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Hostigamiento a 'El
País', la Cadena Ser y CNN+
EL
PP REABRE LA GUERRA MEDIÁTICA
CONTRA POLANCO
Lejos de
asumir sus propios errores durante la campaña del 14-M, el Partido
Popular se ha empeñado en culpar al grupo PRISA de su derrota en
las urnas. A través de todos los medios que conserva bajo su órbita
ha iniciado una campaña de desprestigio contra El País
y la Cadena Ser en la que les acusa de haber manipulado la información
a favor de¡ PSOE en los días previos a la cita electoral.
Esta andanada -secundada desde plataformas como El Mundo, la COPE
o La Razón, reedita una nueva guerra mediática sólo
comparable a la librada en 1996, cuando el llamado "sindicato del
crimen" consiguió desalojar del poder a los socialistas catapultando
al propio Aznar hacia la presidencia del Gobierno.
Por Fermín
Núñez
La
victoria del PSOE en las elecciones generales del 14-M ha levantado ampollas
en las filas de sus adversarios populares, que no parecen dispuestos a
aceptar su derrota así como así. Lejos de admitir el más
pequeño atisbo de error en su gestión de la campaña
y la crisis posterior a los terribles atentados que la salpicaron, los
dirigentes populares han orquestado una nueva guerra mediática
contra el grupo Prisa de Jesús de Polanco, a quien, paradójicamente,
acusan de haber fraguado una conspiración mediática similar
a la que ellos mismos idearon en 1996 para desbancar del poder al socialista
Felipe González, y que llevaron a cabo gracias al grupo de periodistas
conocido como "sindicato del crimen", cuyos supervivientes secundan
ahora estas graves imputaciones al grupo de Polanco.
El epicentro de la contienda está formado por la Cadena Ser, El
País y CNN+, todos ellos pertenecientes a Prisa, a los que
se culpa de haber manipulado la información inmediatamente posterior
a los atentados con el objetivo de crear un clima desfavorable al PP que
habría tenido su máximo exponente en las manifestaciones
espontáneas celebradas en toda España durante la jornada
de reflexión.
A pesar de que la mayoría de los medios de todo el mundo se han
hecho eco de la dudosa gestión del Gobierno de los actos terroristas
del 11-M cometidos en Madrid (incidiendo en el empeño con que el
Ejecutivo se los atribuyó a ETA cuando, con el paso de las horas,
todos los indicios fueron identificándolos con algún grupo
islámico), los miembros del PP han encontrado en Prisa el cabeza
de turco ideal para intentar levantar una cortina de humo sobre su proceder
y su posterior debacle en las urnas. El principal grupo de comunicación
del país es considerado desde hace años el enemigo mediático
de Aznar. No en vano, en su primera etapa como presidente de Gobierno,
éste intentó por todos los medios contrarrestar la influencia
de Prisa, creando un gran grupo competidor en torno a la Telefónica
de Juan Villalonga. Junto a ello, sus aliados mediáticos intentaron
también implicara Jesús de Polanco en un presunto delito
que estuvo a punto de llevarle a la cárcel, gracias a la actuación
del juez Javier Gómez de Liaño, que posteriormente fue acusado
de prevaricación, retirado de la carrera judicial y finalmente
indultado por Aznar.
De nuevo, como entonces, el PP ha asumido el papel de víctima de
Polanco y los medios afines al Gobierno en funciones -los mismos que ayudaron
a Aznar a conseguir el poder-, han secundado el enfado por la derrota
electoral cargando las tintas contra Prisa.
La polémica de la nueva guerra mediática se centra en la
atribución de los atentados a ETA por parte del Gobierno popular,
aun cuando los indicios comenzaban a decantarse claramente por la tesis
del terrorismo islámico. En las últimas horas deldía
de la matanza, el presidente del Gobierno llamó uno por uno a los
principales directores de periódicos del país confirmando
la autoría de ETA de manera irrefutable. Esto hizo que diarios
como El País cambiaran su titular de portada para atribuir
a la banda terrorista vasca la autoría de los atentados, tal y
como explicaba el mismo día de las elecciones la Defensora del
Lector del diario de Prisa, Malén Aznárez.
