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| Nº 531 - 18 de noviembre de 2002 |
Munich en Nueva YorkLo que se ha presentado poco menos que como una clamorosa victoria de Bush en las elecciones norteamericanas, resulta ser lo que en las encuestas suele llamarse "empate técnico". En total los republicanos tuvieron 80.000 votos de más que los demócratas sobre un electorado próximo a los 200 millones. Con tan parca ventaja Bush ya se considera autorizado a continuar la 'guerra mundial contra el terrorismo", pasando de la fase afgana a la iraquí. El Consejo de Seguridad de la ONU le abre el camino, con el voto unánime de sus miembros, incluido Siria, un país árabe. Quien haya seguido las informaciones sobre política internacional se pierde a la hora de intentar entender algo. Los paises de la Liga árabe se habían pronunciado en un momento contra el ataque a Irak, lo que parecía lógico, particularmente si recordamos que el presidente de los USA habló de hasta 60 países que albergaban terroristas y podían ser atacados. Porque no hace falta ser muy lince para imaginar que tras Irak se va a seguir la táctica del salamí, sí, despachándolos uno por uno. Los gobiernos de Francia y Rusia, según se decía también, se oponían. México lo mismo. Nadie podría convencernos de que ha sido la argumentación persuasiva de Bush la que les ha convencido a última hora. Sería digna de un best seller de Ludium la investigación de los procedimientos con los cuales se ha obtenido la unanimidad del Consejo. Si el Gobierno de Irak se niega a aceptar la resolución de la ONU ya se sabe lo que va a pasar: Irak será atacada con los medios más bestiales. En el Consejo de Seguridad ningún Gobierno ha tenido el valor de defender los principios de¡ derecho internacional. Todos se han hecho cómplices de las triquiñuelas leguleyescas con que intenta justificarse el ultimátum a Irak. Si Irak acepta el ultimátum, la CIA tiene medios sobrados para montar cualquier provocación que sirva para argumentar que Irak bloquea el acuerdo de inspección, con lo que los USA podrán iniciar las operaciones de guerra, cubiertas ahora por el Consejo de Seguridad. No creo que sea demasiado pesimista, al paso que van las cosas, prever que la conclusión de todo este teatro del mundo, en el que los gobiernos de grandes Estados parecen aceptar el papel que les asigna el director de escena mister Bush, sería el holocausto de Irak ¡Ya me gustaría equivocarme! No vacilaría en hacer autocritica y en reconocer quE he errado. Por muchas vueltas que le den, el acuerdo de la ONU, es un Munich, mucho más grande que el que conocimos en vísperas de la II Guerra Mundial. Un Munich que esta vez se ha hecho en Nueva York y curiosamente contra el criterio de¡ único Gobierno, que a diferencia de lo sucedido en aquella época, ha mostrado una posición de respeto al derecho internacional, el Gobierno rojiverde de la República alemana. La historia da muchas vueltas. Casi tres cuartos de siglo después de la capitulación de Munich, el centro del belicismo mundial se ha desplazado a EE UU. De ahí vienen hoy los peligros para la paz mundial. Sadam Husein, aunque fuera mil veces más malo de lo que dice la propaganda del Imperio, jamás podría amenazar a la Human¡dad, porque le faltaría lo que tenia Hitler y lo que le sobra a Bush: la fuerza para poner patas arriba al mundo. El liderazgo americano ha arrojado la máscara y lo que aparece es la faz del Emperador. |