Nº 666
17/10/2005

Juan Pedro Valentín, director de Informativos Telecinco


"EL PERIODISTA ESTÁ PARA MANIPULAR LA REALIDAD"



¿Abandonaría Telecinco si otra cadena le ofreciese una sustanciosa ficha? "Estoy muy a gusto donde estoy y ni me lo planteo", afirma. Esta temporada simultánea la dirección de los Informativos con la tarea de presentador del informativo prime time de las ocho y media "porque le toca volver" capitaneando al equipo del reto. Sabe que puede quemarse en esta nueva etapa pero "la vida sin riesgo es muy aburrida". ¿Para no morir en el intento? "Jugar al fútbol todos los domingos".


Por Karmen Garrido

Vuelve a presentar porque lo echaba de menos o porque en la cadena han pensado que usted puede contrarrestar el órdago Gabilondo?
— Volver no es una decisión personal y la decisión estaba tomada antes de lo de Gabiblondo. Después de hablarlo con la dirección de la casa, lo cierto es que me toca volver y aunque he sido muy reticente a vol-ver a presentar a la vez que ejerzo la dirección de informativos pues cuando a uno le toca, le toca, así que ahí estamos.

— ¿Es consciente de que puede quemarse en este reto?
— Una de las opciones es que me queme pero la vida sin riesgo es muy aburrida. Me parece fantástico poder asumir un riesgo en el que me pique el reto, así que si no me quemo estupendo y si me quemo, ¡qué se le va hacer!

— "No pretendemos ganarnos más amistades que la del espectador". ¿Esta afirmación responde a que en alguna ocasión han sido acusados de ser excesivamente complacientes?
— No es más que el frontispicio de cualquier periodista. En la actualidad, la profesión en España casi está marcada por su relación con la política y así lo termina entendiendo el espectador; por eso hay que decirle que el periodista no tiene nada que ver con la política y que aunque conozca a profesionales de la política es un profesional de contar las cosas. Cuando los profesionales del periodismo se meten a políticos, cosa que aquí ha gustado y gusta mucho, la profesión se pervierte. Y cuando los políticos pretenden que los profesionales del periodismo hagan lo que ellos dicen, también. Así que, simplemente es un recordatorio porque el periodista sólo debe contar lo que hay por encima de cualquier amistad.

— Admite que la imparcialidad y la independencia son términos que se manejan en el periodismo, difíciles de plasmar en el día a día. ¿Ha cedido alguna vez a las presiones?
— La presión puede ser fortísima, pero nunca te puede llevar a hacer algo en contra de tus criterios. El profesional tiene que saber calibrar cuales son las consecuencias de la noticia que se va poner en pantalla y decidir hasta donde puede llegar y obrar en conciencia; y eso no es sólo saber manejar las presiones, sino tener un ejercicio de responsabilidad como periodista.

—¿Aunque peligrase el puesto de trabajo?
—El puesto de trabajo es algo que se desempeña de manera temporal, perderlo no me obsesiona. En ese sentido, soy un tipo peligroso porque soy soltero, no tengo cargas familiares, mi casa ya está pagada, vivo con bastante poco dinero y no tengo grandísimas ambiciones económicas. Lo tengoclaro, haría lo que me dictase mi conciencia, siempre lo he hecho así.

—La aparición de Cuatro ¿les resta espacio ideológico y profesional?
— La gente no consume televisión pensando en su espectro ideológico, eso es algo muy marcado en los periódicos dónde existen páginas editoriales y de opinión pero en la tele como no las, el espectro ideológico se basa, fundamentalmente, en las noticias que se cuentan. Invito a la gente a ver los informativos televisivos, sea cual sea su espectro ideológico, porque lo que se cuenta es la información y lo que no se cuenta es la opinión. Esta acuñación es antigua, viene de tiempos del gobierno anterior. Nunca hemos estado en contra del gobierno simple-mente contábamos cosas que otros no contaban y ese hecho nos colocaba en un espectro que la gente, por comparación, ubicaba en una determinada forma. Ahora aspiramos a continuar en el mismo sitio, seguiremos contando las cosas que los demás no cuenten, sean o no incómodas para este gobierno pero he de decir, no obstante, que el espectro ha cambiado. La Televisión Española de antes no es la de ahora, sus informativos son mucho más plurales, más abiertos y mucho más profesionales. Es una tarea que hay que reconocerle a Fran Llorente. Tampoco la Antena 3 de ahora es la que había cuando estaba el PP. En cambio nosotros, seguimos siendo los mismos, en ese sentido no hemos cambiado, aunque el Gobierno lo haya hecho. ¿Que viene la Cuatro? Nos da igual, seguiremos en nuestra línea, somos machacones.

