Nº 527
21/10/2000

La sentencia Antena 3‑Ser da alas a los críticos con la fusión digital

EL SUPREMO PONE A AZNAR
FRENTE A POLANCO

Cuando todos los pronósticos califican como "cosa hecha" la fusión entre las plataformas digitales de los grupos Prisa y Telefónica, un nuevo elemento ha venido a sumarse al complicado proceso. El Tribunal Supremo ha instado al Gobierno a acabar de una vez por todas con el acuerdo firmado en 1993 por Prisa y Godó para explotar de manera conjunta sus respectivas emisoras de la Cadena Ser y Antena 3 Radio. El mensaje implícito que conlleva esta resolución ‑impedir una posible concentración en el mercado radiofónico que hubiera vulnerado la libre competencia‑ ha dado alas a quienes ven la fusión digital como una operación semejante a aquélla. Aunque la situación también podría servir a Aznar para dar a Polanco una de cal y otra de arena, perjudicándole ahora para beneficiarle después.

Por Fermín Núñez

Cuando el pasado mes de agosto el Gobierno mostraba sus dudas a que la fusión entre las plataformas Canal Satélite Digital, del grupo Prisa, y Vía Digital, de Telefónica, pudiese hacerse efectiva sin condiciones, lo hacía de manera más o menos velada. las calculadas palabras con que el ministro de Ciencia y Tecnología definía entonces lo que el Ejecutivo esperaba de la fusión Cbuscar un equilibrio para hacer compatible el beneficio del consumidor con la continuidad de proyectos empresariale?) podían interpretarse en clave de advertencia, pero desilusionaban a quienes esperaban de Aznar una respuesta más contundente a la cruda realidad que transmitía la operación: Prisa, el grupo más poderoso y lejano a los postulados del PP habia conseguido absorber y neutralizar a su rival en una guerra digital que hasta, entonces siempre había quedado en tablas.

Aunque cabía esperar una reacción diferente de un Gobierno que poco a poco ha ido adquiriendo parcelas de poder mediático (RTVE, Onda Cero, Antena 3 TV .. ) para hacer frente al grupo presidido por Jesús Polanco, el Ejecutivo de Aznar se ha mantenido a cierta distancia de una: operación que si bien no le agrada, es necesaria para la supervivencia de ambas plataformas. Pero ahora, una resolución del Tribunal Supremo ha venido a complicar este proceso, obligando al Gobierno a mojarse en el asunto y dando alas a quienes se muestran contrarios a la fusión digital.

El pasado 11 de octubre este Tribunal daba a conocer un auto en el que insta al Ejecutivo a dejar sin efecto unos acuerdos a los que Prisa y el Grupo Godó habían llegado entre 1992 y 1993 para asumir conjuntamente la gestión de Antena 3 Radio y la Cadena Ser a través de una nueva sociedad. llamada Unión Radio. El Supremo basaba el informe en una sentencia dictada hace dos años contra esos acuerdos por la sospecha de que pudieran haber vulnerado las leyes de la competencia y que hasta ahora no se había llevado a efecto. El Ejecutivo se ha visto abocado a responder que garantizará el cumplimiento de la sentencia, pese a que la situación de monopolio a la que implícitamente se refería aquella resolución de 2000 es precisamente el argumento que esgrimen contra la fusión digital sus detractores. Aunque algunas fuentes afirman que la situación creada le podría servir a Aznar para dar un toque de atención a Polanco y después resolver a su favor el asunto de la fusión de las plataformas.

