Nº 559
2/6/2003

Tras la reciente muerte de su fundador, José Manuel Lara Hernández

Planeta dirige su expansión a los medios

El pasado día 11 de mayo fallecía en Barcelona, a los 88 años de edad, José Manuel Lara Hernández, fundador, presidente y principal propietario del Grupo Planeta, sin duda alguna, uno de los más importantes grupos empresariales de España, el quinto grupo editorial de todo el mundo y cada vez con más importantes participaciones en muchos otros sectores económicos, con especial relevancia en el terreno de la comunicación, pero también en sectores tan diversos como el comercio, el ocio, el deporte y el textil. Ahora, su hijo y sucesor, José Manuel Lara Bosh, tiene a los medios en su punto de mira.

Por Jordi García-Soler (Barcelona)

La muerte del gran patriarca del Grupo Planeta no parece que vaya a crear ningún problema en el imperio creado de la nada por este andaluz enraizado desde el final de la guerra en Cataluña, que ya en los últimos años fue siendo sustituido por su hijo primogénito, José Manuel Lara Bosch.

José Manuel Lara Hernández llegó a Barcelona con las tropas franquistas de ocupación, a principios de 1939, ya en la recta final de la Guerra Civil, en la que participó tras alistarse como legionario. Nacido el 31 de diciembre de 1914 en la localidad sevillana de El Pedroso, José Manuel Lara Hernández había pasado fugazmente por el seminario, cuando era sólo un niño, y apenas cursó otros estudios. La suya era una familia económicamente bien situada, ya que su padre era el médico del pueblo y su madre era propietaria de tierras de olivos, el más característico cultivo de aquella zona. A sus 17 años de edad, y por espacio de un par de temporadas, José Manuel Lara Hernández trabajó como miembro del cuerpo de baile en la compañía de la entonces celebérrima vedette de revista Celia Gámez.

Pero fue en Cataluña, y concretamente en la triste y deprimida ciudad de Barcelona de la más inmediata posguerra, donde José Manuel Lara Hernández comenzó a labrar su gran futuro empresarial. De la mano de su esposa, una joven barcelonesa llamada María Teresa Bosch, que tuvo siempre gran influencia personal en él, Lara Hernández emprendió ya entonces sus primeras iniciativas empresariales, primero a través del montaje de una academia en la que tanto él como su esposa daban clases, y poco después, en 1944, con la compra de la editorial Tartesos, auténtico embrión de todo lo que hoy es el poderosísimo Grupo Planeta.

Editorial Planeta fue creada en 1949, y sólo tres años después, con la concesión por vez primera del premio Planeta, José Manuel Lara Hernández consiguió ya agitar las aguas del mundo editorial español, con unos premios literarios a menudo muy polémicos, siempre mejor pagados que todos los demás y en casi todos los casos convertidos en impresionantes éxitos de ventas gracias al indudable instinto comercial del editor y a su habilidad para captar las orientaciones del mercado editorial. Pocos años después, las para entonces astronómicas cifras de ventas del libro de José María Gironella Los cipreses creen en Dios (la primera novela sobre la Guerra Civil no escrita desde una posición beligerantemente franquista), consolidó de modo definitivo a la editorial Planeta, que se especializó en la comercialización de grandes best-sellers, apostó decididamente por la promoción de autores españoles, e inició en nuestro país la venta de libros a crédito.

