Nº 602 - 10 de mayo de 2004

Fraga a la izquierda del PP

Quién nos los iba a decir! La deriva hacia la extrema derecha de la cúpula del Partido Popular montada por José María Aznar a partir de aquel Congreso en el que Fraga rompió solemnemente en público la carta en la que en signo de fidelidad el joven líder le entregaba su dimisión con la fecha en blanco, ha hecho el milagro. Don Manuel aparece hoy situado en la izquierda del PP, con las posiciones más autocríticas y más abiertas que hoy se dan en éste. "El diablo sabe más por viejo que por diablo" dice el proverbio, y Fraga, ex ministro de Franco, y una de las figuras más significativas en la historia reciente de las tendencias autoritarias y dictatoriales de la derecha tradicional española, acumula a la edad que ha alcanzado una enorme experiencia política que le permite ver con mucha más claridad que las nuevas generaciones de cuadros populares los peligros de marginación y de crisis que amenazan al partido de la derecha española. Y, probablemente, Fraga además tiene un sentido del interés de Estado del que carecen sus epígonos.

Porque el espectáculo de los Rajoy, los Aznar, los Zaplana, los Acebes y Cía. a los quince días de haber pasado a la oposición es patético y muestra sobre todo su inmadurez política. Tuvieron el viento macroeconómico mundial en popa todo el tiempo que duró su Gobierno y pensaron que el milagro era obra suya. Llegaron a concebir que sus meteduras de pata eran genialidades que los españoles no entenderían, pero que estaban condenados a avalar. Bendecidos por RoucoVarela y bien vistos en el Vaticano estaban convencidos de que todo el monte era Perejil. El decretazo, el Prestige, una ley de calidad de la educación impuesta contra la opinión de casi todos los interesados, eran libertades que su poder se tomaba, casi por derecho divino. Su jefe Aznar, consciente de que la mayoría de los españoles estaba en contra de la guerra, nos embarcó en la invasión de Iraq convencido de que eso le iba a permitir salir gloriosamente de la presidencia de] Gobierno impulsado hacia las alturas de la política mundial.

El electorado se hartó y les mandó el 14-M a hacer una cura de humildad en la oposición. Pero no pueden encajarlo, es superior a sus fuerzas. La derecha española no puede perder el poder así como así, como lo pierde cualquier partido en democracia. ¿Quién es ese sonriente y modesto Zapatero para ganarles las elecciones a ellos? ¡Nada menos que a ellos! Eso es robarles algo que por derecho divino les corresponde.

La única voz disonante, razonable que se ha dejado oír en el PP, es la de Don Manuel Fraga. Por radio le escuché hace unas horas criticar las guerras preventivas y negar la validez en esta época del dicho clásico "si quieres la paz, prepara la guerra". Antes había defendido la necesidad de reformar la Constitución y de buscar consensos amplios para consolidar el Estado de las autonom ías. U na actitud i ntel ¡gente que reconoce realidades modernas.

¿Va a ser la única que provenga del PP? En Galicia ya ha hablado algún personaje popular que ha dado la voz de que Fraga está ya superado, gagá, cuando los años parecen haberle procurado una cordura de la que están muy alejados los que en otro tiempo le rendían pleitesía.

Puede resultar hasta estrambótico que un hombre, como yo, que siempre fue un adversario político de Fraga, tome hoy la pluma para elogiar algunas de sus últimas posiciones. Porque además tampoco tengo idea de hasta dónde va a llegar Manuel Fraga defendiéndolas. Pero me ha parecido un hecho muy singular, digno de subrayarse, que este hombre político que siempre se distinguió por sus visiones de derecha dé muestras de cordura como las citadas.

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