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| Nº 626 - 29 de noviembre de 2004 |
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'Habemus Comisión'
Sinceramente, creo que el proyecto europeo ha salido reforzado. Cuando hace pocas semanas el Sr. Barroso decidía no someter a votación su propuesta de, Colegio de Comisarios, muchos sostuvieron que la UE se precitaba hacia una crisis profunda de la que difícilmente se iba a Saber salir. Por el contrario, otros siempre opinamos que no había tal crisis y que todo lo acontecido no era sino un episodio de normalidad democrática. Existe una crisis cuando ante una situación imprevista no se sabe cónlo salir. Y si bien es cierto que nunca Se había producido una situación análoga, la solución era perfectamente previsible. El tiempo nos ha dado la razón. En menos de tres semanas habemus Comisión y el período en el cual la Comisión Prodi ha permanecido en sus funciones no ha supuesto crisis alguna para la UE. Europa necesita una Comisión fuerte y un Parlamento creíble. Pues bien, hoy, más que ayer, los tenemos. La nueva Comisión ha obtenido un mayor apoyo que el que hubiera podido lograr si su voto de investidura se hubiera producido semanas atrás. Y el Parlamento Europeo, por su parte, al desempeñar su cometido institucional y político, se ha revelado como una institución creíble que no se pliega simplemente a asentir y mostrar su conformidad con las decisiones ajenas. En todo este asunto, el Parlamento se ha limitado a ejercer sus funciones de control, cumpliendo con aquello que le encomiendan los Tratados comunitarios. Quizás ha conseguido que exista por primera vez a escala europea una democracia parlamentaria. El Parlamento Europeo nunca más ser! un tigre de papel. Ha alcanzado lo que se ha dado en llamar su mayoría de edad, demostrando que está activo y que sirve para algo. Otra de las críticas que se han vertido en estas semanas es que el Parlamento modificaba el sistema de poderes de la UE y que debilitaba a la Comisión. Comisión y Parlamento Europeo son las dos instituciones que mejor encarnan el interés general europeo, dependiendo muchas veces la una de la otra para impulsar la integración europea. Cada una con sus funciones, cada una con su tarea. El Parlamento nunca tuvo intención alguna de debilitar a la Cornisión. Lo que ocurre es que no se pueden conceder poderes a una institución, en este caso concreto al Parlamento Europeo, y luego decirle que no los utilice. En cualquier caso, la función de control del Parlamento Europeo no nos debería resultar extraña pues es la misma que se encuentra presente en las tradiciones jurídicas de los Estados miembros. Además, muchos de ellos albergan dentro de sus sistemas democráticos Pariamentos vivos y poderosos. Para finalizar, una última reflexión. Los acontecimientos de las últimas semanas han conseguido llamar poderosamente la atención de la opinión pública europea. Los ciudadanos europeos se han sentido atraídos como nunca por las discusiones que se sucedían en el seno del Parlamento, reaccionando a los debates que se producían en torno a la nueva Comisión. Con ello, gana Europa y gana la democracia. El sistema democrático no es sólo una cuestión de mayorías y minorías, es también una cuestión de debate y de opinión. Bienvenido sea que todo ello se produzca en el marco europeo. El proyecto europeo ha ganado con ello. * * Presidente del Parlamento Europeo |