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| Nº 514 - 24 de junio de 2002 |
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¿En qué manos estamos? ¿En qué manos estamos? -me pregunto con pánico todas las mañanas al leer las noticias de prensa-. Me refiero a las manos de los que mandan y rigen la suerte del mundo. Los que mandan directamente aquí no es que me tranquilicen, pero los que me preocupan más son los que mandan en EE UU porque, aun no siendo nosotros los que los hemos elegido, poseen un enorme poder sobre nuestro destino. Ellos son, en buena parte, causantes del auge de la derecha en Europa; ellos pueden meternos en nuevas aventuras coloniales, incluso en guerras que pueden llegar a ser mundiales; ellos poseen los poderes financieros y militares mayores de la Tierra, lo que significa que monopolizan los poderes políticos y mediáticos capaces de ejercer una influencia universal... ¿Y quiénes son ellos? Tenemos cada día noticias que nos dan idea de sus características. Ellos son los que han teniendo -como se revela ahora‑ abundante información sobre los planes de los terroristas- que habían sido sus aliados en la guerra soviético‑afgana‑, pero no hicieron nada para prevenir la tragedia de las Torres Gemelas. Ellos son los que no han descubierto el autor o autores del terrorismo que provocó la muerte por contagio de ántrax a cinco americanos. Empezaron atribuyéndoselo al terrorismo islámico para reconocer luego que podría ser la ultraderecha estadounidense. Ahora, una científica, la Sra. Rosenberg, da a entender que el culpable podría ser una persona de los servicios de guerra biológica M Pentágono al que no se localiza por temor a que descubra los preparativos de EE U U para este tipo de guerra. Ellos son los que han arrestado a un tal Padilla que ahora se llama Mohamed porque cometió el error de hacerse musulmán y le culpan de querer poner una bomba radiactiva, bomba que no aparece por ninguna parte y no aparecerá a no ser que los técnicos americanos la fabriquen para tener una pieza de convicción. Pbr lo pronto a Padilla lo han mantenido más de un mes incomunicado, interrogándole en los calabozos como hacía la policía de Franco, poniéndole ‑también igual que hacia Franco‑ a disposición de un Tribunal Militar. Parece ser que cientos de americanos que han hecho turismo por países árabes están encarcelados desde hace meses sin formación de causa. Ellos son los que fomentaron el primer golpe de Estado fallido contra Chávez en Venezuela y los que fomentan el segundo en preparación, los que tratan de nuevo de ahogar la revolución cubana; los que han conseguido poner en la lista de organizaciones terroristas a las FARC, para tener pretextos con que justificar una invasión militar en Colombia; los que amenazan con enviar sus tropas a más de 60 países. Ellos son los que amenazan con una "caza del hombre ‑así ha hablado Bush‑ contra quien se les oponga. Y para mayor inri, ellos, precisamente el presidente Bush, ha dado órdenes a la CIA para asesinar a un jefe de Estado extranjero, el presidente Sadam Husseim. Y me pregunto: si Bin laden es un jefe mafioso, un terrorista, ¿qué es el Sr. Bush? Como dice Máximo en su caricatura de El País, repitiendo palabras del himno de EE UU que "Dios salve a América", a ver si de paso nos salva también a los demás. |