue siendo el país con la tasa de desempleo más alta de Europa, donde la temporalidad es más alta y con una siniestralidad laboral que es la más alta del mundo.

—El Gobierno asegura que, en el pasado año, 400.000 parados rechazaron una oferta de trabajo. ¿No le parecen cifras alarmantes?

—Es matemáticamente imposible, porque el INEM sólo intermedia en el 17% de los contratos realizados. Además, nosotros ya hemos pedido, como miembros de la Comisión Ejecutiva del INEM, que nos certifique eso. Y el INEM no nos ha contestado. Hemos emplazado al Gobierno a debatir esas cifras públicamente con nosotros. Y ningún ministro ha aceptado.

—¿Ha ido CC OO  a remolque de UGT en esta convocatoria de huelga?

—CC OO ha hecho cuatro huelgas generales en este país. Y UGT, tres. Siempre hemos respondido a cualquier recorte con una respuesta contundente. Si CC OO ha sido arrastrada por alguien ha sido por Aznar. Lo demás son excusas. Y el Gobierno está echando la culpa al empedrado, en lugar de explicar las supuestas bondades de esta reforma. He oído a Aznar decir que estas medidas nos acercan al pleno empleo. Pues no sé cómo nos acerca al pleno empleo facilitar el despido sin causa, precarizar más el mercado de trabajo más precarizado de Europa y dejar a miles de trabajadores sin protección al desempleo.

—Usted mantuvo reuniones con el Gobierno, sin Cándido Méndez, que hicieron llegar a pensar a Aznar y a su gabinete que CC OO no secundaría la convocatoria de huelga…

—Cándido Méndez conocía mi reunión con Rato y Aparicio. Entonces no pude convencerles de que retiraran el decreto. Me hubiera parecido bien que Cándido también lo intentase. Pero no fui capaz porque ellos venían convencidos de lo contrario.

—El Gobierno, sin embargo, se queja de que ustedes han sido los intransigentes, que no se quisieron sentar a negociar, etc.

—Cuando el Gobierno presentó el paquete de medidas nos dijo claramente que esto no iba a generar el acuerdo. Por eso pedimos que lo retiraran. Ni siquiera hubo una mesa de negociación. E incluso intentó convocarnos por separado a UGT y a CC OO, pero nos negamos.

—¿Está en peligro la imagen de España con esta huelga?

—Está en peligro porque el Gobierno ha perdido el control de la economía y se han desbocado los precios, lo que ha obligado al Banco Central Europeo a revisar al alza la previsión de inflación de toda Europa. Por otra parte, se está creciendo al 2% y, según la EPA, por primera en España se está destruyendo empleo. No creo que Aznar vaya a la Cumbre de Sevilla muy contento de esos resultados, porque todo lo que exhibía (incluido el diálogo social, que ha roto él) se ha ido al garete. El 20-J nos parece una fecha muy oportuna, porque van a estar los líderes europeos, presididos por José María Aznar. Y les vamos a decir que este modelo de integración social europea no nos gusta y es peligroso. Aznar eligió el momento, cuando impuso la reforma.

—Su propuesta de servicios mínimos ha desatado la polémica…

—La propuesta permite que quienes quieran hacer la huelga, puedan hacerla, manteniendo los servicios esenciales.

—¿Cuál será la respuesta ante una contraoferta del Gobierno que consideren abusiva?

—Un recurso en los tribunales.

—¿Pero cumplir lo establecido por la Administración en cualquier caso?

—En ese caso no tenemos por qué convencer a los trabajadores de que admitan que se vulnere su derecho a la huelga. Pediremos que se respeten los servicios mínimos que nosotros proponemos.

