Nº 593 - 8 de marzo de 2004

Faltan siete días


Dentro de siete días sabremos qué han votado los pueblos de España. Al escribir estas líneas, sólo disponemos de sondeos profundamente contradictorios. A las preguntas de carácter político general, incluida la de si debe cambiar de Gobierno, o la de si la guerra de Iracl estaba justificada, la rnayoría responde con buen sentido. Sin embargo, en intención de voto, aunque retrocediendo lentarnente, el Partido Popular sigue eslando por delante del PSOE. Esta contradicción hace que todas las expectativas sigan en pie. A estas horas, si nos atenemos a esos datos, lo rnismo pueden ganar unos que otros. Eso es lo que explica hirientes estupideces de algunos ministros, que si se estrenaran un poco conno paridores de torpezas, no podrían incurrir en mas de las que están largando. Unos, como el señor Zaplana, con un rostro de cemento. Otros, tal el señor Acebes, con una pinta de bobalicón insuperable. Pensar que gente así pueden seguir gobernándonos tras el 14 de marzo es sencillarnente aterrador.
La cuestión ahora es calibrar bien las teclas a tocar en estos últirnos días. Los de siempre dicen que los caladeros donde están los votos que pueden decidir la victoria de la izquierda están en el centro. Son aquellos que en el iondo piensan que en el sisterna actual las soluciones vienen cliciadas por el determinismo económico y que las diferencias centro izquierda y derecha son más bien de talante personal. Éste es precisarnente el motivo por el que la izquierda Se está yendo por el sumidero en algunos países.

No me cansaré en insistir que el caladero de votos que puede decidir la victoria o la derrota se encuentra en la izquierda. En una izquierda que se ha vuelto escéptica en cuanto al PSOE, e incluso en cuanto a IU, por razones que en el espacio de que dispongo no puedo examinar, aunque en muchos casos el escepticismo esté originado, sobre todo, por esa tendencia a buscar salida hacia el centro, vale decir, al fin y al cabo, hacia la derecha. Y más allá de este sector, en un ámbito juvenil que no entiende todavía en qué forma votar a unos u otros puede influir en la resolución de sus problemas. importa mirar hacia los que votan en blanco o se abstienen.

El resultado va a depender de la capacidad de llegar a estos sectores potencialmente de izquierda. Me gustaría que mis palabras de lombre político ausente ya de la liza, y por consiguiente, menos sospechoso de ambición personal, de hombre que siempre ha estado en la izquierda por ideología y no por interés personal, que gane quien gane no va a ocupar ningún cargo, me gustaría, repito, que mi mensaje contribuyera a llegar a esos sectores.

Y mi mensaje es que aunque la izquierda realmente existente no nos entusiasme, hay que votar al PSOE, a IU y en algunos territorios incluso al nacionalisino de izquierda y democrático que se oponga a la derecha, es decir, al Partido Popular, y se muestre dispuesto a apoyar un Gobierno de izquierda para España.

Si triunfara el PP, habría ganado una derecha que está mostrando una peligrosa tendencia a convertirse en el Partido Único en España, a negar todo derecho a la existencia de los partidos de oposición, sean los que sean al negirles ser partidos nacionales y acusarles de aliarse con el terrorismo, tratando de identificarse como el único partido con sentido del Estado y política de Estado. Esta demonización absurda y arbitraria de la oposición en un país, como el nuestro, gobernando con dictaduras de derecha tan frecuentemente, debería dictarnos la imperiosa necesidad de votar a izquierda, aunque no sea más que por si acaso.

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