Desde entonces, a pesar de padecer una grave depresión en 1969, Lara Hernández no paró en su empeño constante de crecimiento empresarial de su grupo editorial. Su incesante política de expansión, iniciada ya a principios de los años 80 con la adquisición de editoriales tan prestigiosas como Seix & Barral y Ariel, ha acabado por convertir al Grupo Planeta en el quinto grupo editorial de todo el mundo, con sellos como Planeta Ediciones Generales, Espasa, Destino, Emecé, Columna, Seix Barral, Martínez Roca, Temas de Hoy, Booket, Quinteto, Minotauro, Timun Mas, Cúpula, Ariel, Crítica, Deusto, Gestión 2000, Geoplaneta, Plawerg Editores, Ediciones del Bronce, Publicaçôes Dom Quixote, Planeta Publishing Corporation, Planeta Argentina, Planeta México, Planeta Ecuador, Planeta Colombia, Planeta Chile, Planeta Venezuela, Planeta Grandes Publicaciones, EDP Editores, Credsa, Placresa, Barsa Planeta, Planeta DeAgostini, Altaya y Multimedia Ediciones.

En 1995, la trágica muerte en accidente de circulación de su hijo Fernando Lara Bosch –que ya se había comenzado a hacer cargo de su sucesión al frente del Grupo Planeta–, planteó inicialmente algunas dudas acerca del futuro del impresionante imperio empresarial. Pero su primogénito, José Manuel Lara Bosch, se puso entonces al timón del Grupo Planeta y, desde su cargo de consejero delegado y al frente de un grupo de ejecutivos de gran prestigio profesional, ha seguido dirigiéndolo en la misma línea marcada desde siempre por su padre. Así, en la actualidad, y además de lo ya referido en el terreno estrictamente de la edición, el Grupo Planeta cuenta con divisiones de Servicios (en la que figuran Planeta Sistemas y Operaciones y Planeta Marketing Institucional), Venta Directa (que cuenta con la cadena de librerías Casa del Llibre y Planeta Directo) o Enseñanza y Formación (integrada por empresas como Home English, Planeta-UOC, Eduinter, Es Espasa y el Centro de Estudios CEAC.)

Otra división importante del grupo está integrada por el sector Audiovisual e Internet, en el que figuran empresas como DeAPlaneta, Beca TV, Geoplaneta TV, la agencia de valores Estubroker, Planeta 2010, Planeta Junior y Planeta Actimedia, casi todas ellas sociedades de creación relativamente reciente pero en expansión creciente. Asimismo, el Grupo Planeta tiene una importante división de inversiones que cuenta con participaciones societarias significativas en el proyecto comercial de la antigua plaza de toros “Las Arenas” de Barcelona (30%), Parques Reunidos (14,8%), o La Seda de Barcelona (5,3%). Junto a ellas, también cabe resaltar la Fundación José Manuel Lara (con sociedades como Andalucía Abierta Ediciones y Andalucía Abierta Radio) y Planeta Deportiva, sociedad a través de la cual la familia Lara Bosch ha canalizado repetidamente sus inversiones en el R.C.E.Espanyol, con el que tanto el propio José Manuel Lara Hernández como sus dos hijos han estado siempre muy vinculados.

Mención especial merece la creciente presencia accionarial del Grupo Planeta en el sector de la comunicación. Es propietario o principal socio de referencia de medios de comunicación tan significados como el diario La Razón, Antena 3 TV, Onda Cero y Radio Intereconomía; y cuenta asimismo con una participación accionarial minoritaria en la COPE. Precisamente ha sido en el sector de la comunicación donde se han centrado las últimas y más importantes inversiones del Grupo Planeta antes de la reciente muerte de su fundador. Se trata de una decisión tomada personalmente por el propio José Manuel Lara Hernández hace algunos años, pero inspirada y ejecutada por su primogénito y sucesor directo, José Manuel Lara Bosch, decidido a convertir el Grupo Planeta en un poderoso e influyente grupo de comunicación, creación y distribución de todo tipo de contenidos. Así debe entenderse la fuerte apuesta del Grupo Planeta en hacerse con una posición importante en el sector audiovisual, y más en concreto en la todavía muy reciente adquisición del 25,1% de las acciones de Antena 3 TV, propiedad hasta ahora de Telefónica.

