Nº 593
8/3/2004

Movimientos en el panorama mediático gallego

El País’ corteja a ‘La Voz de Galicia.’

Los intentos de los principales grupos mediáticos del país por entrar en el mercado de la prensa gallega a través de su diario estrella ‘La Voz de Galicia.’, propiedad de Santiago Rey Fernández-Latorre, han salpicado el tranquilo panorama mediático de esta comunidad en diversas ocasiones. Pero según ha podido saber El Siglo, podría ser el principal holding de comunicación español, Prisa, quien finalmente acceda a la región del noroeste mediante un acuerdo con la empresa propietaria del rotativo gallego. El éxito de las negociaciones entre las cúpulas de ambos grupos permitiría, además, a Jesús de Polanco llenar generosamente una de las lagunas de Prisa, la prensa regional.

Por A. P. V.

Desde que Santiago Rey decidió retomar las riendas del Grupo Voz a principios de 2001, tras un intervalo de adquisiciones, intentos de expansión y delegación de poder en sus dos hijos, Emilio y Santiago, los cambios se han ido sucediendo en el seno de la empresa editora de La Voz de Galicia., el periódico más importante de esta región con sus 14 delegaciones y uno de los principales del país, y del Diario de León, líder también en esa comunidad. Y al presidente del Grupo Prisa, Jesús Polanco, parece no serle ajena la recuperación que ha experimentado el rotativo gallego en los tres últimos años. Al parecer, las negociaciones emprendidas hace tiempo entre las cúpulas del Grupo Voz y del Grupo Prisa, dentro de la más estricta confidencialidad, podrían desembocar en un acuerdo que permitiría a La Voz de Galicia. entrar a formar parte del principal grupo de comunicación español en un breve plazo de tiempo.

Pero, sobre todo, el acuerdo propiciaría que el presidente de Prisa lograra cubrir con éxito una de las principales lagunas del grupo, la que concierne al ámbito de prensa regional. En la actualidad, y tras la venta en julio de 2003 de El Día de Valladolid a Promecal (Diario de Burgos), la empresa editora de El País cuenta con El Correo de Andalucía, que el año pasado ha visto potenciada su difusión, Diario de Jaén y Odiel Información (Huelva).

La operación, además, supondría un cambio radical en el panorama mediático de Galicia, en donde los grandes grupos de comunicación de este país no han tenido prácticamente cabida en un paisaje formado, básicamente, por pequeñas empresas de carácter familiar que controlan los periódicos provinciales y, en el caso del Grupo Voz, el único regional. Sólo Prensa Ibérica logró adentrarse en Galicia al adquirir la editora de El Faro de Vigo, decano de la prensa española que fue fundado en 1853 (ver “La inalterable prensa gallega”).

Aunque fuentes oficiales del Grupo Prisa ni confirman ni desmienten las negociaciones, sí subrayan las excelentes relaciones entre ambas empresas, que han olvidado ya los resquemores surgidos en la etapa de Emilio Rey, cuando GDM, de Prisa, perdía una exclusiva de publicidad con La Voz que obtenía CMXXI, del Grupo Correo, hoy Vocento, y que le trajo al hijo de Santiago Rey algún que otro comentario por parte de columnistas de El País, que ironizaron con las ansias expansionistas del entonces consejero delegado.

 Tres años de vértigo.  Meses después de prescindir de sus hijos en el staff de La Voz de Galicia., Santiago Rey Fernández-Latorre se hizo con todas las acciones de la sociedad propietaria de La Voz y de su grupo de empresas, que hasta entonces estaban en manos de sus familiares, básicamente de su ex mujer (27%), pero también de sus hijos (9%), pasando a convertirse en administrador único de la entidad.

Esta operación coincidió con la boda del presidente del Grupo Voz y la empresaria madrileña Amparo Navarro, a quienes casó el alcalde de A Coruña, el socialista Paco Vázquez, en el Ayuntamiento herculino en septiembre de 2001. Desde el entorno del editor líder de Galicia se achacó el giro de Santiago Rey, que pasó de delegar en sus vástagos a tomar el mando de forma repentina y absoluta, a la influencia de su mujer, “una mujer emprendedora y muy inteligente”, sostienen desde ese círculo.

