Nº 603 - 17 de mayo de 2004


Europa ante el Islam


Mientras Europa celebra su reunificación, debe condenar el comportamiento del ejército americano con sus prisioneros iraquíes. Y e¡ rechazo no debe ser sólo retórico y de circunstancias, porque su relación con el mundo islámico es su mayor desafío.

La relación entre Europa y el Islam se plantea hoy en torno a cinco temas candentes : la intervención militar en Iraq y Afganistán, la paz en Oriente Medio, el partenariado euromediterráneo, la adhesión de Turquía a la UE y la integración social de los emigrantes.

Reconozcamos que en la relación euromediterránea, lanzada a bombo y platillo pronto hará ya diez años en la Barcelona que hoy se ofrece con su Forum como la capital mundial del diálogo intercultural, no ha dado los resultados esperados."

Apenas ha tenido otro contenido que el de los problemas de seguridad y control de la inmigración. Es urgente que sirva para impulsar el crecimiento económico en el norte de África, sin el cual no tendremos seguridad ni se podrá contener la inmigración.

Pero es en Oriente Medio donde la situación se agrava por momentos.Europa debe ser consciente del efecto desvastador que produce la revelación de las torturas en Iraq, que se añaden a la desesperanza del pueblo palestino. A fuerza de repetirse, nuestra sensibilidad ha acabado por banalizar las muertes que se producen cotidianamente en los territorios ocupados por Israel. Pero para las opiniones públicas de los países árabes, esas imágenes permanentes en sus televisiones alimentan a los movimientos islamistas, cuyos atentados se multiplican en Arabia Saudita.

¿Y cómo podría ser de otra manera? ¿Cuál sería la reacción de ¡os EE UU si sus soldados prisioneros hubiesen sufrido un trato parecido? Seguramente a estas horas habrían ya utilizado su aplastante capacidad de fuego en algun bombardeo punitivo, alimentando la escalada de violencia y terror.

Cada día parece más evidente que la intervención militar americana en Iraq fue una patada en un avispero. Los neoconservadores americanos, que inspiran la política de Bush, creían que era necesario desbaratar la situación de la zona y pasar por una fase transitoria de desestabilización para alumbrar un nuevo orden que permitiese resolver el conflicto palestino-israelí. Para preparar ese cambio aparentaron apoyar el relanzamiento de las negociaciones entre ambas pa tes, la famosa "hoja de ruta", con el compromiso de crear un Estado pa lestino para 2005.

Pero eso formaba parte de la cosmética necesaria para endulzar la gue rra contra Iraq. Después nunca má se supo de esas buenas intenciones La "hoja de ruta" no llevaba a ningu na parte y hoy debemos constatar que no hay un solo aspecto de la situación en Oriente Medio que no haya empeorado como consecuencia de la política de Bush.

Ya nadie puede creer que ese presidente pueda, sí es que alguna vez quiso, actuar como mediador en el conflicto. La desestabilización de la región está conseguida, mucho más de lo que preveían los promotores de esa pretendida destrucción creadora. El problema es cómo salir del caos y del descrédito antes de que la tragedia se haga irreversible.

lLos EE UU solos no podrán hacerlo, por grande que sea su fuerza militar. Una cosa es protagonizar una cabalgada cibernética por el desierto, desde Kuwait a Bagdad, con una aplastante superioridad material, y otra mantener el país ocupado. Allí se está sembrando mucho odio del que Europa puede recoger tempestades. Por eso debe ayudar a los EE UU a salir del avispero.

Y eso no se consigue siguiéndoles la corriente, sino contribuyendo a crear, en el marco de la ONU, alternativas de acción que restablezcan la legalidad internacional e involucren a los países árabes en su aplicación sobre el terreno. Esta debería ser la tarea prioritaria de Europa si quiere jugar un papel en el mundo acorde con su dimensión económica y los valores en los que ha basado su unión.

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