Tras algunas experiencias frustradas en el mismo sector audiovisual –entre las que merecen especial mención la fracasada plataforma de televisión de pago Quiero TV, así como sus inversiones minoritarias en Telecinco o en Radio España, operaciones todas ellas en las que apenas se involucraron en la gestión–, el Grupo Planeta pretende hacerse con el control efectivo de Antena 3 TV. Quiere hacerlo junto con su tradicional socio DeAgostini, colocando a Maurizio Carlotti como consejero delegado de la cadena, para así asegurarse tanto el control de los contenidos de toda la programación como la mayor rentabilidad económica posible a su inversión, cifrada en 360 millones de euros.

El primer grupo editorial español e hispanoamericano (quinto grupo editorial de todo el mundo) vive en permanente expansión empresarial, pero sin perder en ningún momento su carácter de empresa estrictamente familiar. Poco más de medio siglo después de la fundación de Editorial Planeta, el Grupo se ha convertido en un imperio económico y empresarial con un poder inmenso, al parecer inmune a todas las crisis y con un crecimiento constante y sostenido.

En la actualidad, Planeta cuenta ya con una plantilla de más de 4.000 personas y tiene una facturación estimada de cerca de 920 millones de euros, que según algunos analistas podría ascender a los 1.500 millones si se decide finalmente consolidar las cuentas de Antena 3 TV. Casi un tercio de sus empleados tendrán definitivamente su lugar de trabajo en la nueva y única gran sede del grupo. Situada en los números 662 y 664 de la avenida Diagonal, esta sede ocupará uno de los edificios más emblemáticos de Barcelona, por el que Planeta pagó en 2001 unos 85 millones de euros al BBVA, su anterior propietario.

Compuesta por nueve plantas con tres módulos en forma de octógono (cada uno de ellos de 800 metros cuadrados), y con una superficie total de 44.871 metros cuadrados, la sede acoge ya a cerca de 600 empleados  y estará en pleno funcionamiento después del próximo verano.

Fue José Manuel Lara Bosch quien, prácticamente desde el mismo momento en que asumió el cargo de consejero delegado del Grupo Planeta, se propuso reunir a todas las empresas en un solo edificio, acabando por fin con la dispersión de muchas de ellas en varios edificios, como los situados en las calles de Aribau, Balmes y Calabria, siempre en la misma ciudad de Barcelona. Para ello fue necesario proceder a la venta coordinada de los inmuebles de su propiedad y al progresivo desalojo de numerosas instituciones y empresas que tenían alquilados importantes espacios en la antigua sede de Banca Catalana, entre las que figuraban desde el consulado de Japón hasta BMW, pasando por Chupa Chups. El propio Lara Bosch vigila constantemente todo el proceso de instalación.  

De alguna manera, esta nueva gran sede central del Grupo Planeta marca el definitivo relevo generacional en la presidencia de este poderosísimo holding empresarial. Lo hace, no obstante, en una línea de continuidad que encaja a la perfección con el estilo muy personal y personalista que le imprimió en todo momento su fundador. El enorme rótulo de casi 50 metros cuadrados que desde hace algunos meses anuncia que este gran edificio emblemático de Barcelona es ahora ya la sede del Grupo Planeta es la clara confirmación del triunfo empresarial y económico de un personaje irrepetible, surgido casi de la nada y convertido en el propietario de un auténtico imperio. Cuando José Manuel Lara Hernández llegó a Barcelona con las tropas franquistas de ocupación, a principios de 1939, difícilmente pudo soñar que algún día, más de seis décadas después, habría sido capaz de crear un grupo de empresas como el que ha legado a sus herederos.

