Nº 597
5/4/2004

Hostigamiento a 'El País', la Cadena Ser y CNN+


EL PP REABRE LA GUERRA MEDIÁTICA
CONTRA POLANCO


Lejos de asumir sus propios errores durante la campaña del 14-M, el Partido Popular se ha empeñado en culpar al grupo PRISA de su derrota en las urnas. A través de todos los medios que conserva bajo su órbita ha iniciado una campaña de desprestigio contra El País y la Cadena Ser en la que les acusa de haber manipulado la información a favor de¡ PSOE en los días previos a la cita electoral. Esta andanada -secundada desde plataformas como El Mundo, la COPE o La Razón, reedita una nueva guerra mediática sólo comparable a la librada en 1996, cuando el llamado "sindicato del crimen" consiguió desalojar del poder a los socialistas catapultando al propio Aznar hacia la presidencia del Gobierno.


Por Fermín Núñez

La victoria del PSOE en las elecciones generales del 14-M ha levantado ampollas en las filas de sus adversarios populares, que no parecen dispuestos a aceptar su derrota así como así. Lejos de admitir el más pequeño atisbo de error en su gestión de la campaña y la crisis posterior a los terribles atentados que la salpicaron, los dirigentes populares han orquestado una nueva guerra mediática contra el grupo Prisa de Jesús de Polanco, a quien, paradójicamente, acusan de haber fraguado una conspiración mediática similar a la que ellos mismos idearon en 1996 para desbancar del poder al socialista Felipe González, y que llevaron a cabo gracias al grupo de periodistas conocido como "sindicato del crimen", cuyos supervivientes secundan ahora estas graves imputaciones al grupo de Polanco.

El epicentro de la contienda está formado por la Cadena Ser, El País y CNN+, todos ellos pertenecientes a Prisa, a los que se culpa de haber manipulado la información inmediatamente posterior a los atentados con el objetivo de crear un clima desfavorable al PP que habría tenido su máximo exponente en las manifestaciones espontáneas celebradas en toda España durante la jornada de reflexión.

A pesar de que la mayoría de los medios de todo el mundo se han hecho eco de la dudosa gestión del Gobierno de los actos terroristas del 11-M cometidos en Madrid (incidiendo en el empeño con que el Ejecutivo se los atribuyó a ETA cuando, con el paso de las horas, todos los indicios fueron identificándolos con algún grupo islámico), los miembros del PP han encontrado en Prisa el cabeza de turco ideal para intentar levantar una cortina de humo sobre su proceder y su posterior debacle en las urnas. El principal grupo de comunicación del país es considerado desde hace años el enemigo mediático de Aznar. No en vano, en su primera etapa como presidente de Gobierno, éste intentó por todos los medios contrarrestar la influencia de Prisa, creando un gran grupo competidor en torno a la Telefónica de Juan Villalonga. Junto a ello, sus aliados mediáticos intentaron también implicara Jesús de Polanco en un presunto delito que estuvo a punto de llevarle a la cárcel, gracias a la actuación del juez Javier Gómez de Liaño, que posteriormente fue acusado de prevaricación, retirado de la carrera judicial y finalmente indultado por Aznar.

De nuevo, como entonces, el PP ha asumido el papel de víctima de Polanco y los medios afines al Gobierno en funciones -los mismos que ayudaron a Aznar a conseguir el poder-, han secundado el enfado por la derrota electoral cargando las tintas contra Prisa.

La polémica de la nueva guerra mediática se centra en la atribución de los atentados a ETA por parte del Gobierno popular, aun cuando los indicios comenzaban a decantarse claramente por la tesis del terrorismo islámico. En las últimas horas deldía de la matanza, el presidente del Gobierno llamó uno por uno a los principales directores de periódicos del país confirmando la autoría de ETA de manera irrefutable. Esto hizo que diarios como El País cambiaran su titular de portada para atribuir a la banda terrorista vasca la autoría de los atentados, tal y como explicaba el mismo día de las elecciones la Defensora del Lector del diario de Prisa, Malén Aznárez.