Lo cierto es que la etapa de Emilio Rey como consejero delegado del Grupo Voz tuvo luces y sombras, aunque nunca la serenidad que caracteriza a la nueva etapa de su padre, que dura ya tres exitosos años. El hijo del presidente de La Voz de Galicia. lideró el proyecto expansionista del grupo, que coincidió con la compra de la cabecera del extinto Diario 16. Sin embargo, los responsables de este rotativo emblema de la transición española se quejaron siempre de no haber recibido el mismo trato por parte de las instituciones que el que tuvo, por ejemplo, un diario, La Razón, que empezaba también su andadura por esas fechas, en 1998, y que ha conseguido mantenerse a flote contra todo pronóstico. No ocurrió lo mismo con Diario 16, más tarde Diario Abierto, cuyas ventas permanecieron estancadas desde ese año y, tras varios intentos de captar inversores, se vio obligado a desaparecer el mismo año de la toma de control del grupo por parte de Santiago Rey. Para entonces, Emilio y Santiago, éste dedicado a la gestión del área audiovisual de la compañía, ya estaban fuera.

Las cifras publicadas antes del cierre de Diario 16 por La Gaceta de los Negocios, referidas a las ganancias del Grupo Voz, ilustran bastante la etapa de Emilio Rey, muy “convulsa”, según quienes la vivieron de cerca: la cuenta de resultados de la empresa había pasado de los 1.500 millones de beneficios a 184 millones en 2000. Santiago Rey asumió entonces las riendas del grupo con la intención de consolidar los medios que pasaba a controlar absolutamente, decidido a mimar de forma muy especial la prensa escrita, esto es, La Voz de Galicia.. Y para dejar constancia de cuáles eran sus prioridades, sustituyó por la gran ‘V’, símbolo tradicional del periódico gallego, el anagrama del Grupo Voz que salpicaba las instalaciones del rotativo en el polígono coruñés de Sabón (Arteixo, A Coruña), situadas, por cierto, al lado de las de Inditex, propiedad del multimillonario Amancio Ortega. El Grupo Voz volvía a ser, sobre todo, La Voz de Galicia..

Tras desprenderse de Diario 16, el trienio 2001-2004 de cambio de rumbo de La Voz se caracterizó por tres movimientos en su seno que confirmaron las prioridades del presidente, el cual, además, vio reconocida su labor editora de tantos años –ya en 1962 accede a la gerencia del rotativo, fundado en 1882 por su abuelo Juan Fernández Latorre– al ser nombrado, en noviembre de 2001, hijo predilecto de A Coruña durante un acto en el que, por cierto, estuvo acompañado por el consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián; obtener en diciembre el prestigioso premio periodístico Diego Bernal, que concede la Asociación de Periodistas de Galicia (APG), y ser investido doctor honoris causa por la Universidad de A Coruña cuatro meses después.

Cambios y novedades. Los trabajadores de La Voz de Galicia. subrayan la buena etapa que ha caracterizado el regreso de Santiago Rey al puesto de mando, pero sobre todo, reconocen el cambio de la línea editorial del periódico, también señalada por muchos de sus fieles lectores. Especialmente desde la catástrofe del Prestige, el regional gallego no ha dudado en ser muy crítico en diversas ocasiones con una Xunta y un Gobierno central que apenas encuentran voces discordantes con sus actuaciones en la prensa de la región, aunque, señalan desde distintos ámbitos, otro gallo cantaría con la entrada de Prisa en el panorama mediático de Galicia, encima, por la puerta grande.

Pocos meses después del cierre de Diario 16, el presidente de la principal empresa editora gallega presentaba en Madrid la edición España de La Voz de Galicia., la cual, además, había acogido a parte de los profesionales del desparecido rotativo. Al acto acudieron importantes personalidades políticas y empresariales que quisieron dar su apoyo al periódico en su nueva andadura, centrada en su mercado natural, Galicia.

