Nº 429
25/9/2000

Incierto futuro para los informativos de la cadena

Presiones políticas en Telecinco

Los Informativos de Telecinco asumen una nueva e incierta etapa después de que los responsables de la cadena hayan decidido destituir a su director y artífice de su éxito, Luis Fernández, y sustituirle por Juan Pedro Valentín. Algunas fuentes apuntan a que este cese es consecuencia directa de la línea independiente del Ejecutivo que la cadena ha mantenido en los últimos tiempos, y afirman que ha sido causado por las “presiones del Gobierno”.

Juan Pedro Valentín ha sido nombrado hoy director de Informativos Telecinco en sustitución de Luis Fernández, que acaba de abandonar el cargo para iniciar una nueva etapa profesional”. Con este escueto párrafo ha explicado Telecinco el relevo del que ha sido durante los cuatro últimos años el abanderado de sus informativos. Nada sospechoso, de no ser porque Fernández ha convertido en sus cuatro años de labor a Informativos Telecinco en una referencia dentro del panorama televisivo del país, introduciendo la primera redacción digital, obteniendo el Premio Ondas de Televisión en 1999 y consiguiendo algo, si cabe, más importante en el mundo de la comunicación actual, una cuota de pantalla envidiable. ¿Por qué entonces destituir al verdadero artífice de estos éxitos?

En los pasillos de la cadena, los comentarios se han desatado inmediatamente acerca de que la destitución de Fernández se ha debido a supuestas presiones del Gobierno de José María Aznar, con el que los informativos de la cadena han venido siendo críticos en los últimos tiempos. Algunos medios, como Interviú o la cadena Ser, ubican incluso el desencadenante del despido en la fiesta de aniversario de Telecinco, en la que el presidente Aznar le hizo un comentario al responsable del Grupo Correo, Alejandro Echevarría, sobre la “cera” que le daban en los informativos de Telecinco (cadena dependiente de este grupo). Por aquel entonces, a principios de marzo, el Grupo Correo intentaba conseguir una de las 10 licencias de radio digital que el Gobierno había ofertado. El resultado del concurso se dio a conocer dos días antes de que se celebraran las elecciones generales, el 10 de marzo: la oferta del Grupo Correo no fue adjudicataria de ninguna licencia. Según afirman los medios antes citados, días después de las elecciones, el secretario general del PP, Javier Arenas, y el que más tarde sería ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, se reunieron con Alejandro Echeverría. En esa reunión, la dirección de Telecinco accedió a despedir al máximo responsable de sus informativos. Poco más tarde, el Gobierno anunció que sacaría dos nuevas licencias de radio a concurso, por lo que siguiendo esta serie de acontecimientos, cabe sospechar que, una vez despedido Luis Fernández, Correo se beneficiará de una concesión cuando se resuelva el concurso en el próximo mes de octubre.

Otra posible razón, complementaria a la anterior, puede estar en el ámbito interno de la propia cadena. En este sentido, no deben pasarse por alto los movimientos dentro del mando de Telecinco. El magnate Silvio Berlusconi –líder de la oposición de derechas italiana y no muy lejano a Aznar en sus posiciones ideológicas– es ahora el dueño (más información en las páginas 6 y 7 de este número). La gestión, sin embargo, la ha conseguido hasta ahora llevar el Grupo Correo. Pero la destitución de Luis Fernández hace pensar que la parte italiana del accionariado podría haber tomado las riendas de su televisión.

Sin embargo, existen dos hechos relevantes que contradicen lo anterior. Por un lado, otras fuentes de la cadena opinan que existía una disensión interna de Luis Fernández con otros directivos desde hace por lo menos un año. Por otro, el sustituto, Juan Pedro Valentín, es “un hombre completamente independiente”, según fuentes de su entorno personal y profesional. De hecho, comenzó su carrera trabajando para el diario El País (del Grupo Prisa), y después en Telemadrid (1992) y en Telecinco (1997), en donde hasta ahora era subdirector de Informativos. Por ello, su nombramiento sólo podría explicarse interpretándolo como una designación transitoria “en funciones”, con el fin de provocar un futuro relevo de mayor calado que no supusiese un cambio tan radical en la línea editorial de Telecinco.  

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