Nº 622
1/11/2004

Montilla consigue el relevo en Repsol YPF

Empieza el baile

Antonio Brufau ha sustituido a Alfonso Cortina al frente de Repsol YPF José Montilla se quita así de en medio a uno de los más significativos ejecutivos heredados del PP. A nadie le ha pillado por sorpresa. Desde que el PSOE asumió el poder se daba por descontado que intentaría tener en las politizadas presidencias de las empresas privatizadas, las más importantes compañías del país, a gente con la que tuviera mayor sintonía. Unos cambios para los que, como así ha sido, se iba a servir de La Caixa, la poderosa caja catalana cuya cartera industrial puede seguir mostrándose de la máxima utilidad para el gobierno socialista.

 

Por Vera Castelló

Ya lo advirtieron el vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes, y el ministro de Industria, José Montilla, el pasado mes de agosto: el Gobierno estaba analizando el perfil de determinados presidentes de empresas privatizadas que operan en sectores estratégicos . Solbes incluso mostró su sorpresa" por las características de estos ejecutivos, pese a lo cual no tenía intención de forzar su cese, ya que entendía que los posibles cambios correspondía adoptarlos a los respectivos consejos de administración.

Sí, los socialistas se han hartado de asegurar que los relevos en las empresas "son decisión de sus accionistas" pero lo cierto es que José Montilla respira más tranquilo desde el pasado miércoles, cuando La Caixa se plantó en Repsol YPF e impulso la salida de Alfonso Cortina para poner a Antonio Brufau, consejero ya en la empresa en nombre del grupo financiero catalán. El ministro de Industria no dormía bien sabiendo que el presidente de una de las principales comparañías as energéticas del país seguía llevando el sello 'Rodrigo Rato', por eso a nadie le ha pillado de sorpresa el cambio en Repsol YPF.

Tampoco nadie se sobresaltará si en unos meses también se producen movimientos en otras compañías de carácter estratégico como Telefónica, Endesa o Iberia. Ya se ha actuado en las empresas en las que hay una participación pública importante: Red Eléctrica, hace unas semanas, con el nombramiento del ex ministro Luis Atienza, y en Hispasat, más recientemente, con la salida de Pedro Antonio Martín Marín.

Desde Industria niegan tajantemente cualquier ingerencia política en el nuevo nombramiento en esta empresa privada, sin embargo, que "el Gobierno nunca vaya a actuar de esa manera no significa que estemos en una burbuja", aclaran fuentes de la Administración. Aunque para conformar las nuevas cúpulas necesariamente se tiene que contar con la ayuda de los actuales accionistas, que duda cabe que el Estado, como garante de los servicios estratégicos y cliente de gran relevancia de estas compañías, tiene mucho que decir, aunque ya no sean públicas. De hecho, "lo único que exige el ministerio es que se garantice el servicio. Por eso (Manuel) Pizarro fue advertido de que no se podían repetir los cortes de luz de este verano y cambió su estructura de red, afirman en Industria en referencia al ejercicio de su poder como supervisor del servicio que presta Endesa.

En cualquier caso, parecería lógico pensar que la Caixa no se habría hecho demasiado de rogar si efectivamente se trata de una operación acordada políticamente. En el piano estrictamente empresarial, es un movimiento a todas luces positivo. la entidad, por fin, consigue hacer valer el 12% que posee en la petrolera. Además, la deseada fusión entre Gas Natural y Repsol YPF -ambas participadas por La Caixa- está más cerca, aunque, de momento, se descarte a corto plazo.

Si bien sería inocente pensar que Montilla - además de ministro del ramo, secretario general del PSC- se ha quedado absolutamente al margen de esta "decisión empresarial" es obvio que el famoso talante de Zapatero también ha llegado a los responsables económicos.

Mientras que el PP nombró a dedo a los presidentes, con los socialistas no hay ningún compañero de pupitre que haya sido impulsado hasta una cúpula empresarial. Sería un error demasiado burdo. Los destinos de la petrolera hispanoargentina los dirigirá un prestigioso profesional y experto del sector, hasta ahora de Gas natural y que llevaba como consejero en Repsol YPF desde 1996.

La Caixa es hoy la primera caja de ahorros y la tercera entidad financiera del país, con una red de más de 4.700 oficinas y 24.000 empleados. Pero no es solo la primera caja, sino que es la dueña de la más importante cartera de participaciones empresariales. Fue en la década de los 80 cuando la entidad empezó a buscar rentabilizar sus recursos invirtiendo en grandes grupos de servicios como Telefónica, Gas Natural, Repsol, AGBAR o la antigua Acesa, un menú demasiado apetecible para la clase política.

