|
B+10
(Barcelona,
diez años después)
Noviembre
será el mes del Mediterráneo y de Barcelona. Hace diez años
se firmaba una Declaración con el nombre de la Ciudad Condal con
la que se ponía en marcha el llamado Partenariado Euro-mediterráneo
o Euromed.
Una de las propuestas entonces aprobadas fue la creación de una
Asamblea Parlamentaria del Mediterráneo. Ha costado nueve años
constituirla, pero cuando salgan publicadas estas líneas nos habremos
reunido en Rabat, como fase previa a la Cumbre que se celebrará
en Barcelona los días 27 y 28. Esta vez no serán los ministros
de Exteriores los que se reúnan en Barcelona, sino los jefes de
Estado y de Gobierno.
El Mediterráneo bien merece su atención. Las hogueras de
París, las bombas de Amán y los asaltos a las vallas
de Ceuta y Melilla muestran que tenemos desafíos manifiestos y
compartidos en ambas orillas: pobreza, desequilibrios lacerantes, el drama
de la inmigración ilegal, la expansión del radicalismo islámico,
el terrorismo....
Ha llegado el momento de que los europeos dediquemos mayor atención
a las relaciones con nuestra frontera Sur. Las relaciones con el Mediterráneo
son hoy más que nunca una cuestión social de vital importancia
para Europa.
Por eso debemos aprovechar este décimo aniversario para dar un
nuevo impulso al proceso euromediterráneo. Es el momento idóneo
para reactivar la asociación entre las dos orillas del Mediterráneo
y hacer frente común ante nuestros desafíos.
Bien es cierto que el marco geopolítico europeo y mediterráneo
ha cambiado mucho en estos diez años. El espíritu de optimismo
que emergió del final de la Guerra Fría y de los acuerdos
de paz de Oslo entre israelíes y palestinos, propició el
nacimiento del proceso de Barcelona.
Hoy, la situación es bien distinta. El proceso de Barcelona
ha tenido éxitos notables a lo largo de estos diez años,
pero queda mucho camino por recorrer, sobre todo en lo que concierne a
su vertiente política.
Quizás sea el drama de la inmigración ilegal el que se vive
más de cerca en nuestro país. Todos somos conscientes de
que ningún país por sí solo podrá controlar
la inmigración ilegal. Es un problema global que necesita respuestas
globales.
Europa necesita desarrollar una verdadera política de inmigración.
Es hora de que nuestros gobiernos entiendan la extrema urgencia de tener
una visión de conjunto, porque el drama de la inmigración
ilegal, verdadero tráfico de seres humanos, vulnera los valores
fundamentales más elementales sobre los que se asientan nuestras
sociedades.
Al mismo tiempo, episodios como los de Ceuta y Melilla o la situación
en la isla italiana de Lampedusa, escenifican la necesidad que tiene Europa
de mirar hacia su frontera Sur, hacia sus vecinos musulmanes del norte
de África y, más allá de ellos, hacia el África
subsahariana.
Sólo a través de una perspectiva integral y conjunta entre
países emisores, de tránsito y receptores seremos capaces
de dar una adecuada respuesta al reto de la inmigración ilegal.
Porque está claro que nunca podremos levantar murallas suficientemente
altas que defiendan nuestra prosperidad. Más aún, debemos
tener claro que esta prosperidad solamente podrá continuar si la
compartimos con el Sur.
De ahí la importancia de revitalizar el proceso de Barcelona
y su intento de extender la paz y la prosperidad alcanzada en la UE a
toda la cuenca mediterránea.
Pieza fundamental de todo ello es el desarrollo económico y social
de nuestros vecinos de la cuenca mediterránea
La posición de los países mediterráneos en los intercambios
comerciales con la UE está estancada. En 1995 los países
mediterráneos representaban un 4,9% de las importaciones de la
UE-15. Hoy es del 6% aproximadamente, y si exceptuamos los productos relacionados
con el petróleo, las cifras descienden hasta casi los niveles del
95.
En lo que respecta a inversiones directas extranjeras (IDE), los países
del sur y este del Mediterráneo recibieron en 2003 una cifra de
9.000 millones de dólares. La misma que en 1990.
Queda, sin duda, mucho camino que recorrer.
Esperemos que noviembre no sea sólo el mes de Barcelona, sino de
todo el Mediterráneo.
* Presidente
del Parlamento Europeo
|