—Álvarez Cascos les acusó de haber hecho una propuesta irrisoria de servicios mínimos, por debajo de los propuestos en anteriores huelgas. Y exige que le expliquen por qué…

—El ministro se apunta a aquello de “calumnia que algo queda”. La propuesta sindical de servicios mínimos es similar a la de anteriores huelgas generales y así lo han demostrado las Federaciones de Comunicación y Transporte de CC OO  y UGT el pasado martes. Cualquier excusa puede servir al Gobierno para aplicar servicios mínimos abusivos. Debería ser el Ejecutivo el que justifique sus acusaciones y aclare si va a respetar la ya abundante jurisprudencia que existe sobre servicios mínimos en las áreas esenciales de la comunidad.

—El ministro de Trabajo ya ha apuntado –y matizado posteriormente– la posibilidad de reformar la Ley de Huelga, para evitar conflictos. ¿Le preocupa esa posible reforma?

—El Gobierno está nervioso, muy nervioso. Aparicio apunta la posibilidad de una reforma de la Ley de Huelga (servicios mínimos) en pleno proceso de huelga general y de inmediato apoyan la iniciativa otros ministros como Rato y Cascos, lo que invita a pensar que la idea es más que un globo sonda. Tan sólo horas más tarde se matiza que ahora “no toca”, pero no debemos olvidar que el Ejecutivo, con su presidente al frente, ha sido capaz de cuestionar el ejercicio de un derecho fundamental como el derecho de huelga y, por lo tanto, hemos de estar vigilantes a los desvaríos del Gobierno, en su obsesión por neutralizar la huelga.

—Poco después de convocar la huelga, usted y Cándido Méndez se fueron a Andalucía y Extremadura, a entrevistarse con sus presidentes (socialistas). Eso se ha interpretado como una complicidad de sus administraciones con ustedes…

—Acusar a la Junta de Andalucía o de Extremadura de prevaricar, decretando unos servicios mínimos que no garanticen los servicios esenciales es muy fuerte. Yo no quiero acusar de prevaricador al Gobierno, porque dicta, a sabiendas, un decreto de máximos que el juez considerará excesivo. Si el Gobierno nos plantea servicios máximos, no sólo lo recurriremos, sino que le demandaremos por prevaricación.

—¿Se ha comportado Zapatero como un “palmero irresponsable de los sindicatos”, tal  como dijo Arenas?

—Eso es impropio de un secretario general del PP. Y, por cierto, Arenas tiene bastante más pinta de palmero que Zapatero. No tengo nada contra los palmeros, pero Zapatero es de León y en León se tocan pocas palmas.

—¿Qué opinión le merece, en cualquier caso, la actitud del PSOE ante la huelga?

—Muy correcta y muy coherente. Es un partido que está en contra de la reforma, porque defiende otro modelo social, que no respalda la huelga, pero entiende los motivos que nos llevan a convocarla. En eso están de acuerdo con la mayoría de los españoles. Y no como Aznar.

—Lo que parece, sin embargo, es que el PSOE está apoyando la huelga…

—Esa es la opinión del Gobierno, que vuelve a echarle la culpa al empedrado. Ahora dicen que Zapatero es un palmero… si no hubiera habido decretazo, ni habría huelga. Es lo único cierto. El resto, es todo un montaje publicitario, defensivo y penoso del Gobierno.

—¿No aplaca las iras sindicales el hecho de que se tramite como proyecto de Ley el decreto?

—No queda más remedio, si lo pide algún grupo parlamentario. Pero me parece bien, porque, como la huelga va a ser un éxito, será el último reducto que obligue al Gobierno a comerse a trozos el decreto.

—¿Renunciando a aprobarlo con su mayoría absoluta?

—Hay grupos parlamentarios que van a plantear determinadas enmiendas al Gobierno que van a ser muy incómodas. CiU, por ejemplo, propone que se deshaga la desaparición de los salarios de tramitación y que el Gobierno asuma los costes, o que no se elimine la protección a los fijos discontinuos…

—El hecho de que esta huelga no tenga el seguimiento que tuvo la del 14-D ¿pondría en un brete a los sindicatos?

—No. Esto no es un campeonato de huelgas.

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