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| Nº 651 - 30 de mayo de 2005 |
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Los presupuestos de la Unión La UE negocia sus presupuestos para el período del 2007-2013, lo que en la jerga comunitaria se llama Perspectivas Financieras. Y, como cada vez que la UE negocia su presupuesto, el acuerdo se presenta difícil y arduo. Además esta negociación se está viendo afectada por dos circunstancias objetivas. Primero, la ampliación a diez nuevos países con una riqueza muy inferior a la de la Unión de quince. Segundo, el proceso de ratificación de la Constitución Europea, que influye en las posiciones de los países en la mesa negociadora. En particular, la de los seis Estados miembros, todos ellos contribuyentes netos, que exigen que el Presupuesto comunitario no supere el 1 % del PIB de la UE. Es decir, que sea inferior al actual. El Parlamento Europeo (PE), consciente de la importancia de las Perspectivas Financieras, creó una comisión temporal ad hoc sobre este tema, que me he honrado en presidir. Esta comisión acaba de aprobar su propuesta sobre los medios presupuestarios de una Unión ampliada 2007-2013 (informe Bögue) Se trata en mi opinión de una posición coherente, realista y ambiciosa que además se presenta en tiempo adecuado para que el Consejo la pueda tener en cuenta. Pese a las críticas recibidas, el informe del PF propone unos niveles de pagos ambiciosos y realistas: 1,07% de la RNB en créditos de pago y el 1,18% del RNB para efectuar nuevos compromisos de gasto. La propuesta de la Comisión se situaba en el 1,14% para los créditos de pago y el 1,24% en créditos de compromiso Esta diferencia es debida, en parte, a que el PE no integra el Fondo Europeo de Desarrollo (21.876 billones de euros) en el Presupuesto. Además, el PE propone crear reservas fuera del marco financiero para hacer frente a situaciones imprevistas, o que puedan servir para facilitar la competitividad de la UE. Se busca así una mayor flexibilidad de funcionamiento en un contexto general de dificultades presupuestarias nacionales. Si estas cantidades se incluyeran en el Presupuesto, la propuesta del PE se situaria casi en los mismos niveles que la que propone la comisión (-0,01 %). Para el PE, la primera prioridad es la cohesión, el crecimiento, el empleo y la promoción del desarrollo sostenible. En relación a las políticas de cohesión, que es el aspecto que más preocupa en nuestro país, el informe del PE mantiene el nivel del 0,41 % para el conjunto de fondos estructurales. Los diez nuevos miembros podrán beneficiarse hasta un 4% de su PIB, aunque si un país demuestra una mayor capacidad de absorción de fondos, podrá sobrepasar ese techo. La segunda prioridad que fija el PE es el gasto agrícola, el desarrollo rural y la preservación de los recursos naturales. Se rechaza toda tentativa de renacionalización de la Política Agrícola Común, que continuará como hasta ahora según el esquema acordado por Francia y Alemania. La tercera prioridad es la realización del espacio de libertad, seguridad y justicia, incrementando sus recursos en mil millones de euros que, en su mayor parte, se destinan a los programas de Europol y Eurojust. Por último, para reforzar el papel de la UE en la escena mundial, se asignan 4.000 millones suplementarios a los instrumentos de preadhesión, de la política de vecindad y de la PESC. Además, el informe Bögue inscribe claramente las Perspectivas Financieras en el marco del debate sobre "recursos propios". Para el PE, habrá que revisar el sistema actual antes del final de las próximas Perspectivas Financieras, para dotar a la U E de un sistema de financiación independiente que aumente la corresponsabilidad. El problema es que ello implica abordar la espinosa cuestión del cheque inglés durante la próxima presidencia británica. También se propone establecer un paralelismo entre la duración de las Perspectivas Financieras y los mandatos de la Comisión y del PE. Para ello, las Perspectivas Financieras que se acuerden durarian hasta 2011 (en vez de 2013, como están previstas ahora), adoptando desde entonces una duración quinquenal. De todas
estas cuestiones se debatirá bastante en los próximos meses.
Lo que no habrá que olvidar es que el Presupuesto de la Unión
deberá poner los medios adecuados para las grandes ambiciones que
tiene el proyecto de integración europea. Una Unión de 25,
dentro de poco de 27, y que se plantea ser una actor global con capacidad
de influencia en el mundo, ha de contar con medios que estén a
la altura de los desafíos que se marca. No es aceptable que cada
vez haya más europeos a costa de que cada vez haya menos Europa.
Sería muy miope que por razones de coyuntura nacional, los europeos
no tuviéramos el Presupuesto que exige la altura de nuestras miras.
Presidente del Parlamento Europeo |