Hombre siempre de un neto e indisimulado perfil ideológico y político muy conservador y derechista, José Manuel Lara Hernández supo moverse en todo momento estupendamente en el franquismo, pero su carácter eminentemente pragmático le permitió adaptarse sin dificultad ninguna durante la transición a la democracia, aunque sin renunciar nunca a la expresión de sus propias ideas y posiciones políticas. Con magníficas relaciones con todas o casi todas las formaciones políticas, en especial con las más conservadoras pero sin olvidar jamás a las más progresistas, José Manuel Lara Hernández procuró siempre adaptarse constantemente a la situación política, aunque en ocasiones ello se le hiciese difícil sobre todo con el Gobierno de la Generalitat de Cataluña. Sin esconder nunca sus preferencias políticas por el PP, Lara Hernández tuvo siempre una relación fluida con destacados dirigentes socialistas y acabó teniéndola también con Jordi Pujol y otros líderes nacionalistas.

Esta inusual capacidad de de José Manuel Lara Hernández para la adaptación a los cambios ideológicos, culturales y políticos tuvo su mayor y más cabal plasmación en su línea de actuación respecto a gran número de los autores de sus editoriales. Aunque durante muchos años contó en sus filas casi exclusivamente con autores de un marcado sesgo conservador, ya desde antes de la Transición supo abrirse a un espectro ideológico y político muy amplio, lo que hizo que algunos de sus autores de años atrás, como el ya mencionado José María Gironella o Mercedes Salisachs, llegasen a quejarse al considerarse marginados. No es ninguna casualidad que autores como Manuel Vázquez Montalbán, Jorge Semprún, Terenci Moix, Juan Marsé, Maruja Torres, Rosa Regàs Francisco González Ledesma y tantos otros escritores antifranquistas y de izquierdas, viesen editados algunos de sus títulos más famosos por las editoriales del Grupo Planeta, ni que algunos de ellos, con motivo de la reciente muerte del fundador del Grupo Planeta, hiciesen el elogio público y sincero de quien fue su editor.

Con características personales muy distintas a las de su padre, el desde hace ya algunos años consejero delegado y principal accionista del Grupo Planeta, José Manuel Lara Bosch, asegura perfectamente la continuidad en la dirección. Lo hace, no obstante, desde un estilo propio, también eminentemente pragmático pero mucho menos espectacular. Con una sólida preparación académica y excelentes relaciones culturales, económicas, políticas y sociales, José Manuel Lara Bosch es un empresario que desde siempre ha sabido rodearse de un gran equipo de profesionales de primera fila. Aunque su perfil ideológico y político no dista en exceso del de su padre, y por consiguiente se le atribuyen afinidades con el PP, ha contado siempre entre sus colaboradores con un buen número de profesionales con clara orientación progresista y de izquierdas. Baste señalar a modo de ejemplo un solo nombre, el de Josep Miquel Abad, que fue el primer candidato a alcalde de Barcelona que tuvo el PSUC, el partido de los comunistas catalanes, y que posteriormente fue el consejero delegado del COOB’92, el comité organizador de los Juegos Olímpicos celebrados en Barcelona en 1992, y por tanto íntimo colaborador de Pasqual Maragall, entonces alcalde de la ciudad condal y ahora presidente del PSC y candidato socialista a la Presidencia de la Generalitat, con quien José Manuel Lara Bosch mantiene muy buenas relaciones.

A pesar de haber vivido casi ininterrumpidamente en Barcelona desde 1939, cuando aún no tenía ni 25 años de edad, Lara Hernández no habló jamás en catalán, pero supo convertirse también en uno de los más importantes editores de libros en lengua catalana e instituyó el premio literario Ramon Llull. Sus raíces andaluzas más profundas le hicieron tener siempre una gran relación con Andalucía, y muy especialmente con su población natal, El Pedroso, que nunca dejó de visitar y que le reconoció como hijo predilecto en 1998, poco después que el Rey le nombrase marqués de El Pedroso. A su municipio donó hace años 100 millones de pesetas para la creación de la Agencia de Desarrollo Local, con otra donación de menor cuantía económica para la creación de una biblioteca pública. No obstante, la Fundación José Manuel Lara no tiene su sede en El Pedroso sino en el palacio Fabiola de Sevilla.

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