Nº 525 - 7 de octubre de 2002

Avión sin piloto

La caída de los mercados de valores ha acabado con las ilusiones de la nueva economía. Bajo sus escombros están sepultados los puestos de trabajo perdidos, los pequeños accionistas arruinados y los dirigentes empresariales caídos de sus dorados pedestales.

las Bolsas han hecho un viaje de ¡da y vuelta a las cotizaciones de hace seis años pasando por un boom y un crack sin precedentes. Como simbólico colofón de una época fugaz, Alemania acaba de cerrar su Nuevo Mercado bursátil dedicado a los valores que llamábamos de 'crecimiento y futuro': las quiebras y los escándalos han acabado con él después de haber multiplicado por diez las cotizaciones en menos de tres años.

Sabido es que los mercados financieros reaccionan histéricamente al alza y a la baja. Antes fue el reclamo de la "nueva economía" y ahora son los tambores de guerra de Bush. Pero hay también graves razones estructurales que explican lo ocurrido y que pueden empujar al mundo industrializado a una grave recesión si las políticas económicas que se aplican no son las adecuadas para restaurar la confianza y sostener la actividad.

Algunos sectores claves de la economía mundial se enfrentan a una crisis más o menos clásica de sobreinversión. El problema afecta especialmente al sector de las telecomunicaciones. Esas empresas acometieron grandes inversiones, o compraron licencias a precio de oro, para producir servicios que nadie quiere comprar o que no pueden producir.

El segundo problema son las trampas contables que han tenido engañados a los inversores. Para hacer frente a una cultura empresarial basada en la falsedad, el Congreso de EE UU acaba de aprobar la reforma legal sobre el gobierno de las empresas más importantes desde 1930, pero la medicina llega tarde. los escándalos de Enron y Worldcorrí han dañado a la economía americana más que el 11 S. la desconfianza se ha instalado en el sistema y ante cualquier rumor, todo el mundo vende todo.

A la crisis de confianza, los problemas reales de mala gestión empresarial y la difícil digestión de la burbuja especulativa explotada se unen dos riesgos geopoliticos mayores: un conflicto bélico.en Irak y el contagio planetario de crisis financieras regionales, como las de Argentina y Brasil.

Una nueva guerra en Oriente Próximo tendría repercusión inmediata sobre el precio del crudo y un nuevo shock petrolero haría tambalear al mundo industrial izado. Aunque quizá los EE UU de Bush crean que es el precio que hay que pagar para asegurarse en el futuro los suministros de petróleo. Todo parece indicar que en el frente del Oriente Medio la situación de incertidumbre se va a prolongar porque la guerra contra Irak no tendrá lugar antes de las elecciones americanas de noviembre.

En cuanto a América Latina, las próximas elecciones brasileñas demuestran la capacidad.de presión de los mercados financieros sobre las decisiones democráticas de los pueblos. Aunque no es nada nuevo con respecto a lo que ocurrió hace 20 años cuando la izquierda francesa accedió al poder. Mitterrand no es Lula, pero el capital financiero reacciona de la misma manera.

Pero pase lo que pase en Brasil ya no se desprecia el riesgo de un efecto dominó. Nunca el FMI puso tanto dinero para evitar la propagación de la quiebra de países enteros. 30 de septiembre de 2002 La mayor paradoja Ya lleva gastados 50.000 millones de dólares, 30.000 sólo para Brasil,

Al poder financiero no le gusta la incertidumbre y hay demasiados interrogantes para que esté dispuesto a invertir. Así, la economía mundial se adentra en una zona de turbulencia de la que nadie sabe cuándo y cómo saldrá. Ni siquiera estamos seguros de que haya un piloto en el avión y aunque todos los días los economistas oficiales nos predicen la vuelta del crecimiento, éste no llega y las Bolsas siguen en su desesperante caída libre. Por eso son tan importantes las modificaciones que la Comisión Europea ha introducido en el Pacto de Estabilidad. Todo el mundo sabia que era imposible que Alemania, Francia e Italia lograran el déficit cero en 2004 y que era incluso contraproducente que lo intentaran a toda costa. la decisión de posponerlo a 2006 es un buen regalo de investidura para Schrüder y una forma de evitar otro conflicto con Alemania y Francia que Bruselas no puede ganar.

De momento, la Reserva Federal de EE UU no baja los tipos de interés, pero tampoco es seguro que hacerlo tuviese ahora efectos prácticos. Greenspan hace bien en guardar las pocas municiones monetarias que le quedan para cuando Bush decida usar las que matan.

En realidad estamos viviendo una crisis en profundidad del capitalismo patrimonial que ha dirigido el mundo en los últimos diez años frente a la que es insuficiente el uso habitual de los instrumentos de la política económica.

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