Nº 595
22/3/2004

El cambio de Gobierno y el interés de Cisneros, principales incertidumbres

La crisis de Antena 3 augura un vuelco en los medios

La entrada de los socialistas en el Gobierno y la multimillonaria indemnización que Antena 3 TV deberá pagar a Blas Herrero por incumplimiento de su contrato en Onda Cero, auguran un vuelco en los medios de comunicación que hasta ahora habían permanecido más fieles al Partido Popular. El futuro de José Manuel Lara en la primera línea mediática podría estar sentenciado, y en su lugar se vislumbra una nueva figura: Gustavo Cisneros. El magnate venezolano podría aprovechar la delicada situación de Antena 3 para comprarla y cumplir así su viejo sueño de entrar en el mercado español de la comunicación. El resto de medios –que han observado con cautela tal abordaje–, comienzan a amoldarse a la nueva situación política.

Por Fermín Núñez

El panorama de medios españoles se agita por dos hechos acaecidos en los últimos días y que pronto podrían producir cambios de gran calado en el mercado. La victoria por sorpresa y contra todo pronóstico del PSOE en las elecciones del 14-M ha venido a sembrar la incertidumbre en aquellos medios que apostaron claramente por Mariano Rajoy y han mantenido durante estas dos legislaturas posiciones muy afines al PP del presidente en funciones José María Aznar.

De todos ellos, sin duda alguna, el principal damnificado es José Manuel Lara, a quien este cambio político le ha venido junto a otro suceso nefasto y de gran calado. El presidente de Antena 3 TV se enfrenta al pago de la multimillonaria cantidad de 190 millones de euros al dueño de Radio Blanca, Blas Herrero, como indemnización por el incumplimiento del contrato de alquiler de las 70 emisoras de la segunda con las que Onda Cero (propiedad de Lara) montó la radio fórmula Kiss FM. Según este contrato –que ambas partes suscribieron en 2001 por una duración de diez años–, Onda Cero debía pagar 18 euros a Radio Blanca por cada oyente de las emisoras de Kiss FM. Sin embargo –y aunque las previsiones de la radio fórmula eran inicialmente de entre 150.000 y 200.000 seguidores–, el inesperado y fulgurante éxito de la misma convirtió el contrato en una mina de oro para Herrero, que acabó reclamando en los tribunales una cantidad de 600 millones de euros. Sin embargo, los nuevos dueños de Onda Cero (Grupo Planeta) no estaban dispuestos a pagarle, y discrepaban fundamentalmente sobre el concepto de “audiencia media”, que modificaba cuantiosamente el coste del alquiler de Kiss Fm por parte de Onda Cero.

Ahora, Blas Herrero ha conseguido que el laudo arbitral le dé la razón y una sustanciosa suma. Por el contrario, la situación de Antena 3 TV –sometida a una profunda reestructuración debido a su delicada situación financiera tras la crisis publicitaria– peligra gravemente, ya que la indemnización que debe abonar Planeta se acerca al valor de la propia Onda Cero (que le costó 240 millones). Tras conocerse la noticia, el Consejo de Administración de Uniprex (Onda Cero) avisó a sus jefes de Antena 3 TV que “carece de la capacidad financiera necesaria” para hacer frente a la indemnización, que su importe provoca fondos negativos en la compañía por valor de 164 millones y que, por tanto, “de no reequilibrarse la situación patrimonial en el plazo de 60 días Uniprex incurriría en causa de disolución”.

Ante esta situación, la primera salida que ha visto Lara para mantener a flote Antena 3 es intentar sacudirse la responsabilidad de este cuantioso pago involucrando en el mismo a Telefónica, bajo el pretexto de que el contrato con Radio Blanca fue firmado cuando Onda Cero pertenecía a la operadora, y que cuando Antena 3 TV compró la cadena radiofónica lo hizo bajo el supuesto de que todo estaba en orden y que no había ningún problema con el laudo arbitral. Aunque los responsables de la operadora estiman que ese riesgo era de sobra conocido por los compradores de Onda Cero, el anuncio de Lara de acudir a los tribunales para zanjar el asunto les ha obligado a asumir un 25,1% de la indemnización (47 millones y medio) para evitar nuevos conflictos judiciales.

No obstante, el resto tendrá que se abonado por los accionistas de Antena 3, que probablemente se verá obligada a realizar una ampliación de capital. De momento, los efectos sobre la cotización han sido inmediatos y la CNMV se vio obligada a suspenderla de manera cautelar después de que los títulos bajasen sucesivamente un 3,95% y un 5,6% en las primeras jornadas de la semana pasada, aunque finalmente la suspensión fue levantada el miércoles.

En caso de no poder solventar con éxito este plan, sólo hay dos soluciones factibles para Antena 3: la primera sería alcanzar algún tipo de acuerdo con Blas Herrero ofreciéndole un puesto de relevancia en la cadena a cambio de la deuda. Una posibilidad harto difícil tal y como parecen estar las cosas entre ambas partes. La segunda, mucho más real, es que un tercero acuda en ayuda de la emisora y negocie con Lara la compra de Onda Cero o una entrada en el capital de Antena 3 TV (de la que Planeta posee un 33,5%). Visto que Lara ya no cuenta ni siquiera con el apoyo del Gobierno Aznar, ¿quién podría hacerlo?

