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Europa ante el Islam
Mientras
Europa celebra su reunificación, debe condenar el comportamiento
del ejército americano con sus prisioneros iraquíes. Y e¡
rechazo no debe ser sólo retórico y de circunstancias, porque
su relación con el mundo islámico es su mayor desafío.
La relación entre Europa y el Islam se plantea hoy en torno a cinco
temas candentes : la intervención militar en Iraq y Afganistán,
la paz en Oriente Medio, el partenariado euromediterráneo, la adhesión
de Turquía a la UE y la integración social de los emigrantes.
Reconozcamos que en la relación euromediterránea, lanzada
a bombo y platillo pronto hará ya diez años en la Barcelona
que hoy se ofrece con su Forum como la capital mundial del diálogo
intercultural, no ha dado los resultados esperados."
Apenas ha tenido otro contenido que el de los problemas de seguridad y
control de la inmigración. Es urgente que sirva para impulsar el
crecimiento económico en el norte de África, sin el cual
no tendremos seguridad ni se podrá contener la inmigración.
Pero es en Oriente Medio donde la situación se agrava por momentos.Europa
debe ser consciente del efecto desvastador que produce la revelación
de las torturas en Iraq, que se añaden a la desesperanza del pueblo
palestino. A fuerza de repetirse, nuestra sensibilidad ha acabado por
banalizar las muertes que se producen cotidianamente en los territorios
ocupados por Israel. Pero para las opiniones públicas de los países
árabes, esas imágenes permanentes en sus televisiones alimentan
a los movimientos islamistas, cuyos atentados se multiplican en Arabia
Saudita.
¿Y cómo podría ser de otra manera? ¿Cuál
sería la reacción de ¡os EE UU si sus soldados prisioneros
hubiesen sufrido un trato parecido? Seguramente a estas horas habrían
ya utilizado su aplastante capacidad de fuego en algun bombardeo punitivo,
alimentando la escalada de violencia y terror.
Cada día parece más evidente que la intervención
militar americana en Iraq fue una patada en un avispero. Los neoconservadores
americanos, que inspiran la política de Bush, creían que
era necesario desbaratar la situación de la zona y pasar por una
fase transitoria de desestabilización para alumbrar un nuevo orden
que permitiese resolver el conflicto palestino-israelí. Para preparar
ese cambio aparentaron apoyar el relanzamiento de las negociaciones entre
ambas pa tes, la famosa "hoja de ruta", con el compromiso de
crear un Estado pa lestino para 2005.
Pero eso formaba parte de la cosmética necesaria para endulzar
la gue rra contra Iraq. Después nunca má se supo de esas
buenas intenciones La "hoja de ruta" no llevaba a ningu na parte
y hoy debemos constatar que no hay un solo aspecto de la situación
en Oriente Medio que no haya empeorado como consecuencia de la política
de Bush.
Ya nadie puede creer que ese presidente pueda, sí es que alguna
vez quiso, actuar como mediador en el conflicto. La desestabilización
de la región está conseguida, mucho más de lo que
preveían los promotores de esa pretendida destrucción creadora.
El problema es cómo salir del caos y del descrédito antes
de que la tragedia se haga irreversible.
lLos EE UU solos no podrán hacerlo, por grande que sea su fuerza
militar. Una cosa es protagonizar una cabalgada cibernética por
el desierto, desde Kuwait a Bagdad, con una aplastante superioridad material,
y otra mantener el país ocupado. Allí se está sembrando
mucho odio del que Europa puede recoger tempestades. Por eso debe ayudar
a los EE UU a salir del avispero.
Y eso no se consigue siguiéndoles la corriente, sino contribuyendo
a crear, en el marco de la ONU, alternativas de acción que restablezcan
la legalidad internacional e involucren a los países árabes
en su aplicación sobre el terreno. Esta debería ser la tarea
prioritaria de Europa si quiere jugar un papel en el mundo acorde con
su dimensión económica y los valores en los que ha basado
su unión.
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