Nº 423
17/7/2000

Mientras Sopena dimite como director de COM Ràdio

PUJOL NO ADMITE CAMBIOS EN TV3

Los medios públicos están en el centro de la polémica política en Cataluña. Maragall ha convertido en uno de sus principales objetivos de oposición la reforma de la Corporación Catalana de Radio y Televisión (CCRTV) dependiente de la Generalitat. A pesar de ello y del apoyo de ERC y de IC-V, el líder socialista no ha conseguido que en TV3 se mueva nada, ni siquiera después de la reciente dimisión de Enric Sopena como director general de COM Ràdio, emisora participada por la Diputación, el Ayuntamiento de Barcelona, y otros con alcaldes progresistas.

Jordi GARCIA SOLER (Barcelona)

A pesar de los muchos meses transcurridos desde la celebración de las últimas elecciones autonómicas catalanas, y a pesar también de los muchos meses pasados desde que Jordi Pujol designó a Miquel Puig como nuevo director general de la CCRTV en sustitución de Jordi Vilajoana, ahora consejero de Cultura de la Generalitat, lo cierto es que en las emisoras de radio y televisión autonómicas no se advierte ningún cambio. Aunque Miquel Puig es desde hace años un destacado militante convergente que ha ocupado relevantes cargos en el propio Gobierno de la Generalitat, en un primer momento su designación como nuevo director general de la CCRTV fue aceptada por el conjunto de las fuerzas políticas catalanas. Así lo confirmó el recién nombrado Consejo de Administración de la CCRTV, que aceptó su nombramiento de forma consensuada tras conocer sus intenciones de proceder a una profunda reforma.

Mientras, en un acto que ha querido servir de ejemplo pero que por ahora nadie parece dispuesto a seguir, el periodista Enric Sopena, que durante los últimos años venía ejerciendo la dirección de la ACL, y por tanto también de COM Ràdio, ha dimitido de su cargo, mientras desde las Administraciones Públicas que controlan el Consorcio de Comunicación Local y la ACL –de clara mayoría socialista, aunque con buen número de representantes de las restantes formaciones políticas catalanas– se ha anunciado la intención de proceder de forma inmediata a la reforma de sus estatutos, para que todos los partidos participen directamente en su gestión.

Ni siquiera tras este gesto parece que en la CCRTV vayan a producirse cambios importantes en su cúpula directiva. Todo apunta a que desde la misma Presidencia de la Generalitat se torpedea todo posible cambio en esa cúpula directiva, ocupada en concreto por Lluís Oliva en Televisió de Catalunya –esto es, TV3 y Canal 33– y por Joan Maria Claveguera en las Emissores de la Generalitat –esto es, Catalunya Ràdio, Catalunya Informació, Catalunya Música y Catalunya Cultura–, el potente grupo de emisoras de radio y televisión propiedad de la Generalitat. A pesar de los compromisos que el nuevo director general de la CCRTV, Miquel Puig, contrajo con los miembros de su Consejo de Administración, y a pesar también de los compromisos por él mismo contraídos con los comités de empresa e importantes grupos de profesionales de ambas empresas filiales, cada vez parece más claro que desde la misma Presidencia de la Generalitat se impide que prospere cualquier movimiento.

La dimisión de Sopena ha vuelto a poner de actualidad el debate de la tan traída y llevada renovación y reforma de la cúpula directiva de la CCRTV. No obstante, en su última comparecencia ante la comisión de control del Parlamento autonómico, su director general reiteró que no se producirían relevos y conminó incluso a los diputados a no exigirle cambios. “Si he decidido que Oliva y Claveguera sigan –dijo Miquel Puig–, es un tema que no debería ponerse en cuestión. Creo que tengo derecho a exigir que no se me condicione en este asunto”.

En medios de la oposición parlamentaria –esto es, tanto en el grupo de PSC-CPC como en los de ERC e IC-V, e incluso de forma mucho más matizada en el del PP–, las palabras del director general de la CCRTV causaron sorpresa, cuando no estupor, ya que había sido el propio Miquel Puig quien en sus primeras sesiones con su recién nombrado Consejo de Administración se había comprometido solemnemente a proceder a una amplia reforma y renovación de la CCRTV, con importantes cambios en sus cúpulas directivas. No obstante, cada vez está más claro que sus promesas difícilmente se convertirán en realidad, básicamente porque desde la misma Presidencia de la Generalitat no se desea que se produzcan cambios significativos entre los principales directivos de las emisoras de radio y televisión autonómicas.

