Nº 517
15/7/2002

Inquietud en Prisa y refuerzo para Telefónica

LA CRISIS RECOMPONE LOS MEDIOS

La reforma del Ejecutivo va a tener también efectos sobre el panorama mediático. El nuevo gabinete se enfrenta a dos años cruciales -con elecciones municipales y generales a la vista-‑ y Aznar no está dispuesto a dejarse comer terreno. En el centro del huracán se encuentra la fusión de las plataformas digitales: el grupo Prisa negoció la operación con condiciones ventajosas, pero ahora se enfrenta a los problemas económicos de su socio francés Vivendi y a las dificultades que tendrá Rodrigo Rato -principal valedor de la fusión- para defenderla. Mientras Telefónica sale reforzadacon la prevista llegada de Javier González Ferrari a la presidencia de Onda Cero.

Por Fermín Núñez

La recomposición del esquema de Gobierno de Aznar ha comenzado y va a terminar en los medios. Y es que tras una etapa de pérdida de influencia sobre la prensa más afín al Partido Popular -materializada en la crisis de Telefónica y las ventas de ABC al grupo Correo y Vía Digital a Prisa (disfrazadas ambas de fusión)‑ el presidente y la mayoría de sus colaboradores parecen recordar ahora que en gran medida están donde están gracias a una parte importante de la prensa. Por eso en las últimas semanas, antes incluso de plantear la reforma del Ejecutivo, Aznar había comenzado ya a mover ficha para recuperar el control sobre sus medios. Como ya contó EL SiGLO el pasado 17 de junio en el artículo El Gobierno intenta controlar la fusión digital, movimiento se materializaba en la colocación de los hombres de confianza del presidente al frente de medios afines al Gobierno: por un lado, el periodista Ernesto Sáenz de Buruaga era nombrado máximo ejecutivo del medio estrella deTelefónica, Antena 3 TV; por otro, el ex secretario de Estado de Comunicación, Pedro Antonio Martín Marín, conseguía situarse como jefe supremo de Admira, la filial mediática de la operadora.

Ambos han entrado en sus respectivos puestos ejerciendo desde el primer día. Según fuentes cercanas a Antena 3, Buruaga (muy ligado a la familia Aznar) ha abordado importantes cambios de cara a la temporada que viene y dará más espacio a periodistas de la órbita gubernamental como Isabel San Sebastián, que ha logrado con su Primer Café un buen nivel de audiencia. Por su parte, Martin Marín -vinculado obviamente al PP­ también ha demostrado tener mano firme en su llegada al precipitar la fulminante salida del presidente de Onda Cero, Juan Kindelán (protagonista de una batalla interna contra estrellas de la cadena como Luis del Olmo y colaboradores como el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez) y sustituirlo por Javier González Ferrari. Fuentes cercanas a Radio Televisión Española (RTVE) afirman que este periodista curtido en todos los ámbitos (especialmente en el audiovisual), había manifestado durante los últimos meses en varias ocasiones su deseo de abandonar la Dirección General del Ente Público. Algo. que finalmente Aznar ha permitido, recompensando así el evidente desgaste que ese cargo ha producido en el prestigio profesional del periodista. La presidencia de Onda Cero cierra un ciclo para Ferrari, cuya carrera se ha desarrollado en gran parte en las principales cadenas radiofónicas del país (Ser, COPE, la extinguida Antena 3­Radio, la propia Onda Cero y Radio Nacional de España). Martín Marín incluso habría preparado su llegada con antelación fichando previamente a José Luis Orosa, compañero suyo en RTVE (en donde desempeñó labores de redactor jefe, editor y director del Telediario 24 horas, y posteriormente el puesto de director gerente de Comunicación.)

