Nº 644
11/4/2005

Pedro J. frente al emperador de la prensa balear


LA GUERRA DE LA PISCINA

La piscina al borde del mar en la mallorquina Costa de los Pinos que posee el periodista Pedro J. Ramírez se ha convertido en una cuestión de interés público y hasta ha provocado una pregunta parlamentaria en el Congreso de los Diputados. Pero desde el entorno del director del rotativo El Mundo, el escándalo y el origen de
las noticias al respecto se atribuye a una "campaña" de un grupo editorial rival en Baleares -el Grupo Serra, editor del diario última Hora- por las informaciones críticas que han aparecido en el diario de Pedro J. en los últimos años acerca de la adjudicación de la gestión del museo de arte contemporáneo Es Baluard a una
fundación presidida por Pere Sierra. Veamos los argumentos de ambas partes.

 

Por P.A.N.

El portavoz de las movilizaciones antipiscina es Jaume Sastre, dirigente del "Lobby per la Independencia" que fue apartado de Esquerra Republicana por exceso de radicalismo. Sastre asegura en una entrevista publicada en el diario Última Hora, el 11 de septiembre de 2004, que conoció la situación irregular de la piscina por un reportaje publicado en Telva un mes antes, en el que Ághata Ruiz de la Prada mostraba a los lectores la casa que posee en el municipio mallorquín de Son Servera, en una zona conocida como la Costa de los Pinos.

El líder de este lobby explica en esa entrevista que fue entonces cuando toma la decisión de denunciar el hecho y de llevar a cabo una serie de acciones, entre las que destacan la convocatoria de dos manifestaciones frente a la piscina y un requerimiento notarial, para conseguir la trascendencia pública de la situación, que tuvieron ampl¡a cobertura informativa en las páginas de Última Hora, diario del que Sastre es colaborador habitual.

Se calcula que, a día de hoy, a lo largo de la costa de la isla existen unas 1.700 instalaciones similares a ésta que incumplen la Ley de Costas. Por eso, el periodista hace notar al señor Serra que su grupo sólo ha emprendido acciones contra este caso, a lo que el entrevistado responde: "Algo parecido nos formuló el capitán de la Guardia Civil cuando fuimos a formalizar la denuncia. ¿Y por qué esto?, quiso saber. Le expliqué: No todo el mundo es Pedro J. ( ... ) Lo entendió perfectamente. ( ... ) La Ley de Costas no se cumple, y nosostros, en lugar de embestir a un pequeño propietario anónimo que no nos ha hecho ningún daño, hemos elegido al pez gordo, por aquello de que pegas a uno y escarm ientas a ve¡intiuno. Pedro Jota, el periodista más influyente de España, el más poderoso, el gigante de la comunicación, ha abusado de la discreción típica e los mallorquines ( ... )".

En otro momento, Jaume Sastre, también autor de una biografía sobre Gabriel Cañellas, reconoce alguna motivación personal en sus acciones. "Cuando publiqué el libro 'Conversa amb Gabriel Cañellas. Lamo en Bel', El Mundo me masacró. Me machacaron fuerte, me dedicaron cinco o seis primeras páginas. De nada les sirvió. Lo único que consiguieron fue hacerme famoso".

La ya popular pileta fue construida en 1974. El propietario de la casa en aquel momento era el académico Joaquín Calvo Sotelo y obtuvo una concesión administrativa para levantar la edificación en terreno de dominio público marítimo terrestre, sin perder su carácter "público". La licencia caducó poco después de la muerte de Calvo Sotelo, en 1995, y su viuda, Giuliana Ario dejó de pagar el canon preceptivo. El chalet fue adquirido por el conocido periodista 1999 y la piscina obtuvo una nueva licencia en 2001, con carácter "general, público y gratuito", que incluía la construcción do un vial de acceso a las instalaciones, que n existe. Por otra parte, la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno balear impuso una sanción de 16.900 euros, en abril del 2002, a la sociedad anónima Solares de Simba (cuyo administrador único es Pedro J. Ramírez), titular de la casa en cuestión, por la realización de obras en la zona de servi dumbre de protección sin la correspondien te autorización.

