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| Nº 634 - 31 de enero de 2005 |
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Europa y sus estrellas
El pasado 14 de enero la sonda Huygens se posaba sobre Titán, la más grande de las lunas de Saturno, en el extremo de, nuestro sistema solar. Por su parte, el miércoles 18 de enero era presentado en sociedad el Airbus A380, el mayor avión de pasajeros construido hasta la fecha. El Viejo Continente, a pesar de su endeble crecimiento, rivaliza con los FE UU en el caso del Airbus, o colabora con ellos en el caso de la misión conjunta Cassini-Huygens 'S' situándose en la vanguardia del desa rrollo tecnológico. Ambos acontecimientos nos han puesto de relieve que el impulso científico europeo es importante a pesar de los bajos niveles de inversión en I+D que mantiene. Y ello es especialmente significativo en un momento en el que Europa se interroga sobre su futuro sin acabar de conseguir creer en sí misma. La misión Cassini- Huygens es un proyecto conjunto de la NASA y de la Agencia Europea del Espacio que tiene como objeto la investigación del planeta de¡ anillo y de sus lunas. La luna Titán tiene unas condiciones que recuerdan a las de la Tierra hacu, millones de años y de la exploración de la sonda Huygens se espera que proporcione datos básicos para entender como comenzó la vida en la Tierra. Esta sonda es la parte europea del proyecto y la nave que la portaba (llamada Cassini) es la parte norteamericana del proyecto. El nombre proviene del científico holandés Christiaan Huygens, que en el siglo XVII descubrió los anillos de Saturno y en 1655 la existencia de Titán. Como ingeniero y europeo, ver cómo las ruedas de prensa posteriores a la llegada de la H uygens a Titán se daban desde Darmstadt, la ciudad alemana de las estrellas, fue particularmente emocionante. El nuevo Airbus A380 es el avión más avanzado y espacioso del mundo. Con capacidad para más de 555 pasajeros, este logro técnico del consorcio europeo Airbus es un claro ejemplo de lo que los europeos podemos conseguir uniendo nuestros recursos y esfuerzos. A semejanza de otros proyectos conjuntos como el programa de navegación por satélite Galileo, el A380 ilustra perfectamente nuestra capacidad de innovación y la posibilidad de competir en los sectores tecnológicos más punteros cuando unimos nuestras fuerzas. Pese a que hasta marzo no está previsto que el Airbus A380 realice su primer vuelo experimental, la pompa que ha rodeado su presentación, con la presencia de varios jefes de Gobierno, muestra la importancia que tiene este acontecimiento para Europa. El consorcio Airbus ha cumplido con creces las expectativas con las que se creó. Propiedad en un 80%, del consorcio aeronáutico y de defensa EADS, donde España participa junto a Francia, Gran Bretaña y Alemania, Airbus sobrepasa ya en número de encargos a su competidor Boeing. La pugna entre amhas compañías, incluidos los conflictos comerciales ante la OMC en vías de solución, aventuran algo más que una simple pugna comercial. Algunos se preguntan si el A380 no repetirá la historia del Concorde, gran éxito tecnológico pero un gran fracaso comercial. No parece, puesto que Airbus necesita vender 250 aparatos para alcanzar el punlo de equilibrio del proyecto y ya existen 149 encargos. El éxito de ambos proyectos debiera hacernos ver que nada de esto se habría podido lograr sin políticas a escala continental, la consecución del Mercado único o el lanzamiento de los consorcios paneuropeos. El A380 nunca hubiera podido ser construido en solitario por ninguno de los países que participan en el proyecto. El desarrollo en campos como la biotecnología y la nanoelectrónica, "futuros Airbus" de 2020, deberían seguir esta pauta. Si Europa quiere tener algo que decir en el mundo en los próximos años, debe convencerse de que sólo desde la Unión podrá conseguir éxitos como la Huygens o el A380, que hoy celebramos. A nivel europeo, el refrán de "la unión hace la fuerza" se hace más que nunca realidad. * Presidente del Parlamento Europeo |