Tras la derrota electoral, esta atribución a Aznar de una posible presión a los directores de periódicos ha sembrado la ira en las filas populares, que a través del ministro portavoz en funciones Eduardo Zaplana, ha en viado sendas cartas a los directores de El País y la Cadena Ser (Jesús Ceberio y Antonio García Ferreras) para desmentir tajantemente este intento de presión, acusándolos de pretender "calumniar al Gobierno achacándole conductas en las que en ningún momento ha incurrido ni ha tenido intención de incurrir". La respuesta del propio jesús Ceberio no se hizo esperar, y el día 27 publicaba un artículo titulado "A propósito de mentiras" en el que criticaba a Aznar el "haber convertido la certeza [ ... ] lo que eran deducciones tal vez inevitables de primera hora, cuando carecía de indicios fundados, y mucho menos de pruebas". Al día siguiente, era el periodista Pedro J. Ramírez -director de El Mundo, el diario más batallador contra Prisa durante estos años-, el que ofrecía su versión de los hechos, en un editorial en el que afirmaba tajantemente: "El grupo Prisa ha intentado responsabilizar a Aznar de un error cometido por el director de El País resaltando además "la actitud mezquina de un grupo mediático que hac juicio de intenciones sobre lo que considera injustamente una mentira flagrante del Gobierno".

Este cruce de acusaciones sobre el episodio de El País, sin embargo, es una mera anécdota en medio de la auténtica andanada que los dirigentes del PP y sus plataformas mediáticas han soltado contra la pormenorizada y constante cobertura informativa realizada por la Cadena Ser y CNN+, a la que desde las filas populares y medios afines se atribuye directamente la derrota electoral. Ambos medios de Prisa se volcaron con esta cobertura y fueron los que con ma,or rapidez fueron descubriendo las istas que las fuerzas de seguridad manejaban en contra de la tesis de ETA. Mientras la inmensa mayoría de las cadenas de radio y televisión, incluidas las públicas, se centraban en la información sobre las víctimas de los atentados, los medios de Prisa daban cumplida cuenta de todos los nuevos acontecimientos que iban surgiendo sobre la autoría de la matanza y las manifestaciones espontáneas posteriores que reunieron a miles de personas en torno a las diferentes sedes del PP en diversas ciudades españolas. Toda esta importante cobertura sólo tuvo un fallo: la atribución del atentado a un terrorista suicida que luego se demostró falsa.