Junto a estos cambios, el nuevo diseño de Gobierno de Aznar va a tener a buen seguro efectos sobre la fusión de las deficitarias plataformas digitales Canal Satélite (del grupo Prisa) y Vía Digital (de Telefónica). Firmada a principios del mes de mayo entre los presidentes de ambas compañías, Jesús Polanco y César Al ierta, la teórica fusión repartía en partes iguales el grueso de las acciones de la nueva plataforma única entre Prisa, Telefónica y Vivendi, socio francés de la primera, dejando en la práctica a Polanco como gestor principal de la empresa naciente. Pero el optimismo inicial de Prisa respecto a la operación se ha tornado nerviosismo y desesperanza pocas semanas después, cuando diversos acontecimientos económicos y políticos hacen presentir dificultades en la consecución con éxito de la misma.

En primer lugar, la fuerte crisis en la que está inmersa Vivendi, que arrastra un calvario de deudas y pérdidas millonarias y graves problemas de imagen tras la salida de su presidente Jean Marie Messier, podría afectar no sólo a su 21,3% de participación en la filial audiovisual de Prisa, Sogecable, y al propio equilibrio en la fusión si, como afirman muchos analistas, el nuevo responsable del grupo francés, Jean René Fourtou, se ve obligado a deshacerse de alguno de sus activos más rentables para hacer frente a sus múltiples acreedores. Aunque los portavoces oficiales de Prisa restan importancia a esta crisis y aseguran que el pacto de accionistas entre Vivendi y la compañía sigue firme e impide que hasta finales de 2003 ninguna dé las dos puedan vender su parte en la plataforma, lo cierto es que la ligazón financiera y de contenidos entre ambas es tan intensa que un supuesto despedazamiento de la francesa tendría consecuencias imprevisibles en el futuro de Sogecable.

El otro inconveniente importante que se ha presentado para Prisa es que la propia crisis del Gobierno no ha fortalecido a quien ha sido el principal valedor de la fusión en el Ejecutivo, Rodrigo Rato. Pese a lograr quedarse con sus cargos de vicepresidente segundo y ministro de Economía, a Rato le va a ser aún más difícil defender la fusión ante compañeros que sí han reforzado su posición en el gabinete, como Rajoy o Acebes, si finalmente es el Gobierno español el encargado de tramitar el expediente sobre la operación. De momento, la documentación permanece todavía en Bruselas, en donde la Comisión Europea debe decidir antes del 5 de agosto si da luz verde a la fusión o abre un expediente para investigar más a fondo si repercute sobre la competencia. Pero todo hace pensar que el Gobierno español, como ya hizo el italiano hace dos meses en un caso similar, pedirá que la Comisión le ceda esa decisión, en cuyo caso Prisa tendrá todavía menos posibilidades de ver funcionando una plataforma única bajo su control. El Gobierno de Aznar podría imponer duras condiciones a Polanco, como desinvertir en otros activos audiovisuales que posee Prisa o instar al grupo a dar más protagonismo a Telef6nica dentro de la plataforma única.

Mientras esperan atentos algún nuevo movimiento, en el grupo de Polanco siguen cerrando acuerdos para aumentar su peso específico en el mercado español. El último de ellos se ha conseguido con el grupo Zeta, al que Polanco deseaba acercarse desde la muerte de su fundador Antonio Asensio. Fruto del mismo, ambas compañías van a editar un nuevo suplemento llamado Dominical que se comercial izará junto a cabeceras regionales de ambos grupos como El Periódico de Cataluña, La Voz de Asturías, El Correo de Andalucía, El Periódico de Extremadura, Córdoba o El Día de Valladolid.

Este acuerdo ha hecho finalizar a su vez el que tenían firmado Zeta y el grupo Correo en la sociedad Mediática Gestora de Medios ‑Mitora de ByN Dominical‑‑‑. A partir de septiembre Correo sacará un nuevo suplemento con su cabecera ABC editado por Taller de Editores (TESA), responsable de la publicación de otros como El Semanal,,El Semanal TV y MH. Mujer de Hoy.

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