Por el momento Miquel Puig únicamente ha procedido a un solo nombramiento, al de un adjunto a la Dirección General de la CCRTV, que tomó posesión de su cargo el pasado día 10 de julio. Se trata de Josep Manuel Ferrer Pagès, nacido en Barcelona en 1955, ingeniero químico y diplomado en Gestión y Administración de Empresas, además de censor auditor de cuentas. En su historial profesional Ferrer Pagès cuenta con más de 10 años de experiencia en Arthur Andersen, así como el de haber sido hasta su reciente nombramiento director adjunto al presidente de Industria Española del Poliéster (Inespo). Sin experiencia alguna en el sector audiovisual ni conocimientos en el mundo de la comunicación, parece claro que la labor del nuevo adjunto al director general de la CCRTV deberá centrarse fundamental y casi exclusivamente en la gestión empresarial de este ente público y de sus empresas filiales, que vienen arrastrando de modo endémico un déficit creciente.

Desde la celebración de las pasadas elecciones autonómicas el debate sobre el sector audiovisual ha ocupado buena parte de la atención del Parlamento de Cataluña. Nada tiene ello de extraño, ya que en todos los estudios de opinión pública publicados durante los últimos años se destaca como uno de los principales logros de los sucesivos Gobiernos de la Generalitat presididos por Jordi Pujol haber puesto en marcha sus propias emisoras de radio y televisión, que desde su misma creación, en 1983, ocupan importantes puestos en los rankings de audiencia en Cataluña. Este éxito popular, cada vez más relativizado ante la competencia creciente, tiene su reverso en las críticas que dichas emisoras reciben tanto desde las fuerzas políticas opositoras como desde muy amplios sectores de la sociedad catalana.

A estas alturas, transcurrido ya con creces el habitual tiempo de gracia concedido por la oposición a todo nuevo cargo público tras su toma de posesión, desde las fuerzas políticas que conforman en la actualidad la oposición parlamentaria al actual Gobierno de Jordi Pujol parecen prosperar las tesis de quienes creen que poco o nada va a cambiar en la CCRTV con el nuevo director general, a quien consideran totalmente maniatado desde la misma Presidencia de la Generalitat. El en un principio muy ambicioso plan de reforma y renovación consensuado por Miquel Puig con los miembros del Consejo de Administración de la CCRTV parece haber quedado olvidado en el baúl de los recuerdos, al igual que sus promesas de cambios importantes y significativos en la cúpula directiva de TV3 y Catalunya Ràdio.

Miquel Puig proponía que TVC tuviese “tres canales en abierto con personalidad propia, tres canales con imagen de marca diferenciada para un público definido”: TV3, con un modelo familiar y con el objetivo de ser líder de audiencia; Canal 33, con una programación selecta para no adictos a la televisión, y el Canal Súper 3, de contenidos sólo infantiles. Proponía también algunos importantes cambios en la estructura de gestión de las empresas filiales, con la creación de la figura del productor ejecutivo de informativos, una sola redacción compartida entre radio y televisión, y la conversión de la CCRTV en el motor de la industria audiovisual catalana. Pasados ya bastantes meses después de su toma de posesión, poco o nada es lo que se ha avanzado en esta línea, mientras que tanto Lluís Oliva como Joan Maria Claveguera aparecen confirmados de hecho como directores de las empresas filiales de la CCRTV, esto es, Televisió de Catalunya y Emissores de la Generalitat, respectivamente.

Entre los profesionales que trabajan en estos medios cunde de nuevo la desazón y el desánimo al ver de nuevo frustradas sus esperanzas de cambio y renovación. Así lo han expresado de forma reiterada, tanto mediante comunicados públicos como a través de reuniones diversas, los miembros de sus comités de personal y sus representantes sindicales, en especial los del Sindicato de Periodistas de Cataluña (SPC).

Tampoco en la renovación del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), otra de las cuestiones relacionadas con el sector audiovisual catalán que habían despertado importantes expectativas de cambio, se ha avanzado sustancialmente. La elección de los nueve miembros del nuevo Consejo Audiovisual de Cataluña, consensuada entre todas las formaciones parlamentarias catalanas, se ha visto empañada con el nombramiento de un hasta ahora diputado de CiU, Francesc Codina, ya que por la relevancia de su militancia partidista parece muy difícil que pueda mantenerse en la posición de independencia que su nuevo cargo público exige y requiere.         

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