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| Nº 624 - 15 de noviembre de 2004 |
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Impresiones desde el Vístula
Tras la guerra, la titánica voluntad del pueblo polaco consiguió reconstruir, al menos, el paisaje urbano (le la ciudad vieja, aunque la capital polaca es hoy una de esas ciudades por donde la Historia, escrita con mayúsculas, cruza las avenidas. Lis calles de Praga, Vilna o Cracovia no son demasiado diferentes de lis calles de Cambridge, Bolonia o Salamanca. Y sin embargo, la Europa del Este en general es una gran desconocida para los españoles. No sólo por la lejanía geográfica, sino porque la historia ha hecho que en muchas ocasiones nuestros caminos no se hayan cruzado. Polonia es el Estado con mayor superficie y mayor población (parecida a la de España) de los nuevos miembros de la UE. Pocos pueblos han sido tan martirizados a lo largo de los siglos y han defendido con tanta fuerza y sacrificios su identidad. Gran potencia europea desde e¡ S. XVI, cuando su imperio se extendía del Mar Báltico al Mar Negro, despareció por completo en el S. XVIII. Fue uno de los mayores ocasos de la historia, fruto del reparto de los grandes imperios de la época: Austria, Prusia y Rusia. La nación polaca, como el resto de pueblos de lo que ¡a doctrina germana denominaba Mitteleuropa, no volvió a resurgir como Estado hasta el final de la Primera Guerra Mundial, en 1918. Sin embargo, esta independencia apenas duró veinte años y las consecuencias del reparto de Yalta se ciñeron de manera dramática sobre ellos. Hubo que esperar a la caída del muro de Berlín, que recientemente conmemora su 15º aniversario, para que pudieran recuperar su soberanía. Las huellas de esta trágica historia están aún muy presentes en la realidad actual de estos países que desde el 1 de mayo son miembros de pleno derecho de la UE. Su llegada no sólo ha modificado las instituciones comunitarias, su personal, las fronteras de la Unión, etc., sino que también ha transformado de manera irreversible la naturaleza de un proyecto que ya no era el mismo, con 15 países, que el diseñado por los seis fundadores. Habrá que acostumbrarse a trabajar en una Europa mas diversa, mas heterogénea y tener en cuenta su propia visión del mundo, que está en la base de las expectativas con las que se han acercado a la Unión Europea. Los pueblos al este del Oder son profundamente favorables a un fuerte vínculo con EE UU, aunque ello limite la política exterior y de seguridad común europea. Si bien en la UE ya existían países, como el Reino Unido, en cuya política internacional primaba básicamente este aspecto, la llegada de los nuevos Estados miembros ha acentuado esta posición. Y en parte, es lógico que así sea. Los países bálticos nunca se cansan de repetir cuan importante fue para sus aspiraciones democráticas que sus banderas estuvieran ondeando en la colina del Capitolio en Washington, junto a las de los demás Estados, durante toda la Guerra Fría. La segunda ciudad polaca es Chicago, y siempre recuerdan el papel que EE UU desempeñó en su historia. Su posición en la guerra de Iraq es muy consecuente con esta realidad. Además estos pueblos sienten que, apenas casi recobrada su soberanía, ya se les pide que renuncien a pirtes de ella. Ello ha irritado profundamente a alguno de los Estados que lideraban el proceso de integración. Pero no será con aires de superioridad, imposiciones y frases desafortunadas e impacientes, como la de recomendarles que se callasen en el momento crítico del desacuerdo europeo sobre Iraq, como comprenderán la necesidad de una Europa capaz de defender sus posiciones sin subordinación a EE UU. Tampoco será reduciendo el presupuesto comunitario y haciendo más difícil el esfuerzo de solidaridad que necesitan como se les convencerá de la necesidad de mas Europa. Ahora bien, es necesario que todos aceptemos que la incorporación a la Unión supone aceptar la pertenencia a una comunidad supranacional basada en valores comunes. Por ello, más que nunca, es necesaria la ratificación de una Constitución Europea que nos provee con los instrumentos necesarios para confrontar las distintas visiones que se tienen sobre Europa.*
* Presidente del Parlamento Europeo |