| Hemeroteca | Lista Punto de vista |
![]() |
|
| Nº 622 - 1 de noviembre de 2004 |
|
El que fue a Sevilla perdió su silla Este
José María Aznar no dejará de sorprendernos nunca.
En vísperas de la invasión de Iraq aseguraba muy serio:
"Créanme Sadam posee armas de destrucción masiva".
Hablaba como si las hubiera controlado con sus propios ojos en Bagdad.
Después de, las Azores, en las que decidió la invasión
junto con Bush y Blair, afirmaba que las tropas españolas no participaban
en la operación como invasoras, sino con "fines humanitarios".
Juraba y perjuraba que él no había atacado Iraq. Estuvo
asegurando hasta que perdió las elecciones que el atentado del
11-M era obra de ETA para que no se supiera que era una venganza del terrorismo
islámico por haber compartido con Bush y Blair la responsabilidad
de una guerra que la mayoría de los españoles condenaban. Esta enormidad salió de, su boca en una conferencia en la que la entrada costaba doscientos dólares! No se sorprenda el lector, esos doscientos dólares no se los embolsaba Aznar; estaban destinados al fondo de campaña del Partido Republicano de FE UU. De todos modos podemos imaginar que el lujo de pagar esa cantidad para oír un discurso de Aznar sólo podían permitírselo algunos portorriqueños ricos; el verdadero pueblo se concentró a las puertas del local y en un castellano perfecto dedicó al presidente de honor del PP, todos los epítetos malsonantes que les inspiraba su conducta, que fueron muchos, Los seguidores del PP en España se estarán preguntando ahora que razones inspiran a quien todavía sigue presidiéndoles para mostrar tan perenne fidelidad a mister Bush. También nos lo preguntamos otros muchos. Podría tratarse de simple tozudez en el error, del "sostenella y no enmendalla". Pero en este caso el refrán español "piensa mal y acertarás" viene al pelo. Terno que Aznar esté calculando que la victoria de Bush sea el seguro de su regreso personal a la política. Muy probablemente, el presidente de Honor del PP imagina que la victoria de Bush va a reforzar las posiciones de la extrema derecha internacionalmente. Y que entonces él, que pese a haber dimitido voluntariamente la presidencia de su partido parece más b¡en arrepentido de haber dejado el cargo a Mariano Rajoy -un gallego demasiado indolente y abúlico para el gusto de los demás fieles seguidores del hombre de Quintanilla de Onésimo-, volvería a los mandos que ahora lamenta haber cedido. Y todo volvería a ser como antes... Pero el pasado no se, repite fácilmente. Incluso aunque ganara Bush -y eso esta por ver-, en España hay otro refrán, "el que fue a Sevilla perdió su silla", que en los partidos políticos españoles desde la Transición parece cumplirse plenamente. Y aunque así no fuera, hay que confiar en que el pueblo español, mayor de edad se resista a hacer depender su voto de los designios de Bush. |