Tras la derrota electoral, esta atribución a Aznar de una posible
presión a los directores de periódicos ha sembrado la ira
en las filas populares, que a través del ministro portavoz en funciones
Eduardo Zaplana, ha en viado sendas cartas a los directores de El País
y la Cadena Ser (Jesús Ceberio y Antonio García Ferreras)
para desmentir tajantemente este intento de presión, acusándolos
de pretender "calumniar al Gobierno achacándole conductas
en las que en ningún momento ha incurrido ni ha tenido intención
de incurrir". La respuesta del propio jesús Ceberio no se
hizo esperar, y el día 27 publicaba un artículo titulado
"A propósito de mentiras" en el que criticaba a Aznar
el "haber convertido la certeza [ ... ] lo que eran deducciones tal
vez inevitables de primera hora, cuando carecía de indicios fundados,
y mucho menos de pruebas". Al día siguiente, era el periodista
Pedro J. Ramírez -director de El Mundo, el diario más
batallador contra Prisa durante estos años-, el que ofrecía
su versión de los hechos, en un editorial en el que afirmaba tajantemente:
"El grupo Prisa ha intentado responsabilizar a Aznar de un error
cometido por el director de El País resaltando además "la
actitud mezquina de un grupo mediático que hac juicio de intenciones
sobre lo que considera injustamente una mentira flagrante del Gobierno".
Este cruce de acusaciones sobre el episodio de El País,
sin embargo, es una mera anécdota en medio de la auténtica
andanada que los dirigentes del PP y sus plataformas mediáticas
han soltado contra la pormenorizada y constante cobertura informativa
realizada por la Cadena Ser y CNN+, a la que desde las filas populares
y medios afines se atribuye directamente la derrota electoral. Ambos medios
de Prisa se volcaron con esta cobertura y fueron los que con ma,or rapidez
fueron descubriendo las istas que las fuerzas de seguridad manejaban en
contra de la tesis de ETA. Mientras la inmensa mayoría de las cadenas
de radio y televisión, incluidas las públicas, se centraban
en la información sobre las víctimas de los atentados, los
medios de Prisa daban cumplida cuenta de todos los nuevos acontecimientos
que iban surgiendo sobre la autoría de la matanza y las manifestaciones
espontáneas posteriores que reunieron a miles de personas en torno
a las diferentes sedes del PP en diversas ciudades españolas. Toda
esta importante cobertura sólo tuvo un fallo: la atribución
del atentado a un terrorista suicida que luego se demostró falsa.
Pese a ello, tras la inesperada derrota electoral, los populares y su
entorno mediático han descargado toda su rabia sobre estos dos
medios, utilizando todo tipo de técnicas, incluso la del bulo sobre
una queja de dos periodistas de la Cadena Ser que acusaban a sus jefes
Daniel Anido y Antonio García Ferreras de haber dirigido las informaciones
posteriores a los atentados hacia la tesis de la autoría del terrorismo
integrista islámico, con el presunto fin de dar un vuelco electoral.
Este bulo, que corrió como la pólvora en los llamados "confidenciales"
del Internet y llegó a ser publicado en diarios como El Progreso
de Lugo o el Diario de Valencia, tuvo que ser tajantemente
desmentido tanto por el jefe de internacional de la Cadena, Ernesto Estévez,
como por el propio Comité Intercentros de la emisora.
