Nº 514 - 24/6/2002


Los nuevos ‘Albertos’

DE LA GABARDINA A LA MOQUETA, PASANDO POR EL LADRILLO

Alberto Cortina y Alberto Alcocer ya no aspiran a dirigir un gran consorcio bancario o empresarial. Tras los reveses sufridos en el pasado han convertido su Banco Zaragozano en una sociedad de cartera a través de la cual invierten en los sectores más diversos. Por eso, la tan comentada venta del banco aragonés, previsiblemente a una entidad extranjera, resulta un tanto compleja.

Por E. López

Tienen 57 y 56 años, pero aún les persigue el fantasma de la gabardina. Alberto Alcocer y Alberto Cortina, los Albertos, se forjaron como constructores y acabaron de banqueros. Aspiraron a hacerse con el Banco Central, allá por 1987, y ahora pretenden crecer a partir del Zaragozano. Quisieron hacerse con el primer banco del país para luego comprender que era mejor ser cabeza de ratón que cola de león, y que para controlar un banco nada mejor que aproximarse al 51% de las acciones.

El actual capítulo de rumores comenzó con la máxima transparencia: en una rueda de prensa. Para ser exactos, en la rueda de prensa correspondiente a la Junta General de accionistas del Banco Zaragozano, que los Albertos copresiden, alguien preguntó si el Zaragozano estaba en venta. La respuesta fue de libro (es decir, la respuesta que nunca debe dar un banquero): “No estamos buscando comprador, y los que han venido nunca han pasado del primer café”. Es decir, pensó la malévola canallesca: que están dispuestos a escuchar ofertas, ergo a negociar, ergo, a vender.  

No lo duden, toda calumnia es cierta. Porque, en efecto, los Albertos están dispuestos a vender el Zaragozano, pero según y cómo. Están dispuestos a vender porque saben que un banco de tipo mediano, y de negocio universal, difícilmente puede sobrevivir en un mercado como el español. Ahora bien, fue el Zaragozano lo que les tocó en el reparto patrimonial-matrimonial, cuando su separación de las hermanas Koplowitz, Alicia y Esther. Y quieren conservarlo. Los Albertos comenzaron a invertir en el Zaragozano hace ahora 20 años, que ya es decir, y en 2002 disponen de un 41% del capital. Esto supone que la plusvalía es como para echarse a temblar, y Hacienda observará una venta de los Albertos relamiéndose por ambas comisuras. Al mismo tiempo, no lo olvidemos, el acuerdo de separación patrimonial significa que los Albertos son cuasi-testaferros y semi-usufructuarios de los verdaderos dueños del Banco Zaragozano: sus seis hijos. ¿O es que alguien había olvidado que Alberto Cortina Koplowitz y Esther Alcocer Koplowitz son miembros del Consejo de Administración del Banco Zaragozano? En resumen: lo que los Albertos buscan es un canje de acciones, un cambio de cromos que les permita seguir en su puesto cuando sean absorbidos por alguien y ser sustituidos en ese puesto por sus hijos cuando decidan jubilarse.

A ver, muchacho, el archivo: lo que está en venta, mejor, en canje, es un banco con un balance de 5.000 millones de euros, una capitalización de 995 millones de euros y 48 millones de beneficio en 2001, 370 sucursales y 2.109 empleados. O sea, como quien dice, a un Santander Central Hispano o a un Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, el Zaragozano les dice más bien poco.

¿Una caja de ahorros? Bueno, el problema es que las cajas de ahorros no tienen acciones. Es cierto que La Caixa adquirió el Banco Herrero y luego lo ha fusionado con Banco Sabadell, del que es accionista de referencia. En cualquier caso, se trataría de una compra pura y dura. Oiga, y no todo el mundo puede poner encima de la mesa cerca de 1.000 millones de euros, así, en líquido.

Y aquí hay que hacer un receso. En primer lugar, Bancaja, ese monstruo financiero valenciano del que nadie habla, quiso comprar el Zaragozano. Pero, como afirma Alberto Alcocer, “no pasaron del primer café”. Cajamadrid, presidida por Miguel Blesa, gran amigo de los Albertos, al que le han introducido en la alta sociedad cinegética, tampoco ha dado el paso. Eso sí, el Zaragozano ya realizó en su día la operación de venderle a Blesa Bancofar, aquella entidad para farmacéuticos.

Además, el primer ejecutivo de Cajamadrid es hoy Mariano Pérez Claver, un hombre procedente del... Banco Zaragozano.

Naturalmente, el candidato ideal es un banco extranjero. Se ha acercado Barclays y, hace ahora un año, el holandés ING. Con este sí se pasó del primer café, pero se echó encima el 11 de septiembre y los flamencos dijeron que la economía había cambiado y que no se podían plantear una compra de estas características. Se trataba de seguir adelante con su banca telefónica de alta rentabilidad y bajos costes. Con Barclays, los Albertos vienen a decir lo mismo: ¿dónde está el proyecto? Y lo cierto es que Barclays sigue deseando el Zaragozano, un banco con más sucursales en Madrid que en Zaragoza, lo que no deja de resultar representativo.

