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Nº
572
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6/10/2003
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La división de la izquierda precipita la reelección de Miguel Blesa como presidente El PSOE pierde el pulso político en Caja Madrid La pugna que desde hace cuatro meses han mantenido los principales partidos por el control político en Caja Madrid se saldó la semana pasada con la reelección de Miguel Blesa como presidente de la entidad y la composición de una nueva mayoría favorable a los populares en su Consejo de Administración. Todas las miradas se dirigen ahora al PSOE y a IU, cuyo infructuoso intento de dar un giro progresista en la entidad ha acabado por poner en evidencia su división. Este desenlace ha hecho saltar todas las alarmas socialistas a escasas semanas de las elecciones autonómicas madrileñas y ha servido para reabrir el debate sobre la politización que sufren este tipo de entidades públicas de ahorro. Por Fermín Núñez El intento del candidato socialista a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas, de echar un pulso al PP en Caja Madrid se ha acabado viniendo abajo. Tras cuatro meses de maniobras políticas de unos y otros, búsqueda de apoyos, consensos, etc. finalmente la semana pasada todas las cartas se pusieron encima de la mesa. En el proceso de renovación de los órganos de gobierno de la entidad Asamblea y Consejo, los populares consiguieron hacerse con una posición dominante, en virtud de la cual acabaron ratificando a Miguel Blesa como presidente de la caja y lo que ha causado aun más polémica, manteniendo en el Consejo de Administración a Ricardo Romero de Tejada, el secretario general del PP madrileño a quienes los socialistas han colocado en el epicentro de la supuesta trama inmobiliaria que desencadenó la crisis en la Asamblea de Madrid. Este desenlace ha supuesto por sí solo un auténtico mazazo para las aspiraciones socialistas que el propio candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas, manifestó el pasado 28 de mayo al reconocer su deseo de hacerse con el control de la entidad de ahorro sustituyendo a Blesa por una persona de talante progresista. Pero ese varapalo se ha visto multiplicado además al saberse cómo se ha producido la elección de esos órganos en la entidad. En la votación más importante, correspondiente a los representantes por la Asamblea de Madrid, el PP presentó una candidatura encabezada por Blesa y Romero de Tejada. Por su parte, el PSOE presentó su asalto a la caja presentando dos listas con el fin de sumar apoyos que hicieran mayoritaria su posición y permitieran relegar al presidente y el consejero popular de sus respectivos puestos. La primera de ellas estaba encabezada por Ramón Espinar y la segunda (llamada alternativa) por Ángel Díaz. De los 320 votos posibles, los populares esperaban recabar entre 160 y 162 votos (en virtud de sus propios representantes y de sus apoyos en las candidaturas independientes y la patronal madrileña CEIM). Pero los resultados desvelaron sorpresas: las listas socialistas acabaron cosechando 82 y 42 votos y la de Blesa, 188. La pregunta que flotaba en el ambiente era obvia: ¿de dónde había obtenido el todavía presidente esos votos de más? Aunque no se puede saber con total exactitud, todos los analistas políticos han coincidido unánimemente en que esos 26 ó 28 votos extra proceden inexorablemente de representantes de Izquierda, que por tanto se mostró dividida a la hora de manifestar sus preferencias. Una división que se hizo aún más patente cuando el Consejo de Administración (recién renovado en doce de sus 21 miembros) procedió a elegir a los miembros del Comité Ejecutivo: a la hora de votar al nuevo presidente, el PP contó con el apoyo de sus ocho representantes en el consejo, del de la Confederación de Empresarios Independientes de Madrid, del de la Asociación de Cuadros Profesionales de la entidad, el de la candidatura independiente así como el consejero de Izquierda Unida y de uno de los del sindicato Comisiones Obreras. Por su parte los cinco consejeros socialistas, los otros dos de CC OO y el de UGT se abstuvieron. De este modo Blesa acabó imponiéndose como presidente y Romero de Tejada como consejero (algo que desencadenó las protestas del PSOE y el posterior abandono del único representante del PSOE en el Comité Ejecutivo, Miguel Muñiz). Ambos consejeros del PP permanecen en sus puestos gracias a la desunión de la izquierda, un hecho que está dando qué hablar y que ha activado todas las alarmas en Ferraz a pocos días de que se celebren de nuevo elecciones autonómicas en Madrid. La división tiene variables distintas. Por un lado está la pugna entre PSOE e Izquierda Unida: poco después de que Simancas anunciara sus pretensiones para con la caja, los responsables de IU ya manifestaron sus reticencias a este plan, aunque la posterior incorporación de Ricardo Romero de Tejada parecía haber unificado los criterios sobre la conveniencia