Faltan
siete días
Dentro
de siete días sabremos qué han votado los pueblos de España.
Al escribir estas líneas, sólo disponemos de sondeos profundamente
contradictorios. A las preguntas de carácter político
general, incluida la de si debe cambiar de Gobierno, o la de si la guerra
de Iracl estaba justificada, la rnayoría responde con buen sentido.
Sin embargo, en intención de voto, aunque retrocediendo lentarnente,
el Partido Popular sigue eslando por delante del PSOE. Esta contradicción
hace que todas las expectativas sigan en pie. A estas horas, si nos
atenemos a esos datos, lo rnismo pueden ganar unos que otros. Eso es
lo que explica hirientes estupideces de algunos ministros, que si se
estrenaran un poco conno paridores de torpezas, no podrían incurrir
en mas de las que están largando. Unos, como el señor
Zaplana, con un rostro de cemento. Otros, tal el señor Acebes,
con una pinta de bobalicón insuperable. Pensar que gente así
pueden seguir gobernándonos tras el 14 de marzo es sencillarnente
aterrador.
La cuestión ahora es calibrar bien las teclas a tocar en estos
últirnos días. Los de siempre dicen que los caladeros
donde están los votos que pueden decidir la victoria de la izquierda
están en el centro. Son aquellos que en el iondo piensan que
en el sisterna actual las soluciones vienen cliciadas por el determinismo
económico y que las diferencias centro izquierda y derecha son
más bien de talante personal. Éste es precisarnente el
motivo por el que la izquierda Se está yendo por el sumidero
en algunos países.
No me cansaré en insistir que el caladero de votos que puede
decidir la victoria o la derrota se encuentra en la izquierda. En una
izquierda que se ha vuelto escéptica en cuanto al PSOE, e incluso
en cuanto a IU, por razones que en el espacio de que dispongo no puedo
examinar, aunque en muchos casos el escepticismo esté originado,
sobre todo, por esa tendencia a buscar salida hacia el centro, vale
decir, al fin y al cabo, hacia la derecha. Y más allá
de este sector, en un ámbito juvenil que no entiende todavía
en qué forma votar a unos u otros puede influir en la resolución
de sus problemas. importa mirar hacia los que votan en blanco o se abstienen.
El resultado va a depender de la capacidad de llegar a estos sectores
potencialmente de izquierda. Me gustaría que mis palabras de
lombre político ausente ya de la liza, y por consiguiente, menos
sospechoso de ambición personal, de hombre que siempre ha estado
en la izquierda por ideología y no por interés personal,
que gane quien gane no va a ocupar ningún cargo, me gustaría,
repito, que mi mensaje contribuyera a llegar a esos sectores.
Y mi mensaje es que aunque la izquierda realmente existente no nos entusiasme,
hay que votar al PSOE, a IU y en algunos territorios incluso al nacionalisino
de izquierda y democrático que se oponga a la derecha, es decir,
al Partido Popular, y se muestre dispuesto a apoyar un Gobierno de izquierda
para España.
Si triunfara el PP, habría ganado una derecha que está
mostrando una peligrosa tendencia a convertirse en el Partido Único
en España, a negar todo derecho a la existencia de los partidos
de oposición, sean los que sean al negirles ser partidos nacionales
y acusarles de aliarse con el terrorismo, tratando de identificarse
como el único partido con sentido del Estado y política
de Estado. Esta demonización absurda y arbitraria de la oposición
en un país, como el nuestro, gobernando con dictaduras de derecha
tan frecuentemente, debería dictarnos la imperiosa necesidad
de votar a izquierda, aunque no sea más que por si acaso.