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Mirando
a noviembre
José
María Aznar, como jefe del Gobierno, abusando de su mayoría
absoluta en el Parlamento, se comprometió con Bush y con Blair
en la aventura de la invasión de Iraq, una operación que
hoy puede considerarse ya un fracaso sin paliativos. El presidente Rodríguez
Zapatero, con la decisión de retirar nuestras tropas de aquel país
se ha comportado como un hombre político fiel a su palabra y a
la voluntad de la aplastante mayoría de los españoles opuestos
al "ataque preventivo". Los políticos del PP no están
contentos y es comprensible, ya que el mundo ha comprobado que al embarcarse
en la invasión de Iraq estaban secuestrando la voluntad de España.
Intentaron engañar a los ciudadanos españoles, fracasaron
en su empeño de hacernos comulgar con ruedas de molino y sólo
consiguieron engañar a Bush y a Blair, que, como convenía
a sus planes, se dejaron engañar voluntariamente esperando que
la palabra de Aznar fuese la de España. No sucedió así
y la corrección que Zapatero ha hecho al rumbo del Estado no ha
perjudicado a España ni a Zapatero en el mundo. La primera prueba
ha sido el éxito del viaje a Marruecos. Vendrán otras. Zapatero
se ha convertido en un líder popular internacional mente.
La lección debería ser tenida en cuenta en los propios EE
UU. Bush ganó con trampas las últimas elecciones presidenciales.
No tomó ninguna medida para evitar la tragedia de las Torres Gemelas.
Y, por el contrario, manipuló los sentimientos del pueblo americano
para montar una operación militar a fin de controlar el petróleo
del Medio Oriente. la primera fase fue Afganistán, justificada
en la presencia allí de Bin Laden y la decisión de capturarle,
pero sólo logró controlar Kabul y aún a medias; el
resto del país se lo reparten los "señores de la guerra"
y hasta podría presumirse que el propio Bin Laden. Sin acabar con
Afganistán, mintiendo sobre supuestas armas de destrucción
masiva e inexistentes lazos entre el líder de Al Qaeda y Saddam
Hussein, y saltando por encima del Consejo de Seguridad, invadió
Iraq. Y no ha hecho lo mismo con Siria e Irán porque su máquina
de gu -erra se ha atascado en la tierra de los persas. Ahora busca tropas
en todo el mundo porque el pueblo norteamericano tampoco quiere morir
en Iraq y empieza a sospechar de las razones con que Bush ha justificado
esta guerra.
¿Qué pasaría si Bush fuese derrotado en noviembre
por el pueblo norteamericano? ¿Acaso sería eso una debacle
para EEUU?
A mi entender, lo que los EE UU podrían sufrir con esa aventura
lo están sufriendo ya y lo seguirán sufriendo mientras la
camarilla de Bush esté en el poder. Vidas, millones derrochados
en gastos inútiles, pérdida radical de prestigio en el mundo,
hostilidad general de los pueblos árabes e islámicos, alejamiento
creciente de los aliados tradicionales. Es ahora, con Bush y su política,
cuando los EE UU están en caída libre.
Pero este cuadro que debería horrorizar a cualquier ciudadano consciente
de ese gran país, cambiaría totalmente si en noviembre eligieran
una Administración capaz de corregir los terribles yerros de la
de Bush. No es la primera vez que los norteamericanos han corregido los
errores de sus gobernantes. En la segunda guerra mundial, después
de haberse comprometido a fondo con Chiang-Kai-Chek, cuando parecía
que podían engolfarse en una guerra con China, supieron retirarse
inteligentemente. Años después se enfrentaron con Corea
del Norte en una guerra para la que consiguieron cuajar una alianza militar
sostenida por la ONU, y supieron también hacer un compromiso en
el paralelo 38, en Pan-Mun-Jon. Posteriormente, encajaron la derrota de
Vietnam...
Y después de esos hechos siguieron siendo los EE UU. Si ahora se
desprendieran de Bush, también seguirián siendo los EE UU.
Mientras que la continuación de Bush abriría terribles incógnitas
para el futuro de Norteamérica y del mundo.
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