Tampoco hay que olvidar un detalle. Los Albertos no han dejado de invertir, desde su desastre en Cartera Central y  su enfrentamiento con Alfonso Escámez y Mario Conde (estos nombres, que suenan tan antiguos, son de anteayer) y desde la separación patrimonial de sus esposas. En este proceso, su alianza con Florentino Pérez, cómo no, resulta definitiva. Los Albertos han utilizado sus empresas IMES (informática), Vertresa (residuos, ¿se acuerdan de Valdemingómez) y Venelink (Venezuela). Al final, con una inversión vía Zaragozano del 3,2%, y la absorción por parte de ACS de las tres compañías citadas, los Albertos afloran como accionistas de la ahora primera constructora de España, con un 15%, más puesto en el consejo de Dragados. Y es que Florentino Pérez valora la ayuda que le prestaron los Albertos en su doble asalto a la presidencia del Real Madrid, fallido el primero, exitoso el segundo.

No fue tan bien su proyecto de la constructora PACSA que, tras muchos andares, ha acabado en OHL. Pero sí sus inversiones en Indra (3,5%), ENCE (6,25%) y Vallehermoso (3%), realizadas a través del propio Zaragozano. En definitiva, el Zaragozano no sólo es un banco, es una cartera de inversiones en toda regla. Y como la mayoría de esas participaciones son minoritarias, los Albertos no pueden vender sin más ni más para hacer caja: si pierden el Zaragozano, perderían también su influencia en muchas empresas. 

Este es el juego. Los Albertos pueden saber más de construcción que de banca, pero han convertido el Zaragozano en su fortín particular, del que dependen otras muchas inversiones que también miman.

Felipe Echevarría es de Bilbao, por lo que la modestia no constituye la más eximia de sus virtudes, pero es un banquero agresivo al que le gusta marcar objetivos. Pablo Garnica (nieto), vicepresidente, también sabe algo de banca. Son los dos ejecutivos clave del Zaragozano. Los Albertos, sin embargo, han jugado su papel. Han aprovechado su nombre y su fama para forjar una red de nuevos ahorradores y prestatarios. Por decir algo, los Albertos se han pateado España, como si se tratara de crear un banco desde cero. Su figura ha servido como polo de atracción.

Es más, han renunciado a encabezar ningún gran conglomerado empresarial. Prefieren ser inversores con una cartera diversificada y han renunciado a apoyarse en el poder político para medrar. En su día fueron la punta de lanza del Gobierno socialista, que pretendía una reforma del sector bancario. Fracasaron y aprendieron la lección. Ahora, apolíticos ellos, tratan de entablar relaciones con el Gobierno Aznar a través de Florentino Pérez, pero manteniendo las distancias. Ya no aspiran al podio, no quieren medallas: se conforman con poseer diplomas olímpicos. A ser posibles, varios.

 

ESTOS SON SUS PODERES...       PASADOS Y PRESENTES

Alberto Cortina de Alcocer.
Nacido en Madrid, 1946. Abogado.

En la actualidad, es miembro de los siguientes Consejos de Administración, entre otros:

- Presidente Ejecutivo de Banco Zaragozano, S.A.
- Consejero de A.C. Hoteles        
- Presidente de Electronic Trading System, S.A.
- Consejero de Dragados

Con anterioridad, fue miembro de los siguientes Consejos de Administración:

- Consejero de Telefónica y miembro de la Comisión Delegada
- Consejero de Telefónica Internacional (TISA)
- Consejero de TPI, S.A. y miembro de la Comisión Delegada
- Consejero de Terra Networks y miembro de la Comisión Delegada
- Consejero de Telefónica Argentina y Cointel, S.A.
- Consejero de Autopista Vasco-Aragonesa, C.E.S.A.
- Consejero Delegado de Construcciones y Contratas, S.A. desde 1971 a 1989
- Consejero de Banco Central y miembro de su Comisión Ejecutiva
- Vicepresidente de Banco Español de Crédito y miembro de su Comisión Ejecutiva
- Consejero de Portland Valderrivas, S.A. desde 1986 a 1992
- Consejero de NH Hoteles, S.A. desde 1989 a 1993
- Consejero de Corporación Financiera Reunida, S.A. (COFIR) desde 1987 a 1992

Alberto de Alcocer Torra.

Nacido en Madrid, 1945. Abogado.

En la actualidad, es miembro de los siguientes Consejos de Administración, entre otros:

- Presidente Ejecutivo de Banco Zaragozano, S.A., desde mayo de 1997
- Consejero de Indra
- Consejero de Electronic Trading System, S.A.
- Consejero de ACS

Con anterioridad, fue miembro de los siguientes Consejos de Administración:

- Consejero Delegado de Construcciones y Contratas, S.A., desde 1971 a 1989
- Vicepresidente del Banco Central y miembro de su Comisión Ejecutiva
- Vicepresidente del Banco Español de Crédito y miembro de su Comisión Ejecutiva
- Consejero de Portland Valderrivas, S.A., desde 1986 a 1992
- Consejero de NH Hoteles, S.A. desde 1989 a 1993
- Consejero de Corporación Financiera Reunida, S.A. (Cofir) desde 1987 a 1992
- Consejero de Lain

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