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Fraga
a la izquierda del PP
Quién
nos los iba a decir! La deriva hacia la extrema derecha de la cúpula
del Partido Popular montada por José María Aznar a partir
de aquel Congreso en el que Fraga rompió solemnemente en público
la carta en la que en signo de fidelidad el joven líder le entregaba
su dimisión con la fecha en blanco, ha hecho el milagro. Don Manuel
aparece hoy situado en la izquierda del PP, con las posiciones más
autocríticas y más abiertas que hoy se dan en éste.
"El diablo sabe más por viejo que por diablo" dice el
proverbio, y Fraga, ex ministro de Franco, y una de las figuras más
significativas en la historia reciente de las tendencias autoritarias
y dictatoriales de la derecha tradicional española, acumula a la
edad que ha alcanzado una enorme experiencia política que le permite
ver con mucha más claridad que las nuevas generaciones de cuadros
populares los peligros de marginación y de crisis que amenazan
al partido de la derecha española. Y, probablemente, Fraga además
tiene un sentido del interés de Estado del que carecen sus epígonos.
Porque el espectáculo de los Rajoy, los Aznar, los Zaplana, los
Acebes y Cía. a los quince días de haber pasado a la oposición
es patético y muestra sobre todo su inmadurez política.
Tuvieron el viento macroeconómico mundial en popa todo el tiempo
que duró su Gobierno y pensaron que el milagro era obra suya. Llegaron
a concebir que sus meteduras de pata eran genialidades que los españoles
no entenderían, pero que estaban condenados a avalar. Bendecidos
por RoucoVarela y bien vistos en el Vaticano estaban convencidos de que
todo el monte era Perejil. El decretazo, el Prestige, una
ley de calidad de la educación impuesta contra la opinión
de casi todos los interesados, eran libertades que su poder se tomaba,
casi por derecho divino. Su jefe Aznar, consciente de que la mayoría
de los españoles estaba en contra de la guerra, nos embarcó
en la invasión de Iraq convencido de que eso le iba a permitir
salir gloriosamente de la presidencia de] Gobierno impulsado hacia las
alturas de la política mundial.
El electorado se hartó y les mandó el 14-M a hacer una cura
de humildad en la oposición. Pero no pueden encajarlo, es superior
a sus fuerzas. La derecha española no puede perder el poder así
como así, como lo pierde cualquier partido en democracia. ¿Quién
es ese sonriente y modesto Zapatero para ganarles las elecciones a ellos?
¡Nada menos que a ellos! Eso es robarles algo que por derecho divino
les corresponde.
La única voz disonante, razonable que se ha dejado oír en
el PP, es la de Don Manuel Fraga. Por radio le escuché hace unas
horas criticar las guerras preventivas y negar la validez en esta época
del dicho clásico "si quieres la paz, prepara la guerra".
Antes había defendido la necesidad de reformar la Constitución
y de buscar consensos amplios para consolidar el Estado de las autonom
ías. U na actitud i ntel ¡gente que reconoce realidades modernas.
¿Va a ser la única que provenga del PP? En Galicia ya ha
hablado algún personaje popular que ha dado la voz de que
Fraga está ya superado, gagá, cuando los años parecen
haberle procurado una cordura de la que están muy alejados los
que en otro tiempo le rendían pleitesía.
Puede resultar hasta estrambótico que un hombre, como yo, que siempre
fue un adversario político de Fraga, tome hoy la pluma para elogiar
algunas de sus últimas posiciones. Porque además tampoco
tengo idea de hasta dónde va a llegar Manuel Fraga defendiéndolas.
Pero me ha parecido un hecho muy singular, digno de subrayarse, que este
hombre político que siempre se distinguió por sus visiones
de derecha dé muestras de cordura como las citadas.
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