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| Nº 566 - 28 de julio de 2003 |
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Galileo
Galilei
El viaje de Giscard dEstaing a Roma para entregar, solemnemente a Berlusconi el texto del proyecto de Constitución europea coincidió con el 370 aniversario del juicio a Galileo por la Inquisición y su famoso "Eppur si muove.." que ha quedado en la historia como el símbolo de la lucha de la razón contra el dogma. La referencia viene a cuento por el debate casi heliocéntrico en torno a los criterios de déficit público del Pacto de estabilidad y por las circunstancias geopolíticas que incitan a murmurar "Eppur Europa..." Pues si, Europa a pesar de todo. A pesar de todas las divisiones producidas en torno a la guerra de Iraq, de las dificultades de la ampliación y de su difícil coyuntura económica. El pasado verano, uno de los fabricantes de paradigmas del Pentágono, R. Kagan, menospreciaba a Europa por su debilidad, pero ahora los neoconservadores advierten del peligro que para la nueva Roma podría representar una Europa 'superpotencia". Aunque Europa esté lejos de servir de contrapeso a la potencia americana la Administración Bush puede empezar a darse cuenta de que su dominación global tiene un coste insoportable y que sería mejor compartir las responsabilidades de la gobernanza mundial con los europeos. A pesar de haber conseguido matar a los hijos del malo, como en un buen western, el ejército americano se enfrenta a una creciente guerrilla en un país profundamente desestabilizado. la ocupación le cuesta al contribuyente americano 4.000 millones de dólares al mes. Al ritmo actual de gasto, si la ocupación durase los cuatro años que estimaba el general T. Franks, la factura sería de 200.000 millones de dólares. Pero no se trata sólo de ocupar sino de reconstruir un país, es decir sus infraestructuras y su actividad económica. El Plan Marshall que sacó a Europa de las ruinas de su última gran guerra civil aportó 2.000 dólares por cada ciudadano de los países beneficiados durante cuatro años. Un Plan similar para Iraq costaría 50.000 millones de dólares. Y no es sólo Iraq lo que cuenta. la presencia militar americana en Afganistán les cuesta 1.000 millones de dólares mensuales y eso sólo para mantener un gobierno titere que únicamente controla la capital. La Tax americana' puede ser demasiado cara. Por eso no es de extrañar que el mismo Rurrisfeld que menospreciaba a la Vieja Europa diga ante el Senado americano que no estaría mal que alemanes y franceses echaran una mano. Ello requeriría nuevas resoluciones de la ONU y muchos cambios de actitud. Pero además tampoco las finanzas de los países europeos están para muchas alegrías. No es de extrañar que el Pacto de Estabilidad esté en permanente discusión y todos traten de aplicar a la chita callando políticas fiscales expansionistas mientras aseguran querer cumplir "en lo posible" el "espiritu" de un pacto que nadie se atreve a modificar abiertamente. No hay ya fecha para el objetivo de déficit cero proclamado en Barcelona pero la cifra mágica del 3 % se mantiene, contra toda realidad, como si del dogma aristotélico de la tierra como centro del universo se tratara. Y, sin embargo, muchas cosas han cambiado desde que hace seis años en Arristerdam se rebautizara el Pácto de estabilidad con el añadido "y de crecimiento". Se creía entonces, con razón, que el futuro euro necesitaria un sistema de control presupuestario para que fuera tan fuerte como había sido el marco. Pero hace 18 meses que el euro se revaloriza con respecto el dólar en medio de un creciente deterioro de los déficits públicos, mientras todo el mundo contribuye a la confusión creada en torno a la vigencia, la flexibilización, la interpretación realista, la letra y el espíritu de un Pacto que empieza a jugar, en palabras del nobel J Stiglitz, el papel de un desestabilizador automático. Los dogmas eran más difíciles de superar en tiempos de Galileo pero todavía hoy tienen la piel dura. Murmurar "eppur si rnuove" será de poco consuelo a los trabajadores que van a engrosar la lista de parados en Europa por unas normas mal adaptadas a la realidad. |