Pese a ello, tras la inesperada derrota electoral, los populares y su entorno mediático han descargado toda su rabia sobre estos dos medios, utilizando todo tipo de técnicas, incluso la del bulo sobre una queja de dos periodistas de la Cadena Ser que acusaban a sus jefes Daniel Anido y Antonio García Ferreras de haber dirigido las informaciones posteriores a los atentados hacia la tesis de la autoría del terrorismo integrista islámico, con el presunto fin de dar un vuelco electoral. Este bulo, que corrió como la pólvora en los llamados "confidenciales" del Internet y llegó a ser publicado en diarios como El Progreso de Lugo o el Diario de Valencia, tuvo que ser tajantemente desmentido tanto por el jefe de internacional de la Cadena, Ernesto Estévez, como por el propio Comité Intercentros de la emisora.
A pesar de ello, la tesis del complot mediático contra el PP sigue siendo la principal consigna esgrimida por el PP y sus medios afines para explicar su fracaso en las urnas. Así lo confirmaba el propio Aznar en su última entrevista como presidente del Gobierno en los micrófonos de la Cadena COPE, cuando aludía claramente a Prisa asegurando: "Yo sé que había personas y grupos que, desde hace mucho tiempo, no iban a perdonar que yo dejase voluntariamente el Gobierno y, si es posible, que saliese bien del Gobierno [ ... ]. Los que mintieron, los que vulneraron la jornada electoral, los que mancharon el luto de los españoles y los que siguen mintiendo, pues yo estoy convencido de que al final no se saldrán con la suya". Lo hacía frente a uno de sus más fieles acólitos mediáticos, el periodista Federico Jiménez Losantos, quien desde la debacle electoral del PP ha bombardeado a los oyentes de su programa "La Mañana" y a los lectores de El Mundo con la misma tesis de la conspiración. El diario que dirige Pedro J. Ramírez se ha erigido como el más claro azote mediático contra los socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero y el grupo Prisa de Polanco. Como cuenta en estas mismas páginas Luis G. del Cañuelo,("El curioso impertinente') el propio Ramírez atribuía el pasado 17 de marzo la derrota de Aznar a la "impecable actuación de sus enemigos mediáticos". Ese mismo día, las páginas de su diario recogían un artículo en el que la ex concejala de Seguridad y Policía del Ayuntamiento de Madrid, María Tardón, denunciaba "el cúmulo de irregularidades y de actuaciones abiertamente ilícitas que se han producido en los días anteriores a la jornada electoral, y hasta dentro de ella, con el objetivo claro y preciso de influir en el sentido del voto". Unos acontecimientos que calificaba de "ejercicio obsceno de propaganda ¡legal durante la jornada de reflexión". Aunque el auténtico cenit del ataque a Prisa tuvo lugar el pasado martes, cuando El Mundo dedicó la portada, el editorial y diversas informaciones a culpar al grupo Prisa. La nueva embestida alcanzaba tal grado que atribuía al propio Gobierno el haber sido demasiado benevolente con Polanco, habiéndole consentido la fusión de Antena 3 de Radio y la Cadena Ser en Unión Radio, la fusión de las plataformas digitales y el mantenimiento de su red de televisión local.
Sin embargo, nada decía el periódico de Ramírez sobre las múltiples afrentas que ha tenido que soportar Polanco durante el mandato de Aznar, que tuvieron su máximo exponente en dos hechos significativos. Por un lado, la composición de un grupo mediático competidor en torno a la Telefónica de Juan Villalonga, que derivó en la ya desestructurada Admira. Y por otro, el intento de encarcelar al presidente de Prisa y a su consejero delegado, Juan Luis Cebrián, que fueron denunciados por el periodista Jaime Campmany (columnista de ABC) por presunta estafa y falsedad documental, y procesados por el juez Javier Gómez de Liaño. El caso acabó archivado y más tarde se demostró que Liaño había cometido un delito de prevaricación en el mismo, por lo que fue retirado de la carrera judicial, aunque el Gobierno de Aznar acabó indultándole.

Los últimos exponentes de la teoría cons- piratoria son ¡as cabeceras La Razón y ABC. d En la primera, su presidente fundador, Luis María Anson, afirmaba en su "Canela Fina" del pasado día 20: "Al PP le faltaron medios s de comunicación y, sobre todo, periodistas n con pegada para contrarrestar la operación orquestada por el grupo Prisa desde su televisión informativa 24 horas, puente de mando que orientaba a la SER, a Telecinco, a los canales locales, a los periódicos simpatizantes, arropados todos por la contundencia de El País. No se puede hacer mejor una operación mediática". En la misma línea, el mencionado Jaime Campmany describía el pasado miércoles en ABC: 'Las romerías d agresivas organizadas por la izquierda y alentadas con noticias mentirosas del grupo Prisa, especialmente por la Ser y CNN+, [ ... ] constituyen un conato de golpe de Estado que no fue más violento porque no tuvo respuesta. Votamos entre manipulación de muertos, temores, arengas radiofónicas, alarmas, insultos y amenazas. Votación a la cacerola y democracia de movilización".

Desde el grupo Prisa han devuelto el ataque a través de su consejero delegado, Juan Luis Cebrián, que el pasado 27 aludía al "honor perdido de José María Aznar", atribuyendo a éste el intento "de mancillar el honor y el prestigio de los demás, con acusaciones y amenazas, veladas o menos veladas, a quienes no piensan como él".

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