Por otro lado, en julio de 2002, las emisoras de Radio Voz se desvincularon definitivamente de Onda Cero, con quien mantenían acuerdos desde hacía un año y medio, y se centraron en el panorama radiofónico gallego, en línea con el periódico insignia del grupo. Las discrepancias entre la radio propiedad de Santiago Rey y la emisora controlada entonces por Telefónica y, desde enero de 2003, por el holding Planeta, no cesaron desde que Onda Cero cedió buena parte del protagonismo al diario El Mundo., pues, al fin y al cabo, el periódico que dirige Pedro J. Ramírez mantiene un acuerdo de distribución con El Correo Gallego, competencia directa de La Voz de Galicia. en Santiago de Compostela.

Con el nombramiento en diciembre de 2003 de José Gabriel González Arias como consejero delegado del Grupo Voz, el primero que accede a este puesto después de Emilio Rey, se confirmaba la estrategia de consolidación del presidente de la editora gallega, pues el nuevo hombre fuerte de Santiago Rey, que ostentará las máximas responsabilidades ejecutivas, ya había sido gerente del grupo a finales de los 90. De ahí, González Arias se marchó al Grupo Prisa, en donde, hasta hace tres meses, ocupaba el puesto de subdirector general de la empresa editora de El País. Su regreso a la empresa de Santiago Rey podría estar relacionado con la operación Prisa-La Voz.

No es la primera vez, sin embargo, que hay intentos de adquisición de La Voz de Galicia. por parte de los grandes grupos mediáticos de este país, pues tanto el Grupo Correo, hoy Vocento, como Prisa en otras ocasiones o el Grupo Zeta tantearon su entrada en la región vía Grupo Voz. Sin embargo, estos acercamientos no habrían pasado de meros intentos.


La inalterable prensa gallega

Los periódicos de Galicia se han caracterizado siempre por su afán localista (sólo La Voz de Galicia. es de ámbito regional) y por la inamovilidad de las empresas que los poseen, muchas de ellas familiares y con una larguísima trayectoria histórica, empezando por El Faro de Vigo, que se fundó en 1853. Además de este rotativo, decano de la prensa española y propiedad de Prensa Ibérica desde 1986, que posee también en Galicia La Opinión de A Coruña, en la zona sur de Galicia (Pontevedra y Ourense), se publican Diario de Pontevedra, propiedad de una cooperativa de 17 socios desde hace tres décadas y que preside Blanca García-Montenegro, presidenta y editora, a su vez, de El Progreso de Lugo, propiedad de los herederos del fundador del diario, Puro Cora, uno de los cuales, ya fallecido, estuvo casado con la presidenta de El Progreso, cuya Dirección General ostenta su cuñado José de Cora. En Ourense, La Región, junto al periódico vigués Atlántico Diario es propiedad de la familia Outeiriño.

El diario coruñés El Ideal Gallego pertenece al grupo empresarial de Florencio Aldrey, un gallego afincado en Argentina, que, además, preside Diario de Arousa, Diario de BergantiñosDiario de Ferrol. El director general de estos cuatro periódicos, y mano derecha del empresario ausente, Juan Ramón Díaz, fue uno de los hombres fuertes de Santiago Rey en La Voz de Galicia. cuando ostentó la dirección del regional. Entonces, desde el año 76 al 97, este periódico vivió su etapa de mayor esplendor, con una estrategia empresarial basada en un tupido modelo de ediciones locales que, hoy, el periodista Juan Ramón Díaz está aplicando con el visto bueno de Florencio Aldrey.

El Correo Gallego y su edición en el idioma autóctono O Correo Galego, el periódico líder en la capital de Galicia, Santiago de Compostela, es propiedad de la Editorial Compostela y lo dirige José Manuel Rey Novoa. Junto al diario Galicia Hoxe, también con sede en Santiago y dirigido por Caetano Díaz, forman el Grupo Correo Gallego. Feliciano Barrera es su presidente.

La institucionalización de estos periódicos con el paso del tiempo ha sido subrayada por distintos especialistas, aunque pocos, que han estudiado el panorama mediático gallego. Por ejemplo, el profesor de la Universidad del País Vasco Josu Bilbao subraya en su libro La prensa diaria en Galicia (Editorial Lea, Santiago de Compostela) que periódicos autodefinidos en su primera salida a los kioscos como mercantiles, industriales o de interés general presentan en la actualidad una preocupante dependencia económica de la Xunta, según se desprende de los datos económicos, al carecer del respaldo de las grandes empresas gallegas en sus consejos de administración.

Hemeroteca Esta semana