El asunto de la piscina, tras las denuncia y las llamativas acciones emprendidas por el Lobby per la Independencia, con mani festaciones ante la casa del periodista, sal taba al primer plano nacional, y hasta pro vocaba una pregunta parlamentaria efectuada por el diputado de Esquerra Republicana Joan Puig. El Gobierno respondía que, siendo consciente de la situación de irregularidad, procedería a poner en marcha una negociación con los implicados para tratar de resolver el problema con celeridad y evitar un procedimiento administrativo que podría dilatarse entre "ocho y 12 años'.

Pero en el entorno de El Mundo, pese a reconocer la difícil situación administrativa de esa construcción, se achaca el escándalo a una campaña de los medios de comunicación baleares controlados por el Grupo Serra. ¿El motivo? Según estas fuentes todo estaría relacionado con las informaciones publicadas en la edición balear de El Mundo y en el Diario de Mallorca acerca de la cesión de la gestión del museo de arte contemporáneo, Es Baluard, a una fundación presidida por Pere Sierra, propietario del Grupo Serra. Estas notas y artículos denunciaban la entrega de la gestión a un particular de una instalación construida con dinero público 18 millones de euros, según cifras oficiales y, hasta 30 millones según otras apreciaciones-.

Desde hace años, en el Diario de Mallorca vienen apareciendo informaciones en las que denuncian lo que consideran diversas irregularidades Hacen referencia a que el patronato del museo, aunque está integrado por representantes de las diversas administraciones públicas, sin embargo, otorga la Presidencia de la Comisión Ejecutiva, y con voto de calidad, a Pere Serra. Se mencionan los excesos presupuestarios sobre el coste inicial previsto, el teórico "incumplimiento" por parte de Serra de aportar a la colección fondos provenientes de su patrimonio privado de obras artísticas, la baja calidad de la pinacoteca o que, atendiendo a las propuestas de las empresas que concurrieron al concurso de adjudicación, la de Serra era la cuarta mejor puntuada.

Por su parte, los titulares aparecidos en la edición balear de El Mundo no resultaban menos beligerantes. Asi, el 31 de enero de 2004, este diario titulaba: ''Pere Serra reduce a Matas, Cirer y Munar al papel de comparsas en el día 'D' del museo público". Se refiere a¡ día de la inauguración de Es Baluard, con la presencia de los reyes. Según el rotativo, Serra acaparó todo el protagonismo y marginó al resto de los patronos, Jaume Matas, presidente del Gobierno Balear, María Antonia Munar, presidenta del Consell y Catalina Cirer, alcaldesa de Palma.

Otras informaciones aparecidas en El Mundo llevaban por titulares: "El Museo Serra no tiene licencia de funcionamiento, ni de actividad y tampoco cédula de habitabilidad" (11 de marzo de 2004); "Es Baluard se convierte en 7 meses en el museo de Arte Moderno que recibe menos visitantes de toda España" (24 de agosto de 2004) o "El Museo Es Baluard también recibe menos visitantes que el Gran Hotel y el Casal Solleric" (25 de agosto de 2004).

En agosto de 2004 Pere Serra remitía un requerimiento notarial a El Mundo y a Diario de Mallorca en el que entre otras cosas, se afirma: `afirmaciones que en fechas recientes han culminado con una expresa y temeraria imputación de un delito de prevaricación al Molt Honorable Sr. presidente del Govern Balear (..) ante el grado intolerable con que se vienen prodigando toda suerte de mendacidades y difamaciones tendentes a dañar la imagen pública de dignísimas autoridades y del propio Sr. Serra, es obligado poner en conocimiento la realidad de la gestión de Es Baluard'.

En fuentes de El Mundo mencionan que durante la boda de los príncipes, Pere Serra exigió a Pedro J. que frenara los ataques desde la edición de su periódico en Baleares, a lo que, según estas fuentes, el periodista respondió que respetaba la independencia del director en Baleares, Eduardo Inda.

En el Grupo Serra no quieren, expresamente, contestar a Pedro J., ya que, tampoco lo han hecho desde sus propios medios de comunicación. En cambio sí han interpuesto varias querellas criminales contra El Mundo, edición de Islas Baleares.

Por su parte, Pedro J. Ramírez ha presentado una denuncia contra Jaume Sastre ante el juzgado de Manacor por un delito de coacción. El juez ha imputado a Sastre y ha marcado la celebración de juicio oral.

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