Nº 592 - 1 de marzo de 2004
Los delincuentes al poder

Añoro la Italia de la segunda posguerra mundial, su cultura, su vicia política, sus amplias libertades, el aire que se respiraba en sus calles. No ignoro que su sistema político estaba determinado en exceso por la presión americana; la alianza de los partidos otanistas, empeñada en impedir el acceso al Gobierno de un fortísimo PCI, lo que terminó bloqueando y corrompiendo el sistema democrático. Pero incluso en tales condiciones, la fuerza y la inteligencia política del PCI, la unidad de acción del plural mundo sindical, la riqueza de la vida intelectual y hasta el peso de sus tradiciones antifascislas en los partidos del bloque gubernarnental, claban origen a un equilibrio dernocrático, a una díaléctica de las libertades, que hacía de la península alpina uno de los ejemplos mas atractivos en la Europa de entonces. Este equilibrio se manifestaba hasta en la televisión oficial italiana, una de las mis plurales de Europa por aquel entonces.

Imposible reconocer aquella Italia, en esta de, hoy, gestionada tal un negocio personal por un individuo corno Berlusconi, prototipo del negocianle mafioso, que acumuló una fortuna en los negocios de la construcción corrompiendo a diestro y siniesiro, desafiando a la justicia, penetrando en los medios de la comunicación y monopolizando la televisión, el mas decisivo. Aliándose con los restos políticos del fascismo y con extraños movimientos surgidos de la descomposición del anterior sistema político otanista.

Berlusconi es un ejemplo de las ¡ornias más extremas que puede llegar a tener en el mundo desarrollado el nuevo sistema neoliberal. La repetición, en cierto modo, de lo que sucedió en otra época con Mussolini que también fue un adelantado del fascismo europeo. Por eso no es extraño que Berlusconi sienta alguna ternura por este antecesor. Tampoco es extraña la batalla contra el aparato de la justicia, uno de los baluartes que le quedan a la democracia en aquel país.

Una de sus últimas ocurrencias es la apología abierta que acaba de hacer del fraude al fisco. Robar, según él, es nada menos que un "derecho natural". Así ha llegado a hacer su fortuna. Pero si robar es un derecho natural ¿por qué no ha de serio lanibién matar? La distancia entre robar y matar no es muy grande. Quien carece de escrúpulos para lo uno ¿por qué va a tenerlos para lo otro?

Como españoles lo que nos produce mayor perplejidad es que el señor Aznar y el Partido Popular hayan convertido a este inquietante personaje en nuestro aliado principal en Europa, frente a Francia, Alemania e incluso Gran Bretaña. ¿Adonde vamos con un partenaire así? Pero pensándolo bien, se trata de la consecuencia lógica de haber preferido la opción trasatlántica a la opción europea. 0 en términos más claros, de la supeditación a Bush. Una cosa está determinada por la otra. Supeditación a Bush=alianza con Berlusconi, casi una fórmula matemática en el mundo de hoy.

La delincuencia ha llegado al poder en Italia. Esperemos que éste sea un fenómeno pasajero al que terminen poniendo término los ciudadinos italianos. No perdamos tampoco la esperanza de que los ciudadanos americanos hagan lo mismo con Bush.

En ese rumbo nosotros tenemos una cita el 14 de marzo en la que podríamos acabar con la mayoría absoluta del partido del señor Aznar. ¡Aprovechémosla!

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