Buena sintonía. Tal y como contábamos en mayo en nuestro tema de portada La hora de La Caixa. Zapatero se apoyará en la caja catalana para su estrategia empresarial (Ver EL SIGLO nº 602) el nuevo presidente del gobierno tenía claro que la entidad catalana ofrecía las características ideales para servir de punto de apoyo en sus planes de cambiar los nombres de los prímeros espadas empresariales del país, heredados del PP. De hecho, Zapatero había demostrado que mantenía, incluso estando en la oposición, magníficas relaciones con La Caixa.

Lo cierto es que los últimos meses han estado llenos de gestos por parte de la caja. Isidro Fainé, el dentro de poco único director general de la entidad, se sintió solo en la mañana del pasado 10 de enero, sin embargo lleva meses con una sonrisa en el rostro y siendo envidiado por muchos colegas. Aquel día el PSOE presentaba su Conferencia Económica y el catalán era el único ejecutivo de relieve del mundo financiero y empresarial sentado en la sala. Hoy su entidad recoge los frutos de aquel gesto.

José Luis Rodríguez Zapatero ha sido invitado en más de una ocasión al aula de conferencias del Círculo Financiero que auspicia la entidad, la primera vez tan solo unos meses después de ser elegido secretario general del Partido Socialista, También llamó la atención que la primera comparecencia pública de Miguel Sebastián, el hombre llamado a ocupar el ministerio de Economía, se produjera en el mencionado Círculo Financiero. A esa conferencia acudió la plana mayor, incluidos los vicepresidentes de la entidad, Salvador Gabarró y Jordi Mercader. El primero es hoy el sustituto de Brufau en la presidencia de Gas Natural, y el segundo, que está en La Caixa en representación del Ayuntamiento de Barcelona, ha entrado en el Consejo de Repsol YPF.

Otros gestos tampoco han pasado desapercibidos. Un día después de que José Luis Rodríguez Zapatero ordenara el 'inmecliato regreso" de las tropas españolas desplegadas en Iraq, la entidad también anunciaba su retirada del consorcio de bancos creado tras el conflicto bélico con el objetivo de ayudar a la reconstrucción del país.

Considerada durante la era Pujo¡ como un contrapeso a la Generalitat, las relaciones de La Caixa con los actuales inquilinos del Palau de Sant Jaume son también fluidas. Pasqual Maragall asistió al acto de conmemoración del centenario de la Caja de ahorros el pasado 15 de abril y la cúpula de La Caixa al completo estuvo en la toma de posesión del President, y desde entonces la entidad ha tenido numerosos contactos, a distintos niveles, con el nuevo gobierno tripartito.

Pero si es evidente la buena sintonía de la caja con los socialistas, tampoco hay que olvidar lo tosco de sus relaciones con el anterior gobierno popular. No solo Rodrigo Rato se encargó se asegurarse la salida de losep Vilarasau de la presidencia de la catalana, sino que el PP abortó el sueño de la entidad hoy presidida por Ricardo Fornesa: hacerse con lberdrola a través de su participada Gas Natural. Fue entonces cuando se hizo más evidente la falta de feeling entre los populares y la caja y el apoyo decidido de aquellos al presidente de Repsol YPF, absolutamente contrario a la mencionada operación. De hecho, este relevo no se hubiera podido ejecutar si el Partido Popular hubiera seguido en el poder, y menos de seguir mandando Rodrigo Rato, el principal valedor de Cortina.

Aquella frustrada operación puso de manifiesto un enfrentamiento de socios empresariales que se ha saldado con la victoria del entonces perdedor, Antonio Brufau. Pero de aquella mala experiencia también se aprendió. Brufau no ha vuelto a tropezar dos veces con la misma piedra y no ha cometió fallos de protocolo: esta vez sí avisó previamente al ministro de Economía de los planes de La Caixa o, según otras fuentes, de su intención de cumplir los planes del Gobierno.

En cualquier caso, La Caixa siempre ha llevado a gala su total independencia política. Mientras que, por ejemplo, Caja Madrid ha sido campo de batalla entre el PSOE y el PP por su control, la catalana se siente satisfecha de haber conseguido andar sola durante los últimos años.

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