Nº 513
17/6/2002

Más poder para Telefónica en la futura plataforma y del PP en Admira

EL GOBIERNO INTENTA CONTROLAR LA FUSIÓN DIGITAL

El anuncio de fusión de las plataformas digitales de Telefónica y Prisa ha desencadenado una reacción virulenta en el seno del Partido Popular y en sus medios que ni siquiera Aznar preveía. El presidente del Gobierno ‑que había dadosu consentimiento a la operación‑ estaría ahora sopesando la idea de recuperar el control político sobre la misma ante la presión de un sector importante de su partido. Un intento que pasa por mermar la posición adquirida por el presidente de Prisa, Jesús Polanco, en el seno de la misma, forzando una reforma de los estatutos o la entrada en la nueva sociedad de algún otro grupo de comunicación.

 

Por Fermín Núñez   

El acuerdo de fusión de las televisiones de pago Vía Digital (de Telefónica) y Canal Satélite Digital (de Prisa) ha levantado ampollas en un sector amplio del PP e incluso en el mismo Gobierno. Hasta ahora, el único de sus miembros que se ha atrevido a levantar la voz contra la operación ha sido el ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, que calificó públicamente su resultado de 'insufrible monopolio privado" (como describió El SIGLO en La fusión digital desata un tormenta en el Gobierno, n0508). Pero desde entonces, conforme han ido desvelándose los pormenores y posibles consecuencias del acuerdo, esa corriente de opinión va siendo secundada por un sector cada vez más amplio del PP y por algunos de sus medios de comunicación más afines, como El Mundo o La Razón, que han sido muy críticos con el mismo.

La inicial incertidumbre que produjo la foto de¡ apretón de manos entre los presidentes de Telefónica y Prisa -César Alierta y Jesús Polanco-se ha vuelto crispación entre el sector más duro de¡ partido al hacerse público que el propio presidente Aznar había sido informado por Alierta de la fusión y había

.dado su consentimiento a la misma. Ese sector, encabezado por Cascos, ha luchado desde la llegada al poder de¡ PP en 1996 por crear en torno a Telefónica un imperio mediático afin al Gobierno de Aznar y no parece estar dispuesto a ceder un ápice de poder a su tradicional enemigo Polanco. Y menos mediante una "fusión" que supone la absorción de Vía Digital por parte de Prisa, que conseguirá la gestión de¡ nuevo ente.

El asunto ha tomado tal cariz que incluso algunos ministros como Josep Piqué o Ángel Acebes manifestaron su disconformidad con la operación en el Consejo de Ministros del pasado 10 de mayo. Además ‑según afirman fuentes solventes consultadas por EL SIGLO‑, las presiones directas han llegado al propio Aznar desde algún miembro destacado de su Gobierno con el fin de que reaccione ante lo que muchos consideran una inaceptable pérdida de la "batalla de los medios' después de que, teniendo mayoría absoluta, el PP se dejase arrebatar una cabecera tan embiemática como ABC por el Grupo Correo.

Ante la opinión p6blica, los populares aparentan tranquilidad y mesura: no hay que olvidar que los aspirantes a suceder a Aznar ya

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