El auto culmina un intrincado proceso que ha durado una larga década. Antena 3 Radio había surgido en 1982 con el dinero del conde de Godó y de la mano del periodista Manuel Martín Ferrand, como una apuesta arriesgada que emitía exclusivamente en la por entonces inédita FM y cuyo principal reclamo era José María García, aunque poco a poco fue creciendo gracias al indudable tirón de otros profesionales como Antonio Herrero, Jesús Hermida o José Luis Balbín. En 1992, el Grupo Godó y Prisa firmaron una serie de acuerdos de colaboración a fin de constituir una empresa radiofónica que se encargara de la gestión conjunta de ambas cadenas y pudiera hacer frente a la crisis por la que atravesaba aquel sector. Esos acuerdos ' culminaron al año siguiente con la creación de la Sociedad de Servicios Radiofónicos Unión Radio, cuyas actividades fueron autorizadas por el Tribunal de Defensa de la Competencia, aunque imponiendo severas condiciones para garantizar el libre mercado. El Gobierno M PSOE también. dio su autorización siempre y cuando se cumplieran esas condiciones. Las empresas implicadas en tal proceso comenzaron a reestructurarse y desinvertir en algunos de sus activos, un plan que concluyó con la venta de 17 emisoras. Sin embargo, un grupo de periodistas encabezados por el antiguo director general de Antena 3 Radio (Manuel Martín Ferrand) y algunos de sus colaboradores (Federico Jiménez Losantos, José María García, Luis Herrero, Pedro J. Ramírez, el fallecido Antonio Herrero, y un largo etcétera) interpusieron un contencioso administrativo contra la aprobación de esta operación por el Consejo de‑Ministros. Una iniciativa que ellos argumentaban como defensa de] pluralismo informativo y que Prisa interpreta más bien como una venganza contra el conde de Godó, accionista mayoritario de la cadena al que "habían intentado desalojar del gobierno de la compañía dos años atrás".       

Tras seis años de espera, en junio de 2000, el tribunal Supremo estimó en parte dicho recurso y declaró anulable el acuerdo del Gobierno socialista, aunque reconoció que no se había vulnerado el derecho a la libre competencia. Un año después el Consejo de Ministros adoptó un acuerdo por el que se ordenaba a la Ser, a Antena 3 Radio y a Unión Radio que presentaran un plan detallado de actuaciones para hacer efectiva la sentencia. A tal efecto, las empresas sugirieron al Tribunal de Defensa de la Competencia y al Ministerio de Ciencia y Tecnología el resolver tres acuerdos previos a la concentración. Ahora el caso se ha resuelto con el auto del Tribunal Supremo y una nueva resolución del Servicio de Defensa de la Competencia, que un auto del el pasado 14 de octubre ha dictado una resolución por la cual modifica el plan propuesto por las empresas, instándoles a resolver los negocios jurídicos en los que se instrumentó la operación y realizar las acciones necesarias para garantizar la separación efectiva de la gestión operativa y económica de Antena 3 Radio respecto a la Ser y presentar un informe detallado de su cumplimiento.

El Gobierno se ha sumado en seguida a estas acciones: su portavoz, Mariano Rajoy ha anunciando que "cumplirá escrupulosamente" el auto del Tribunal Supremo exigiendo a las empresas esas medidas, aunque él mismo ha admitido que el Ejecutivo se ha encontrado con el pie cambiado, al afirmar: Uno sé cómo lo vamos a hacer".

Por su parte Prisa ya ha anunciado que interpondrá Iodos los recursos que la legislación española y comunitaria les concede" ante lo que considera una Invasión abusiva contra sus derechos" y la creación de "un marco de inseguridad jurídica para el desarrollo de cualquier actividad económica en nuestro país", añadiendo: "Habida cuenta de la situación real de los medios de comunicación en España nos parece tendenciosa y ridícula la mera opinión de que la operación de concentración de la Ser y Antena 3, autorizada en 1994 haya puesto en peligro en ningún momento el pluralismo informativo".

El órdago socialisa. Coincidiendo con el último auto del Tribunal Supremo respecto a la mencionada concentración de Unión Radio, otro tribunal, el Constitucional, ha otorgado el amparo al Grupo Parlamentario Socialista al anular una decisión de la Mesa del Congreso por la que en 1997 se rechazó la comparecencia en la Comisión de infraestructuras del por entonces presidente de Telefónica, Juan Villalonga, con el fin de explicar la compra por la operadora del 25% de Antena 3 TV. La decisión ya ha sido aprovechada por el PSOE para anunciar que pedirá la presencia de Villalonga y de su actual sustituto, César Alierta en el hemiciclo. Los responsables de la compañía sufrirán así las preguntas de los socialistas acerca de aquella operación, con idéntico planteamiento al del caso Unión Radio: ¿vulneró también la operadora la libre competencia? Sea como fuere, lo cierto es que a pocos meses de que se decida formalmente si la fusión digital sigue adelante o no, las dos empresas implicadas en la misma han tenido que encajar críticas a sus actividades en el mercado mediático.

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