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Nº 629 - 20 de diciembre de 2004

Zapatero dijo la verdad

La comparecencia del presidente Zapatero ante la comisión del 11 de marzo, ha demostrado, sobre la base de, pruebas fehacientes de los servicios de Inteligencia, que el trágico atentado fue perpetrado por el terrorismo internacional. ETA no ha tenido ninguna participación. No hay colaboración entre uno y otro terrorismo. Pero, a pesar de que no existe el mas leve indicio para la duda, el PP no se apea del burro. Y repite, erre que erre, que hay un autor intelectual oculto, una conspiración, aunque, haya quedado claro que tal cosa no existió en ningún momento.

Zapatero tiene toda la razón cuando afirma que hubo engaño masivo por parte del PP y, mas concreta
mente, de Aznar, Acebes y Zaplana, que acusaron hasta el último minuto a ETA sin el menor indicio
material para fundarlo. Fueron los ciudadanos, con gran instinto, los que descubrieron que el Gobiemo
Aznar intentaba una vez más engañarles -como había intentado hacer cuando la huelga general o
en ocasión del hundimiento del o sobre su participación en la declaración de guerra a Iraq en las
Azores-, fueron ellos los que con acierto decidieron reflexionar en voz alta ante los locales del PP, en vez de hacerlo tranquilamente en casa, como sucede en circunstancias normales.

Dos cuestiones se plantean ante el empecinamiento peligros del PP. Por qué se produjo el engaño en marzo? ¿Por qué la tozudez en sostenella y no enmendalla cuando ya no hay dudas?

A la primera, no veo mas que una explicación, que originó su propia tozudez: que convencidos de las escasas posibilidades de ganar las elecciones, pensaron que lo que haría inevitable su derrota sería la confirmación de la pista islamista fanática, que los votantes relacionarían con su complicidad en la invasión de Iraq. Y que desde el primer momento decidieron mantener el engaño hasta pasada la jornada del domingo.

Si no fuera por eso, ¿por qué otras causas hubieran negado la evidencia islamista?

¿Y por qué siguen en las mismas? Porque intentan deslegitimar al Gobierno salido del voto ciudadano en esas elecciones. Aquí aparece, a mi juicio, el carácter tradicionalista y autoritario de la derecha española que representan personajes como el trío citado, en el que resurgen todos los resabios antidemocráticos que caracterizaron a dicha derecha. "El jefe no se equivoca nunca", coi-no decían hace setenta años las derechas de la época Aznar no aceptará nunca un error, una equivocación. Es un político de la derecha de los años treinta del siglo XX y por consiguiente un potencial peligro para las libertades democráticas como ya se vio cuando dispuso de mayoría absoluta.

En los años 70 de dicho siglo vivimos con la espera nza de que el centro-derecha, la UCD dirigida por Adolfo Suárez, era el signo de que la derecha española se había centrado, democratizado. Pero la esperanza se marchito pronto. Sin coibargo, yo quiero creer que políticos como Rajoy, y más aún Gallardón, son distintos y viven en esta época. Y quiero creer que no están solos, En una democracia como la que existe hoy en España, quiero creer que son ya mas las gentes nacidas y desarrolladas en círculos de la derecha que no se apuntan a una política autoritaria, construida sobre medias verdades y mentiras engañosas que amenazan la convivencia de los españoles.

Piensen todos en lo tremendo que resulta que el Sr. Fraga aparezca hoy casi como la izquierda del PP... ¿No resulta significativo?

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