de abordar conjuntamente los órganos de la entidad. Algo que sin embargo no se ha reflejado en las votaciones finales y que puede atribuirse a un virtual pacto entre IU y el PP mediante el cual la formación de izquierda se habría asegurado una vicepresidencia en la caja, pese a haber perdido un consejero en la misma (después de que el PSOE apoyara la entrada de un representante de UGT en ese órgano). La otra variable de esta división es la pugna que mantienen en el seno de Comisiones Obreras su actual secretario general, José María Fidalgo, y el máximo responsable de la federación madrileña del sindicato, Rodolfo Benito. Partidarios de ambos bandos han competido también por su parcela de poder en Caja Madrid. Al sector de banca afín a la dirección federal (encabezado por María Jesús Paredes) se atribuye el haber votado a favor de la lista de Blesa, mientras que el cercano a Rodolfo Benito se habría alineado con el PSOE (tal y como el propio Benito hizo en el consejo). Los posibles efectos que esta división puede tener en las elecciones autonómicas que se avecinan han sembrado la preocupación en el PSOE. Uno de sus consejeros, Antonio Romero, quita hierro al asunto afirmando que cree al secretario de IU en Madrid cuando dice que los miembros de IU tenían orden de votar con los socialistas y afirman que el apoyo de Izquierda Unida al PP ha correspondido a afanes personales de determinados representantes y consejeros. Por tanto, prosigue lo sucedido en Caja Madrid no afectará a posibles pactos poselectorales entre PSOE e IU. Respecto a la salida de Muñiz del comité ejecutivo, dice que únicamente respondió a una situación de agravio, ofensa y exclusión y que el PSOE nunca permanecerá en un Comité ejecutivo con Romero de Tejada, y si lo hace en el consejo de administración es porque considera que no le queda otro remedio, al ser un órgano representativo en donde este consejero ha sido elegido democráticamente. Por último, respecto al PP afirma que esta dispuesto a pactar con quien sea, incluso con los que llama despectivamente comunistas, para mantenerse en el poder y que sus imputaciones sobre el supuesto intento de pacto del PSOE con Romero de Tejada para lograr un puesto en la ejecutiva son faltas, como puede demostrarse mirando las actas de las reuniones. Esta tensa confrontación política en Caja Madrid ha reabierto también el viejo debate de la politización de las cajas. Y es que pese a carecer de ánimo de lucro, entidades como ésta son un pastel que ningún partido se quiere perder. En el caso de esta entidad financiera la cuarta del país, y la segunda entre las cajas, ocupar su presidencia asegura puestos en consejos como los de Endesa, Iberia, Indra, NH o Sogecable. Además, cuenta con una de las obras sociales mejor dotadas del mapa español, que en ocasiones es un magnífico instrumento de colaboración con quienes interesa. Por ello, algunos expertos ya han barajado la limitación de la participación de los partidos en sus consejos de administración, la conversión en sociedades anónimas o la privatización como posibles soluciones futuras a este problema que convierte las cajas en pasto de batalla política. ¿Cuándo se irá Romero de Tejada? A estas alturas pocos dudan, incluso en el PP, que su polémico secretario general en Madrid, Ricardo Romero de Tejada, tiene contadas sus horas políticas. Los motivos son varios: en primer lugar como resulta evidente, su reunión con los constructores Bravo y Vázquez en la sede de Génova, y el posterior olvido del peculiar contrato que le vinculaba a una empresa de fotocopias, han originado que los socialistas hayan convertido a Romero de Tejada en el epicentro de la supuesta trama de corrupción inmobiliaria que dio al traste con las esperanzas de Rafael Simancas de presidir la Comunidad de Madrid. Tras ello y, aunque en apariencia sus compañeros han cerrado filas en torno suyo, su evidente ausencia en actos del PP ha sido harto difícil de disimular. La postura oficial de su partido continúa siendo la que esgrimió la semana pasada la secretaria de Organización del PP, Ana Mato, quien aseguró que Romero de Tejada seguirá en su cargo porque no ha cometido ninguna ilegalidad. Sin embargo, si bien el PP se ha visto obligado a mantenerle junto a Blesa en su lista para Caja Madrid (a sabiendas de que retirarle de la misma hubiera supuesto admitir su implicación en la supuesta trama inmobiliaria y la retirada del férreo apoyo que el partido le ha brindado hasta ahora), su posterior nombramiento como consejero de la caja puede interpretarse también como el primer paso hacia su retirada política. El pasado miércoles el diario El Mundo vaticinaba que esa retirada se producirá inmediatamente después de las elecciones del 26 de octubre en forma de dimisión pactada. Por otro lado, en los pasillos del PP también se dice que sus dirigentes podrían efectuar el cambio aprovechando el Congreso Nacional del partido (que aunque está previsto para enero de 2005, podría adelantarse a otoño de 2004). |