— Últimamente han dejado Telecinco un buen ramillete de profesionales, Angeles Bar-celó, Jon Sistiaga, José Luís Fontecilla, éste último para fichar como editor del telediario de lñaki Gabilondo, ¿Le preocupan estas partidas?
— Son una gran pérdida pero siempre he dicho que en la redacción no podemos jubilarnos todos con 65 años y lo normal es que la gente se vaya, pero nadie se había ido en los últimos cinco años porque no había ninguna otra oferta profesional que les sedujese. Ahora, por diferentes circunstancias, la han encontrado y es bueno para ellos por-que empiezan una nueva etapa profesional y también lo es para nosotros porque va a permitir que otros profesionales puedan hacer determinadas tareas para las que estaban preparados pero que no podían realizar por-que no había rotación. Lo vamos a aprovechar de manera fantástica.

—El periodista, según usted, debe ser incómodo sea quien sea el que mande ¿Considera que ser incómodo es una forma de ser objetivo?
— El periodista tiene que ser correcto, amable pero incómodo en el sentido de que su trabajo, sus informaciones pueden poner a la gente en una situación en la que no le apetece estar. Si lo que quiere es estar en este oficio para hacer relaciones públicas, llevarse muy bien con la gente, salir a comer, ser un amigo más, se equivoca de profesión ola está ejerciendo mal. A eso me refiero.

— ¿Se puede considerar una manipulación periodística el orden en que se dan las noticias y el tiempo que se le dedica a cada una?
—Es obviamente una manipulación periodística pero el periodista está para manipular la realidad y después dársela al espectador. Y digo manipular en el sentido más agradable del término porque manipular, al fin y al cabo, es manejar con la mano. El periodista transforma la realidad porque es imposible ofrecerla al cien por cien a los tele-videntes y decide qué información les tras-lada y esa decisión debe tomarla en función de criterios profesionales y periodísticos. Situará en primer lugar la noticia que le parezca más importante porque afecta más al ciudadano o por su enorme trascendencia. Y actuará igual con el resto y les dedicará un tiempo determinado en función de su importancia y trascendencia. Esta es la manipulación en positivo que realiza todos los días el periodista. Existe una manipulación en negativo: voy a dejar de contar esto por-que no me interesa, o cuento esto para que crean esto otro o para que reaccionen de una forma determinada. Esa manipulación en negativo, nunca debe hacerse.

— ¿Este ambiente mediático caliente crea tensiones entre los profesionales de la información?
— Entre los profesionales menos pero las empresas y entidades son otra cosa. Los directores de informativos nos llevamos fantásticamente bien porque cada uno tenemos nuestras propias historias y sufrimientos y todos sabemos lo que sufrimos. Es mucho mejor que los profesionales nos defendamos a que nos tiremos los trastos ala cabeza. Serel director de informativos de una cadena nacional provoca muchos quebraderos de cabeza así que echémonos una mano entre todos.

— Los últimos acontecimientos en la frontera entre España y Marruecos ponen de manifiesto el drama de la inmigración ilegal.
— Entiendo que en este problema de muy difícil resolución e intentamos poner el foco en los que sufren y pedir responsabilidades a quienes las tienen. El gobierno y las administraciones españolas junto con la Unión Europea deben actuar y aportar soluciones porque no es de recibo que haya inmigrantes saltando vallas todos los días jugándose la vida, que haya muertos en la frontera entre España y Marruecos, que entre esa manera gente que intenta venir con el único sueño de ganarse la vida. Muchos piensan ¿un plato de comida? Pues se lo damos, pero no es eso lo que hay que darles. Ellos demandan un desarrollo profesional que no les dan en su país, por eso vienen a buscarlo a los países donde pueden conseguirlo. El debate parte de ahí. Podemos poner metros de vallas más y más altas que siempre habrá maneras de entrar. El problema es mucho más profundo y se tiene que tomar más en serio.

— ¿Hay novedades en el caso de José Couso?
— Este gobierno se ha portado francamente bien y ahora lo más complicado está en el terreno internacional. Desde el punto de vista profesional hemos conseguido un altísimo reconocimiento, no sólo para José, sino para todos los periodistas que mueren en lugares de guerra y la previsión de una protección mayor. También la familia está haciendo un trabajo ímprobo en Estados Unidos para denunciar su muerte y para que la gente conozca lo que pasó. Cuando ocurrió lo de José sabíamos que esta tarea probablemente nos llevará toda la vida y es algo que hacemos con gusto.

—¿Cómo ve el asunto del Estatuto de Cataluña?
—Muy lioso, contarlo es un reto para los periodistas.

— Un personaje al que le encantaría entrevistar
— A Fidel Castro porque es uno de los últimos personajes históricos con un bagaje impresionante para lo bueno y para lo malo.

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