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Nº 672 - 28 de noviembre de 2005

REACH

EI Parlamento Europeo (PE) ha vivido en el Pleno de noviembre una de sus votaciones más largas y más importantes.

Dos horas y media para aprobar, o rechazar, más de mil enmiendas sobre el paquete legislativo REACH, considerada la normativa europea más importante de los últimos años.

El acrónimo REACH significa "Registro, Evaluación y Autorización de Sustancias y Preparados Químicos". Su objetivo es regular la seguridad de decenas de miles de sustancias químicas presentes en los productos de nuestra vida cotidiana, desde ordenadores a cosméticos, pasando por los coches, las prendas de vestir o el papel de periódico.

El debate de fondo era sobre las exigencias que debían imponerse a la industria química para analizar la toxicidad de las sustancias que produce. Por ello, en los días previos se produjo una verdadera guerra parlamentaria entre los defensores de la competitividad de las empresas y los partidarios de reforzar las garantías para la salud.

Además, el debate ha dividido a la izquierda europea y algunos han querido ver en el compromiso final los primeros efectos de la gran coalición en Alemania, que tiene la mayor industria química de la UE.

Pero REACH afectará a toda Europa, a sus multinacionales y a sus 25.000 pymes, un sector del que dependen directamente 1,7 millones de puestos de trabajo y otros tres millones indirectamente.

Hasta ahora la legislación europea vigente para los productos químicos distinguía entre los que estaban en el mercado antes de 1981 y los posteriores a esa fecha. Según las cifras de la Comisión Europea, los efectosde una gran mayoría de los 100.000 productos químicos existentes actualmente nunca habían sido específicamente evaluados.

Por este motivo, el objetivo de REACH es realizar un registro y análisis de dichos productos y promover el uso de sustitutivos menos nocivos.

Si bien existía un amplio acuerdo sobre la necesidad y los objetivos de REACH, había también muchas reticencias sobre los métodos para lograrlo, especialmente en lo que refiere a las obligaciones que se imponen a un sector industrial clave, sometido a una dura competencia a nivel global.

Estas divergencias se han dejado notar hasta el último momento en el seno de los grupos políticos del Parlamento y entre sus comisiones, la de Medio Ambiente y las de Mercado Interior y de Industria, que expresaron posiciones abiertamente enfrentadas.

El consenso llegó horas antes de la maratoniana votación del jueves w pasado, en la que REACH se aprobaba por 398 votos contra 148 y 36 abstenciones. El compromiso, como todo compromiso, no satisface por completo a nadie.

Con la aprobación de este paquete legislativo todo fabricante o importador de sustancias químicas deberá evaluar y registrar los productos que comercializa y además deberá advertir a los usuarios de sus potenciales riesgos. Además, REACH obligará a las empresas a intercambiar información para reducir el número de estudios requeridos, así como el número de experimentos con animales.

Las enmiendas a la propuesta inicial de la Comisión aprobadas por el Parlamento clarifican muchos elementos ambiguos de dicha propuestay simplifican el texto, sobre todo para evitar cargas administrativas innecesarias para las pymes cuando el volumen o riesgo sea bajo (menos de una tonelada).

REACH implica un trato equivalente para todas las sustancias (existentes o nuevas). Para su registro se tendrá en cuenta no sólo la cantidad, sino también el riesgo que provoquen. La autorización se vincula a la no existencia de productos alternativos menos dañinos y están limitadas en el tiempo, con una duración máxima de cinco años, para estimular el desarrollo de alternativas o tecnologías más seguras
Las enmiendas impulsadas por el PE subrayan el principio de responsabilidad de la industria: todo fabricante o importador de sustancias químicas deberá evaluar y registrar los productos que comercializa y advertir a los usuarios de sus potenciales riesgos.

El voto del Pleno señala el final de un proceso conocido como "primera lectura". A continuación quedará en manos de los Estados miembros, que se reunirán en el seno del Consejo para intentar alcanzar un acuerdo.

Para completar el proceso será necesario que el Consejo adopte todas las enmiendas sugeridas por el Parlamento. En caso contrario, deberá realizarse una segunda lectura, que supondría casi un año más de trabajo adicional.

La historia de REACH no se ha terminado, pues, todavía. Queda por ver cuál es el equilibrio final que los europeos establecen, a través de sus órganos legislativos supranacionales, entre empleos competitivos y la protección de su salud y del medio ambiente.*

* Presidente del Parlamento Europeo

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