La respuesta en este caso tiene nombre y apellidos claros: Gustavo Cisneros Rendiles. El magnate venezolano de la comunicación –uno de los hombres más ricos y poderosos de América– no esconde sus pretensiones de entrar en el mercado español de los medios por la puerta grande. Hace escasamente un mes se presentó en España con el pretexto de la publicación de su única biografía autorizada, Gustavo Cisneros, un empresario global, un relato bastante complaciente de su trayectoria humana y empresarial escrito por el periodista brasileño Pablo Bachenet y prologado por el escritor Carlos Fuentes.

El nuevo periplo español del magnate ha tenido todos los componentes de una estrategia diseñada al milímetro por sus asesores de imagen, y ha incluido varios hechos curiosos. En primer lugar, el último gran negocio de Cisneros en nuestro país (la compra, saneamiento y venta de Galerías Preciados en 1983, poco después de haber sido expropiada por el Gobierno) derivó en una gran polémica cuando algunos medios de comunicación acusaron al entonces presidente socialista Felipe González de haber favorecido a su amigo Cisneros al venderle los almacenes a precio de saldo. El daño en la imagen de Cisneros provocado por las múltiples críticas a la operación sólo pudo ser resarcido por los pingües beneficios que obtuvo de la misma (en tres años el Grupo Cisneros se embolsó 29.250 millones de las antiguas pesetas, cantidad muy parecida a la que ahora se embolsará ahora Blas Herrero de Antena 3). A pesar de eso, muchos de los medios que entonces le criticaron –como el diario El Mundo– han servido ahora de plataforma para una auténtica estrategia de lavado de imagen del magnate venezolano, que incluye artículos sobre su trayectoria, reseñas de la biografía y amplias entrevistas en las que Cisneros ha proclamado a los cuatro vientos su intención de comprar alguna cadena de televisión privada. A pesar de que la noticia no es nueva (de hecho, el magnate ya protagonizó varios intentos fallidos de entrar en Telecinco, Vía Digital y la propia Antena 3 TV), su presunta inmediatez ha creado no pocos sobresaltos en el sector.

Hace unas semanas –en el acto de presentación de la mencionada biografía– Cisneros aseguraba: “Tengo apetito para hacer más negocios en España. Me gusta España y voy a seguir apostando por ella. Mi asignatura pendiente aquí son los medios de comunicación y esperaré a que se dé la oportunidad para realizar alguna operación”. Por aquel entonces pocos sospechaban que Antena 3 TV acabaría encontrándose en una situación tan delicada. De hecho, la primera en el punto de mira de Cisneros era la solvente Telecinco, propiedad del grupo Vocento, que hace dos semanas se vio obligado a apaciguar los rumores mediante un comunicado que desmentía tajantemente su intención de vender la cadena y agradecía no obstante el interés del magnate por la misma. Algunas fuentes apuntan, sin embargo, que este interés por Telecinco ha sido en realidad una cortina de humo para tapar su verdadero objetivo, que no es otro que asociarse con Lara en Antena 3 TV. Lo ocurrido con Blas Herrero viene a reafirmar que el fino olfato empresarial de Cisneros ha encontrado por fin la oportunidad que buscaba.

El virtual acuerdo de Lara y Cisneros podría materializarse en la venta total o parcial del 33,5% que posee el grupo Plantea DeAgostini en la cadena de televisión. De este modo, Lara salvaría su apurada situación económica y el magnate venezolano –al que el propio Lara se le adelantó en la compra de Antena 3 a Telefónica–, aprovecharía la situación para comprar una empresa en ruinas como ya hiciera con Galerías Preciados. Con ello, haría realidad su viejo sueño de poseer una plataforma para sus negocios en nuestro país, en cuyo abordaje se ha visto marcado por una curiosa paradoja: la citada biografía de Cisneros que ha servido como pretexto de toda su operación de marketing en España ha sido editada por Planeta, la editorial de Lara (lo cual indica que las relaciones entre ambos empresarios no son malas).

La entrada de Cisneros en los medios españoles tendría también gran significación política, ya que –en caso de realizarse a través de Antena 3– supondría a buen seguro un cambio de línea editorial. Hasta ahora, los informativos de la cadena de Lara han permanecido fieles a las posiciones del Gobierno del PP. Pero Cisneros –amigo de dirigentes socialistas como Felipe González o Carlos Andrés Pérez– podría darle la vuelta a la tortilla y acabar con esta práctica.

El resto de medios afines al PP observan con recelo la nueva crisis de Antena 3 TV. El pasado miércoles, el periodista de la Cadena COPE Federico Jiménez Losantos publicaba un artículo en Libertad Digital titulado “La dictadura radiofónica en ciernes”, en el que afirmaba que la quiebra de Onda Cero “supone el fin del pluralismo real en la radio española” y arremetía contra el grupo Prisa y el PSOE advirtiendo que los ciudadanos de derechas se va a quedar “sin una sola cadena de televisión generalista y sin una sola cadena de radio comercial que les ayuden a mantener sus principios”. De igual forma la estrella de Onda Cero  Luis del Olmo arremetía en La Razón contra Blas Herrero calificándole de “vividor” y “peligroso para la radio”, y asegurando que “me da la impresión de que estamos asistiendo a la estafa más importante de la historia de la radio”.

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