Nº 527 - 21 de octubre de 2002

A Varsovia por Dublín

Cuando esta Arena de reloj se publique sabremos ya si los irlandeses han abierto o cerrado el camino de la ampliación al Este de la UE. Al preguntarles, por segunda vez, este domingo 20 de octubre, si ratifican o no el Tratado de Niza, hacemos depender de un pequeño porcentaje de la población de un país pequeño el destino de la Europa ampliada en el que se han invertido años de negociaciones, esperanzas y frustraciones.

Es poco razonable que así sea y que el camino de Varsovia tenga que pasar necesariamente por Dublín. Pero así se hace la Europa compleja y difícil que ha superado el tradicional enfrentamiento entre sus pueblos. En realidad, nadie ha preparado ninguna solución de recambio para el caso en el que los irlandeses dijeran “no" por segunda vez. Incluso muchos respirarían aliviados porque, a medida que se va acercando, la ampliación produce temor por sus consecuencias económicas y políticas.

La Unión ampliada tendrá el doble de la población de EE UU. Pero su propia dimensión hará que cambie su naturaleza. la Europa que resulte de la superación de la herencia del nazismo y el comunismo será más grande que la actual UE, pero es dudoso que sea más capaz de intervenir en los problemas del mundo contrapesando la hegemonía norteamericana.

A corto plazo, hasta 2006, los problemas de coste presupuestario son más asumibles de lo que se dice. Primero porque, de momento, no entran Rumania y Bulgaria, los países más pobres y de estructura más agrícola, que representan, con sus 30 millones de habitantes, casi la mitad dé la población de los diez países que entrarán, si San Patricio no lo impide, en 2004. Segundo, porque el retraso acumulado en el proceso de adhesión ha generado excedentes presupuestarios para lo que queda de validez a las Perspectivas Financieras aprobadas en Berlín. Y, tercero, porque los agricultores del Este tendrán que esperar hasta 2013 para recibir el mismo nivel de ayudas que reciben actualmente los del Oeste, y porque el importe de los fondos regionales estará limitado al 4% del PIB de unos países que son muy pobres puesto que todos juntos suman menos del 5% del actual PIB comunitario.

Los problemas vendrán después de 2007 y empezarán cuando la Comisión presente sus propuestas financieras en 2004. Pero entonces ya se habrá producido la adhesión y habrá que nadar con el agua que tenga la piscina. También así, al revés de lo que sería el orden lógico, se hace Europa. Hubiésemos debido reformar primero la PAC, las políticas regionales y arreglar la relación financiera del Reino Unido con el Presupuesto Comunitario antes de ampliar la Unión.,Pero eso era políticamente imposible, porque hubiera convertido la adhesión en rehén de un difícil acuerdo entre Francia y Alemania que sólo se produciría, como siempre, in extremis.

Pero el problema es mucho más institucional que económico. El coste económico de la ampliación es infinitamente menor que el de la reunificación alemana o del Plan Marshall. Y una dinámica de crecimiento inducida por la ampliación del gran mercado único a 70 6 a 100 millones de personas puede más que compensarlo. En cambio, será difícil que la UE pueda seguir funcionando con sus actuales estructuras y procedimientos cuando la constituyan 25 países. Bruselas será más que nunca una Torre de Babel comunitaria para la que el Tratado de Niza no fue más que un parche para salir del paso.

Por eso, aunque los irlandeses hayan finalmente aceptado el Tratado de Niza en este domingo, próximo para el que escribe y pasado para el lector, quedará mucho trabajo por hacer tanto en los nuevos países como en los actuales miembros de la UE para que la ampliación sea un éxito a la altura de su trascendencia política y estratégica.

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