A pesar de ello, la tesis del complot mediático contra el PP sigue
siendo la principal consigna esgrimida por el PP y sus medios afines para
explicar su fracaso en las urnas. Así lo confirmaba el propio Aznar
en su última entrevista como presidente del Gobierno en los micrófonos
de la Cadena COPE, cuando aludía claramente a Prisa asegurando:
"Yo sé que había personas y grupos que, desde hace
mucho tiempo, no iban a perdonar que yo dejase voluntariamente el Gobierno
y, si es posible, que saliese bien del Gobierno [ ... ]. Los que mintieron,
los que vulneraron la jornada electoral, los que mancharon el luto de
los españoles y los que siguen mintiendo, pues yo estoy convencido
de que al final no se saldrán con la suya". Lo hacía
frente a uno de sus más fieles acólitos mediáticos,
el periodista Federico Jiménez Losantos, quien desde la debacle
electoral del PP ha bombardeado a los oyentes de su programa "La
Mañana" y a los lectores de El Mundo con la misma tesis
de la conspiración. El diario que dirige Pedro J. Ramírez
se ha erigido como el más claro azote mediático contra los
socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero y el grupo Prisa
de Polanco. Como cuenta en estas mismas páginas Luis G. del Cañuelo,("El
curioso impertinente') el propio Ramírez atribuía el pasado
17 de marzo la derrota de Aznar a la "impecable actuación
de sus enemigos mediáticos". Ese mismo día, las páginas
de su diario recogían un artículo en el que la ex concejala
de Seguridad y Policía del Ayuntamiento de Madrid, María
Tardón, denunciaba "el cúmulo de irregularidades y
de actuaciones abiertamente ilícitas que se han producido en los
días anteriores a la jornada electoral, y hasta dentro de ella,
con el objetivo claro y preciso de influir en el sentido del voto".
Unos acontecimientos que calificaba de "ejercicio obsceno de propaganda
¡legal durante la jornada de reflexión". Aunque el auténtico
cenit del ataque a Prisa tuvo lugar el pasado martes, cuando El Mundo
dedicó la portada, el editorial y diversas informaciones a culpar
al grupo Prisa. La nueva embestida alcanzaba tal grado que atribuía
al propio Gobierno el haber sido demasiado benevolente con Polanco, habiéndole
consentido la fusión de Antena 3 de Radio y la Cadena Ser en Unión
Radio, la fusión de las plataformas digitales y el mantenimiento
de su red de televisión local.
Sin embargo, nada decía el periódico de Ramírez sobre
las múltiples afrentas que ha tenido que soportar Polanco durante
el mandato de Aznar, que tuvieron su máximo exponente en dos hechos
significativos. Por un lado, la composición de un grupo mediático
competidor en torno a la Telefónica de Juan Villalonga, que derivó
en la ya desestructurada Admira. Y por otro, el intento de encarcelar
al presidente de Prisa y a su consejero delegado, Juan Luis Cebrián,
que fueron denunciados por el periodista Jaime Campmany (columnista de
ABC) por presunta estafa y falsedad documental, y procesados por
el juez Javier Gómez de Liaño. El caso acabó archivado
y más tarde se demostró que Liaño había cometido
un delito de prevaricación en el mismo, por lo que fue retirado
de la carrera judicial, aunque el Gobierno de Aznar acabó indultándole.
Los últimos exponentes de la teoría cons- piratoria son
¡as cabeceras La Razón y ABC. d En la primera,
su presidente fundador, Luis María Anson, afirmaba en su "Canela
Fina" del pasado día 20: "Al PP le faltaron medios s
de comunicación y, sobre todo, periodistas n con pegada para contrarrestar
la operación orquestada por el grupo Prisa desde su televisión
informativa 24 horas, puente de mando que orientaba a la SER, a Telecinco,
a los canales locales, a los periódicos simpatizantes, arropados
todos por la contundencia de El País. No se puede hacer
mejor una operación mediática". En la misma línea,
el mencionado Jaime Campmany describía el pasado miércoles
en ABC: 'Las romerías d agresivas organizadas por la izquierda
y alentadas con noticias mentirosas del grupo Prisa, especialmente por
la Ser y CNN+, [ ... ] constituyen un conato de golpe de Estado que no
fue más violento porque no tuvo respuesta. Votamos entre manipulación
de muertos, temores, arengas radiofónicas, alarmas, insultos y
amenazas. Votación a la cacerola y democracia de movilización".
Desde el grupo Prisa han devuelto el ataque a través de su consejero
delegado, Juan Luis Cebrián, que el pasado 27 aludía al
"honor perdido de José María Aznar", atribuyendo
a éste el intento "de mancillar el honor y el prestigio de
los demás, con acusaciones y amenazas, veladas o menos veladas,
a quienes no piensan como él".
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