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| Nº 623 - 8 de noviembre de 2004 |
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En cualquier caso... Cuando estas líneas vean la luz se conocerán ya los resultados de las elecciones norteamericanas, pero al escribirlas con la antelación obligada por los plazos que impone la impresión de un semanario, ignoro quién ha ganado en esta contienda que ha apasionado al mundo entero. Todavía albergo la esperanza de que Bush haya sido derrotado, de que lis trampas que el absurdo sistema electoral de FE UU, permite no haya arruinado la posibilidad de un cambio de Administración que nos permta contemplar con más confianza el futuro del planeta. Pero al decir esto no oculto que lo hago con serios temores de que la realidad sea otra vez adversa. En cualquier caso, sea cual sea el resultado considero oportuno algún comentlario sobre lo que va a suceder al día siguiente de estas elecciones. Si por desgracia gana Bush, va a ejercer sobre Europa, en primer lugar, así como sobre el conjunto de la ONU, una tremenda presión para que ésta se comprometa y se solidarice con su política unilateralista. Nos van a decir que no podemos dejar solos a EE UU bregar con el avispero iraquí, que la solidaridad trasatlantica y occidental nos obligan a implicarnos en lo que, han llaniado "guerra mundial contra el terrorismo". En muchos países -si no en todos- hay políticos, incluso con pedigrí de izquierdas, demasiado proclives a seguir los pasos de EE UU, en nombre del realismo y de la geopolítica. Y, si la ONU cede a estas presiones, nos veremos más tarde implicados también en la ampliación del terreno de operaciones en el Medio Oriente que prevé el Plan Amplio de Bush para esta zona. Bush habrá ganado la partida en toda regla y estaremos de lleno en la más estúpida y cruel guerra entre civilizaciones y culturas, originada por el petróleo. Si ha ganado Kerry, como deseamos, este peligro no desaparecerá totalmente. Aunque cabe esperar que la movilización popular que en tal caso le habría dado la victoria se prolongue presionando a favor de la paz, lo cierto es que Kerry en su campaña ha dado a entender que el contaría con un apoyo internacional que Bush no fue capaz de obtener. ¿Para qué? No ha quedado claro que sea para obtener la paz. La, campaña electoral se ha desenvuelto en un ambiente tal de terror, creado por Bush, que probablemente la noción de seguridad ha dominado sobre la paz y acercamiento entre culturas y civilizaciones, sin la que no hay seguridad posible. Y tampoco faltarían las presiones para implicar a la ONU, de una u otra manera, en la guerra. Sin embargo, en los últimos días se produjo un acontecimiento importante que los dos candidatos coincidieron en despachar con una amenaza. Fue el extracto transmitido por una emisora árabe del mensaje de Bin Laden. Al célebre terrorista se le puede capturar y juzgar, aunque la cosa haya sido hasta ahora imposible. Pero, ¿no merecería la pena escucharle? Su discurso, sin duda el de un político inteligente -ya oigo a un corro de increpadores rasgándose las vestiduras porque doy ese calificativo a un hombre que practica el terrorismo, pero, ¿acaso no son terroristas también políticos como Bush y Sharon?- merece la pena ser escuchado. Por lo menos así han debido pensarlo las televisiones norteamericanas y europeas que se han hecho eco de él. ¿Y qué ha dicho Bin Laden? Después de explicar que el ataque a las Torres Genielas ftie uni respuesta al que los israelíes, apoyados por la VI Flota americana, hicieron a las torres del Líbano y a los implacables ataques contra el pueblo palestino, Bin Laden afirma, según informaciones de prensa: "Vuestra seguridad no está en manos de Kerry, de Bush o de Al Qaeda, está en vuestras manos. Cualquier Estado que amenace nuestra seguridad se asegura automáticamente su propia inseguridad... A los americanos les hablo sobre la mejor manera de evitar otro desastre... No amenazar la seguridad de los musulmanes...". Bin Laden puso el ejemplo de Suecia como país que respeta esa seguridad y con ello garantiza la propia... Si cientos de millones de musulmanes pueden sentirse identificados con estas palabras, ¿no valdría la pena que en Occidente reflexionemos sobre ellas? |