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Elecciones polacas
A diferencia
de Alemania, las elecciones legislativas polacas han dejado un resultado
claro a favor de la derecha.
En realidad, la alternativa era únicamente entre derecha y derecha,
porque eran dos formaciones de este signo las que competían con
posibilidades reales de dirigir el futuro de Polonia. El Partido Ley y
Justicia (PiS en sus siglas en polaco) y la Plataforma Ciudadana (PO).
Tanto PiS como PO proceden de la constelación del sindicato Solidaridad
y nacieron en 2001 huyendo del naufragio del hasta entonces partido en
el gobierno Acción Electoral de la Solidaridad (AWS). Con gran
sorpresa, el PiS se alzaba finalmente con la victoria (26,9% de los votos
y 155 escaños), superando en una gran remontada final a la Plataforma
Ciudadana (24,14% y 133 escaños) a la que todas las encuestas habían
dado como ganadora durante meses.
Durante la campaña ambas formaciones habían anunciado su
intención de gobernar juntas bajo la dirección de un primer
ministro designado por el partido más votado. El primer ministro
polaco será casi con toda seguridad un miembro del PiS, entre los
que se perfila el economista Kazimierz Marcinkiewicz. Aunque está
por ver lo que acontece en las elecciones presidenciales que se celebran
este octubre.
Polonia es el mayor de los nuevos Estados miembros de la Unión
y en muchos aspectos se parece a nuestro país. Hace poco descubría
que incluso compartimos uno de los himnos de la lucha por la democracia:
L'estaca, de Lluis Llach. Aunque la versión polaca nada dice de
una es-taca, sino que habla de un muro ycon este nombre se la conoce en
Polonia (Mury).
Sin embargo, la escena política polaca es, en ocasiones, difícil
de entender para el gran público español. El partido ganador,
el PiS, es un partido nacionalista, conservador y católico que
ha enarbolado la bandera de la lucha contra la corrupción y la
defensa de valores sociales. Y ha sabido ganarse la confianza de los polacos.
La Plataforma Cívica (PO) es menos conservadora, neoliberal y más
sensible a las cuestiones europeas, aunque reticente a la Constitución.
En materia económica, los dos partidos de derechas tienen opiniones
diferentes. PiS es más proteccionista e intervencionista en economía
y no parece fácil su coexistencia con la Plataforma, cuyo programa
en este campo es mucho más liberal y orientados al libre mercado,
como da ejemplo su propuesta estrella, el tipo único del 15% para
el IRPF y el IVA.
Como se anticipaba, uno de los resultados mas trascendentes de las elecciones
polacas es la cuasi-desaparición de la izquierda del Parla-mento.
La Alianza de Izquierda Democrática (SLD), hasta ahora en el gobierno,
ha sufrido un espectacular desplome, obteniendo poco más del 11,3%
y 55 escaños. Esta debacle es debida en parte a los problemas de
corrupción y al alto desempleo (en torno al 18%).
Pero la tercera formación más votada en los comicios no
fueron los socialistas, sino los populistas del partido Samoobrona ("Autodefensa")
con el 11,4% y 56 escaños. Además de los cuatro partidos
citados, ha logrado superar también la barrera del 5% establecida
para acceder al Parla-mento Polaco (Sejm), la católica y ultranacionalista
Liga de las Familias Polacas (LPR) con el 7,9% de los votos. El Partido
del Campesino Polaco (PSL, 6,9% y 25 escaños) y la minoría
alemana, con dos escaños, completan el nuevo parlamento.
Las elecciones polacas reflejan a Ia vez desencanto y voluntad de cambio.
El desencanto con una clase política que no acaba de dar solucione!
a los problemas cotidianos de la gen te se ha reflejado en la alta abstención.
Apenas un 40% de los ciudadanos acudieron a las urnas.
Los resultados muestran cómo, de manera general, los polacos se
han pronunciado a favor de un cambio Los jóvenes, las clases urbanas
y más educadas han votado en casi un 60°á por PO y PiS.
Y en Europa hemos de ser conscientes de ello.
Pero este cambio, al igual que e voto alemán de hace algunas semanas,
ha expresado que el cambio ) las reformas habrán de ser paulatina
y sin desmontar el Estado social. Un¿ de las mejores enseñanzas
de ambas elecciones es la derrota de la idea de impuesto de tramo único.
Ni Polonia ni Alemania han respondido a este canto de sirena.
El triunfo de la derecha polaca en las elecciones parlamentarias ha provocado
en ciertos sectores el temo de que el futuro Gobierno se muestre menos
entusiasmado con la idea de Europa y frene el proceso de ratificación
del Tratado constitucional Pero no tiene por qué ser así.
Europa no tiene que temer el veredicto de las urnas. En el referéndun
sobre la adhesión a la UE un apabullante 77,45% votó a favor.
Esperemos que la formación de un gobierno estable en Polonia ayude
impulsar el debate y las decisiones que Europa necesita.
* Presidente
del Parlamento Europeo
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