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Nº 629 - 20 de diciembre de 2004

La 'Operación Althea` de la UE


A penas ha ocupado espacio en los medios de comunicación, pero recientemente la UE ha puesto en marcha la Operación Althea en Bosnia-Herzegovina. Y, sin embargo, es el mayor despliegue militar, 7.000 hombres, que ha efectuado nunca l.-) Unión Europea y un gran avance en su compromiso con la paz, la estabilidad y la defensa de
los derechos humanos en el mundo.

A través del proyecto de integraci6n europea, nuestro continente ha superado una historia repleta de diferencias y de sangrientos conflictos. Eso ha hecho que, hoy en día, los europeos tengamos una visión del mundo más participativa y multilateral, en la que la fuerza no es el medio de alcanzar ciertos objetivos. Ademas, el hecho de que durante mucho tiempo hayamos gozado de la protección de la gran potencia americana ante nuestra incapacidad para protegernos a nosotros mismos nos ha hecho desarrollar maneras diferentes a la fuerza para influir en la escena internacional.

Con acontecimientos como la Operacion Althea o la activa mediació en la crisis de Ucrania, la Unión Europea se empieza a configurar como un actor global, no sólo de lo económico. La Estrategia Europea de Seguridad, aprobada por el Consejo Europeo en diciembre del año pasado, pone las bases para una concepción del mundo basado en un "multilateralismo efectivo". Para los europeos es capital encontrar soluciones multilaterales a través de las cuales humanizar y democratizar el proceso de mundialización en el que estamos inmersos. Es una visión basada en la democracia, el imperio de la ley, el respeto de los derechos humanos, las relaciones pacíficas entre estados, la economía de mercado y el desarrollo sostenible.

Aun así, Europa no ha sido capaz hasta ahora, de desarrollar una respuesta común en materia de defensa y de acción exterior, como quedó demostrado ante la guerra de Iraq.

Además, esta muy extendida la idea de que Europa es incapaz de garantizar su propia defensa porque carece de capacidad militar suficiente. Sin embargo, los conflictos bélicos que podría sufrir hoy Europa son del tipo que la doctrina denomina como asimétricos (ataques terroristas, crisis humanitarias), nunca conflictos abiertos. Y para este tipo de conflictos no se necesita disponer de grandes ejércitos con capacidad de ser desplegados alrededor del planeta, máxime cuando, además, Europa no tiene ninguna pretensión de dominio ni de devenir superpotencia mundial. Para estos posibles conflictos Europa ya dispone de suficientes recursos (un gasto militar de 208.000 millones de dólares).

Parece claro, por tanto, que este no es un problema de presupuesto, ni de que Europa deba renunciar a su Estado del bienestar para tener seguridad, cambiando, como antaño, mantequilla por cañones. Lo que realmente falta en Europa no es gasto militar, sino voluntad política, una idea común de construir una capacidad de defensa común.

La Constitución Europea, si finalmente se ratifica, ofrecerá a Europa instrumentos razonables con los que desarrollar este papel de actor global que cree en el multi lateral ismo. Porque, a pesar de que el mundo nos confronta con peligros y riesgos que sólo desde la unidad seremos capaces de vencer, hasta ahora los Estados europeos se muestran muy recelosos a compartir capacidades reales en materia de defensa.

Pero la necesidad de desarrollar una defensa común se empieza a abrir camino, sobre todo en las opiniones públicas. Después de la reunificación del continente, uno de los temas definitorios de la Europa futuro será la Europa de la Defensa.

Sobre la idea de la Europa de la Defensa aparece también otra gran cuestión al respecto, cómo hacer para coexistir y cooperar con la OTAN. Las maltrechas relaciones transatlánticas no ayudan a dar una respuesta clara, pero el acuerdo "Berlín plus", por el cual se permite a la UE utilizar la capacidad tecnológica de la OTAN, es un buen ejeniplo de acertada cooperación.

La Operación Althea es una prueba de fuego para la UE. Prirnero porque pone a prueba su naciente capacidad de acción de deíensa exterior, en una región en la que su prestigio aún se resiente de las disensiones políticas que sus diferentes Estados miembros mantuvieron durante la desmembración y crisis posteriores de la ex Yugoslavia. En segundo lugar, porque se va a comprobar si la UE puede cooperar con la OTAN y coexistir a la hora de realizar grandes operaciones.

Si salimos exitosos de Bosnia e incluso terminarnos la tarea de arrestar a los Karadzic y Mladic, que todavía andan sueltos, se habrá demostrado que Europa es un igente capaz de poner la fuerza al servicio del Derecho en la escena infernacional.

* Presidente del Parlamento Europeo

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